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22 PRIMER PLANO Papa Francisco Delegaciones internacionales MIÉRCOLES, 20 DE MARZO DE 2013 abc. es ABC El uniforme de Merkel Más maquillada de lo habitual, la canciller no renunció al traje negro de casi todos los días, esta vez rematado por un top de color azul EFE La Reina Paola hizo uso de la prerrogativa REUTERS La consorte del Rey Alberto de los Belgas, Paola, acudió a la Misa en la plaza de San Pedro vestida de blanco, con collar de perlas y un magnífico velo de blonda de Bruselas Sólo Paola de los Belgas y María Teresa de Luxemburgo usaron el privilegio de vestir de blanco concedido a las monarquías católicas Las dos Reinas blancas y la cretona porteña de Kirchner AFP M. ALCARAZ E. E. AL VATICANO la Reina Paola de los Belgas y a María Teresa de Luxemburgo era fácil distinguirlas ayer entre el compacto manto negro que el paisaje de las más de 130 delegaciones ofrecían en respuesta a la etiqueta oscura que marcaba el Vaticano. Fueron, a falta de Doña Sofía y de Fabiola de los Belgas, y tras la decisión de María de Liechtenstein y Charlene de Mónaco de cubrirse de negro, las únicas que podían hacer uso del privilegio de blanco albeando sus indumentarias de los pies a la cabeza. Se trata de una dignidad que otorga el Obispo de Roma a las Reinas católicas en agradecimiento al apoyo que sus monarquías dieron al Papa durante la Reforma protestante. Viendo a Cristina Kirchner encabezar, como la primera de la clase, la tribuna de las más de 130 delegaciones internacionales, hay que agradecer que el Pontífice no extendiera la dignidad a otras testas, católica y republicana por más señas. Pero afortunadamente solo las consortes de Enrique de Luxemburgo (la cubana María Teresa, perfectamente ataviada con un vestido largo en crudo y una mantilla blanca nuclear) y de Alberto de los Belgas (la italiana Paola, de corto, con un traje beige, collar de perlas y un importante velo de blonda, ésta sí A de Bruselas) se tocaron con galas blancas. Dos Princesas, Doña Letizia y Máxima de Holanda, se conjuraron para tener una presencia discreta sentadas al lado de sus maridos, Don Felipe y el Príncipe Guillermo, y cubrieron sus largas melenas con sendos velos de encaje, más largo el de la futura (lo será en un mes) Reina de los Países Bajos. Ambas llevaban trajes con falda que cubría sus rodillas, como exigía el protocolo, pero la Princesa de Asturias, quizá más previsora, se protegió con un abrigo de paño, ideal para resguardarse de una temperatura traicionera por el frío viento, en el primer día de tregua que el clima de Roma le ofreció a su Obispo. La esposa de Don Felipe, que vestía el uniforme de gran gala del Ejército de Tierra que llevara en su boda, caminaba sobre unos altísimos estiletos negros y optó por medias naturales y no negras, como las que llevaba Elvira Fernández, la mujer de Mariano Rajoy. Ella también iba de riguroso negro y luchaba con el viento para que no le destocara. Las otras dos Princesas, estas esposas de maridos reinantes Charlene de Mónaco y María de Liechtenstein op- María Teresa, con traje largo La Gran Duquesa de de Luxemburgo escogió para la ceremonia religiosa un traje de chaqueta y falda larga y una mantilla blanca taron por no utilizar la licencia papal del blanco y ajustarse a la etiqueta negra, más propia de las dimensiones de sus Reinos y de la proyección internacional de su diplomacia. Nada que ver la plasticidad de las imágenes de la suegra de la Princesa monegasca, Grace Kelly, cuando visitaba al Papa, con la mustia belleza de Charlene, sentada a escasos centímetros de su esposo, pero cuyo gesto ausente la situaba más allá de Pretoria. Entre las damas europeas sobresalía una cabeza descubierta, en la que cabe la Unión Europea entera: la de Angela Merkel. Vestida como si fuera a cantarle las cuarenta del corralito al presidente de Chipre- -un traje de oficinista negro y un top azul- -la canciller germana iluminó, inopinadamente, su rostro con un espeso maquillaje inusual en su sobria imagen. Sólo la exótica indumentaria de la esposa de Mugabe causó tanta consternación como la de la presidenta Kirchner, cuyo abrigo de cretona, guantes de terciopelo, boina adornada de indescriptible borla y medias clericales presentaron candidatura para eclipsar en las portadas italianas al estilismo capilar de Beppe Grillo. Insólita Kirchner Causaron estupor el abrigo de cretona, los guantes de terciopelo y la boina con borla de la presidenta argentina