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ABC VIERNES, 15 DE MARZO DE 2013 abc. es ABCdelOCIO 101 La figura de Pina Bausch aparece como inevitable referente en el trabajo de ambos. Hay una historia, y tanto la palabra como el cuerpo y la interpretación en su totalidad están a su servicio La necesidad de expresarse, de contar algo, es común tanto a la danza como al teatro. Ha sido una constante en mi trabajo afirma Chevi. He descubierto... Lo había ido descubriendo conforme estudiaba danza sigue Marta pero aquí lo he constatado, que el proceso de la danza es exactamente igual al de la interpretación: hay que estar presente y hacerlo de verdad, bien sea con la palabra o el movimiento Return Madrid. Naves del Español, Matadero (Sala 2) Del 14 al 24 de marzo de 2013. De martes a sábado, 20.30 horas. Domingos, 19.30 horas Kafka enamorado Se estrena en la sala de la Princesa del teatro María Guerrero (hasta el 28 de abril) esta obra, escrita por Luis Araújo y dirigida por José Pascual, que habla de la relación imposible entre Franz Kafka y Felice Bauer, que llegaron a comprometerse en tres ocasiones. Beatriz Argüello, Jesús Noguero y Chema Ruiz componen el reparto. CRÍTICA DE TEATRO Vodevil de la putrefacción EL CAFÉ La ceremonia de la confusión María Velasco es la autora de esta obra que se ha estrenado en la sala Francisco Nieva del teatro Valle- Inclán. Su director es Jesús Cracio, y sus intérpretes Juan Calot, Richard Collins- Moore, Miquel Insua, Julián Ortega, Julio Rojas y Carmen del Valle. La puesta en escena se incluye en el ciclo del CDN Escritos en escena Autor: Rainer Werner Fassbinder a partir de Goldoni. Dirección, espacio escénico e iluminación: Dan Jemmett. Vestuario: Vanessa Actif. Intérpretes: José Luis Alcobendas, Jesús Barranco, Miguel Cubero, Lino Ferreira, Daniel Moreno, Lidia Otón, María Pastor y Lucía Quintana. Teatro de La Abadía. Madrid. JUAN IGNACIO GARCÍA GARZÓN e Carlo Goldoni queda en El café el poso de su ironía crítica y la habilidad para trascender un cuadro de costumbres convirtiéndolo en diagnóstico social. De la mano de Rainer W. Fassbinder se nota el trueque del ligero azúcar frívolo que espumaba la comedia original por vitriolo frenético y la acentuación hasta el paroxismo de las líneas maestras del argumento, haciendo de las sonrisas muecas de desencanto y asco. Una suerte de tránsito de la acuarela al aguafuerte. Si califiqué el anterior montaje de La Abadía Maridos y mujeres de Woody Allen de vodevil diáfano, este sería un vodevil de la putrefacción: hace cuatro décadas Fassbinder ajustó a una contemporaneidad aún vigente la atmósfera dieciochesca de la pieza e hizo de ella el retrato crispado de una sociedad entregada a la codicia, la insidia y el placer vacuo; irónicamente, la crispación puede hoy parecer una nota hiperrealista. El británico Dan Jemmett ha concebido una puesta en escena en clave de farsa rabiosa que transcurre sobre un espacio en el que la isla sosegada que es el café está contaminada por las ocho ávidas tragaperras que marcan el ámbito de la vecina casa de juego, lugar donde hierven las pasiones y solo el dinero importa más que la satisfacción sexual inmediata. Jemmett da al espectáculo ritmo de ducha escocesa: los actores, que casi ni se miran y, siempre pendientes de las apariencias, se dirigen al público en vez de a su interlocutor, transitan del frenesí expresivo a la repentina quietud. Así, la trama de amores superficiales, deudas e intereses cruzados se cocina con las luces de sala encendidas para que los espectadores se sientan irremediablemente concernidos en un tempo exasperado y exasperante, tanto que Tráppolo, el camarero testigo del trasiego de los demás personajes y el único tratado positivamente, no puede evitar en algunos momentos la vituperación metateatral. Expresivamente vestidos por Vanessa Actif en chocarreras combinaciones de blanco y negro con posteriores añadidos de elementos brillantes, el reparto coral está espléndido; difícil destacar a uno, quizás el descacharrante y patético Tráppolo de Jesús Barranco, cuya camisa roja sirve de contrapunto a la podrida uniformidad moral del resto. D