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ABC VIERNES, 15 DE MARZO DE 2013 abc. es PRIMER PLANO 27 La historia familiar Papa Francisco UNA AMISTAD DE 20 AÑOS Estudiante Jorge Bergoglio junto a dos compañeros de clase en Buenos Aires. El Papa Francisco ingresó de la escuela secundaria industrial Hipólito Yrigoyen, con el título de técnico químico. En 1957, a los 21 años, decidió convertirse en sacerdote La alegría y la emoción de su amigo rabino A. C. MADRID La hermana se quedó sin palabras REUTERS María Elena, la hermana del Papa Francisco, dijo que es inexplicable lo que siente al saber que el mayor de sus hermanos ha llegado a Papa Apenas se conoció la noticia de quién sería el sucesor de Benedicto XVI, las otras religiones enviaron sus mensajes de felicitación a Francisco I y coincidieron en una petición: profundizar el diálogo religioso. De eso ya se ha encargado Jorge Bergoglio mientras fue arzobispo de Buenos Aires. Y de eso también da fe su amigo de hace 20 años, el rabino Abraham Skorka, director del Seminario Rabínico Latinoamericano y rabino de la comunidad Benei Tikvá, en Buenos Aires. Hizo un trabajo mayúsculo a favor de un profundo diálogo interreligioso. Bergoglio invitó varias veces a la comunidad judía al Arzobispado de Buenos Aires. Siempre me dijo que nunca más podrían volver las expresiones antisemistas le dijo Skorka a ABC desde Buenos Aires. Mientras fue cardenal, Bergoglio escribió junto a Skorka el libro La Biblia, un diálogo vigente donde debatían sin tapujos sobre temas como pobreza y homesexualidad. Además, hasta principios de este año tuvieron un programa de televisión en el que difundían sus ideas religiosas. Bergoglio también fomentó que la Universidad Católica Argentina (UCA) le entregara el Honoris Causa a su amigo Skorka, el primero a alguien de otra confesión. Su amistad es tal que cuando se estaba por publicar el libro El Jesuita sus autores, los periodistas Sergio Rubin y Francesca Ambrogetti, le preguntaron quién quería que escribiera el prólogo y él respondió sin dudar: Skorka Y hace poco, en un reciente viaje del rabino a Nueva York, donde fue distinguido con el título de Doctor of Hebrew Letters, el cardenal Bergoglio le dejó una carta manuscrita con términos muy afectivos. Skorka recibió con emoción la noticia pero no le sorprendió. Desde el momento en que escuché que la Iglesia buscaba un pastor no me quedaron dudas de que podía ser él. Querían a alguien que estuviera cerca de la gente y en eso es difícil superarlo indicó. Además, lo definió como un hombre que tiene mucho coraje, que tiene un compromiso con la realidad argentina y habla sin eufemismo En ese sentido, señaló que el cardenal criticó tanto al gobierno nacional como al de la ciudad de Buenos Aires, siempre observando toda la problemática que afecta a la sociedad argentina Se puede coincidir o disentir, pero Bergoglio es un hombre humilde, con la humildad de los grandes. Es un gran líder espiritual, un gran líder en la Iglesia cristiana concluyó Skorka. LE PREPARABA EMPANADAS La cocinera que le recuerda como un santo A. C. MADRID Los Bergoglio en Italia REUTERS Delmo Bergoglio, familiar del nuevo Pontífice, en su granja de Stazione Portacomaro, cerca de Asti, en Italia la humildad tal cual lo ha predicado Por eso, dice, eligió el nombre Francisco. Siempre ha sido un admirador de San Francisco de Asís y ha vivido como un franciscano aunque es jesuita. Su Papado tendrá un fuerte rasgo pastoral y le hará muy bien a la Iglesia sostuvo. Quienes le conocen, di- cen que Jorge Bergoglio siempre recuerda a su abuela paterna, Rosa. De niños eran uña y carne. Y aunque toda la familia era muy católica, tuvo una influencia especial en su vocación al sacerdocio. Fue ella también quien le inculcó las costumbres piamontesas de su Italia natal. En una semana, Benita Moreno, de 81 años, tomará un vuelo desde la provincia de La Rioja, en Argentina, directo a Roma. Tal como lo tenía planeado, se instalará en Italia junto a tres de sus ocho hijos. Pero ahora, al saber que Jorge Bergoglio es el nuevo Papa, tiene una misión: pedir una audiencia en el Vaticano para invitarle a Francisco I a sus empanadas de carne cortada a cuchillo, las mismas que comía en la década de los setenta en el terreno deportivo que los jesuitas tenían en Ituzaingó. Benita y su marido trabajaban en el cuidado del lugar y los fines de semana, cuando iban los seminaristas, la mujer les coci- naba. Era un santo, siempre atento y capaz de ayudar en todo. Lavaba las cacerolas o me ayudaba mientras cocinaba le dice Benita a este diario. Siempre me decía que le encantaban mis empanadas porque yo la carne la corto a cuchillo, nada de máquinas picadoras. Por eso ahora, cuando vaya a Roma, quiero ir a hacerle las empanadas. Ya le pedí a mi yerno que me consiga carne argentina en Roma para prepararlas agrega. Bergoglio nunca dejó de estar en contacto con Benita y su esposo. Siempre rezaba por por ellos cuando el hombre empezó con los achaques del alzhéimer. Benita le preguntaba cada vez que lo veía: ¿Cuándo va a ir a la casa grande? Y ese día, finalmente, llegó.