Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC VIERNES, 15 DE MARZO DE 2013 abc. es PRIMER PLANO 21 La espiritualidad Papa Francisco Un ramo de flores a la Virgen El Papa acudió a la basílica romana de Santa María la Mayor, muy vinculada con España, rezó y ofreció un ramo de flores a la Virgen AFP JUAN MANUEL DE PRADA RECIBAMOS A FRANCISCO El sermón del nuevo Papa fue de una sencillez abrumadora y aldeana A AFP Escuchó más que habló según el canónigo al que desde el Vaticano le pidieron que vistiera para la visita tal como hace normalmente, sin mayores atributos. Consiguió, según sus palabras, expresarle su agradecimiento. Le dije que era la primera vez que le hablaba incluso cuando era cardenal Sencillo, sencillo y sencillo, repetía como una letanía para describir al vicario de Cristo, que entró por una puerta lateral para no perturbar, según aclaró el canónigo, la marcha normal de la basílica y de los alrededores que, a esas horas, empiezan a desperezarse para recibir a los feligreses. Algunos italianos se acercaron a recibirlo a las puertas de la iglesia. Una pareja de argentinos, sus paisanos, que comparte con Bergoglio su amor por el equipo San Lorenzo de Almagro le gritó ¡viva San Lorenzo! El Papa sonrió. Quizá le trajeran buenos recuerdos de su tierra natal, allí donde los dos argentinos le conocieron hace algunos años paseando por San Lorenzo. hora nos van a dar mucho la tabarra, tratando de explicarnos cómo será el papado de Francisco a la luz de lo que hizo o dejó de hacer el cardenal Bergoglio. Quienes así hagan, olvidan que el Papa goza de una asistencia de la gracia divina única y especialísima; una gracia que cambia al hombre sobre el que actúa. Baste recordar el caso del cardenal Mastai Ferretti, que apoyó la causa de la unificación italiana y cuya elección papal fue muy aplaudida por los liberales de la época... que no sabían que se les venía encima Pío IX. Mucho más iluminador que andar desempolvando episodios de la vida y hazañas de Bergoglio se me antoja atender a las palabras del nuevo obispo de Roma. Como dijo tras su elección Pío II, antes Eneas Silvio Piccolomini, escritor frívolo y licencioso: Aeneam reicite; Pium recipite Recibamos a Francisco. Y, recibiéndolo, podremos ir vislumbrando el estilo de su pontificado. Ya en el momento de su procla- mación, pese al atolondramiento (envaramiento incluso) causado por el peso de la responsabilidad recién aceptada, nos dio algunas pistas: puso a la gente a rezar por su antecesor y, antes de pronunciar la bendición urbi et orbi, pidió a los allí congregados que imploraran la bendición del Señor para él. Es un gesto de humildad y sencillez que ya ha sido convenientemente resaltado (como otros que luego prodigaría, en su cena con los cardenales o en su salida a la basílica de Santa María la Mayor) pero no se ha resaltado tanto que es un signo de comunión con sus fieles (a imagen de la comunión de los santos) que sólo puede lograrse a través de la oración. En la necesidad de la oración ha insistido Francisco en el sermón de la misa del fin del cónclave, recordándonos la frase de Léon Bloy: Quien no reza a Cristo, reza al diablo Reconozco que la cita de este grandísimo escritor maldito, látigo de la hipocresía y el fachadismo religioso, me ha conmovido muy hondamente. El sermón del nuevo Papa fue de una sencillez abrumadora y aldeana, breve como una florecilla franciscana; pero en su despojamiento escondía una fuerza explosiva. Sin aceptación de la Cruz, no hay caminar con Cristo, ni edificar con Cristo, ni confesar con Cristo; y una Iglesia que no aceptase la Cruz sería aliada del demonio. Fue una condena de la mundanidad- -ese veneno que mata la fe- -en toda regla. Francisco puede ser el Papa de la espiritualidad, del repudio de las pompas mundanas, de una Iglesia que se purifica y fortalece a través de la oración y la caridad fraterna, abrazada a la Cruz. Recibámoslo con alegría.