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20 PRIMER PLANO Papa Francisco La primera salida del Vaticano VIERNES, 15 DE MARZO DE 2013 abc. es ABC Con escaso protocolo y poco séquito, el Papa visitó a las ocho de la mañana la basílica de Santa María la Mayor Madrugó, sorteó el tráfico en un Volkswagen y rezó a la Virgen MAYTE ALCARAZ ENVIADA ESPECIAL A ROMA O cho de la mañana en Santa María la Mayor, una basílica que acoge a Nuestra Señora Salus Populi Romani, la Virgen que es a Roma lo que la Almudena a Madrid. Francisco (a secas) acude en un Volkswagen negro de la gendarmería vaticana, sorteando el infierno del tráfico romano. Poco séquito, poco boato. Más bien ninguno. Nadie diría que es el Obispo de Roma, el tercer Papa del siglo XXI, el Pontífice que no imaginó que, tras el Cónclave, volvería, ya como Santo Padre, a la Casa Internacional del Clero a recoger su maleta y a pagar la cuenta. El Papa Francisco sabía muy bien que esta Virgen lo es todo para los romanos y su Obispo demostraba así su amor por el pueblo que le acoge como el primero de sus vecinos. En la capital de Italia a esa hora pellizca el sol; la primera vez en una semana que el astro se digna a salir, quizá como homenaje a la buena nueva. Me llamaron a las nueve de la noche, tras la elección, y me dijeron: prepárate que a las ocho irá el Papa a Santa María la Mayor Quien cuenta emocionado a ABC el acto más importante de su vida es monseñor Emilio Silvestrini, el canónigo de esta basílica. Amaneció pronto a la vera de Nuestra Señora Salus Populi Romani, en la basílica más española de Roma. No en vano su arcipreste es el cardenal elector español Santos Abril (que recibió a su visitante junto al vicario de la ciudad) y su protocanónigo, el Rey de España. Unas pocas docenas de personas observaron movimientos desde primeras horas de la mañana y aventuraron que algo pasaba en los alrededores de este tesoro que alberga el corazón de Roma. Y tenían razón: el sucesor de Ratzinger había elegido esta basílica para su primera salida del Vaticano. Lo anunció anoche el Pontífice pero nadie esperaba que fuera tan pronto. Salvo los que le conocen bien y saben de su gusto por levantarse pronto y aprovechar las claras de la mañana lo más posible. Los más pobres no saben de horas ni de sueño le recuerda a la periodista una joven argentina que llega tarde a saludar a su compatriota pero que destaca el Ningún boato AFP El Papa se sumergió en el infierno del tráfico romano dentro de un Volkswagen negro de la gendarmería vaticana Las sandalias del pescador Una pareja de carabinieri que vigila la plaza de San Pedro no parece creerse lo que la periodista le cuenta: el Papa Francisco ha ido a Santa María la Mayor en un coche del cuerpo, un modesto Volkswagen, con el que muchos romanos se cruzaron sin saberse testigos de un acontecimiento inusual. Como el Papa Kyril I en la maravillosa cinta Las sandalias del pescador el Pontífice decidió dejar en el Vaticano el coche del Papa- -un Mercedes, según los agentes- -para aligerar el recorrido hasta la patrona de Roma. Un ejemplo, el primero tras la austeridad de su bendición desde el balcón de San Pedro, de que este Papa se calza las sandalias de pescador desde el primer día. alto grado de compromiso con que el hasta ayer cardenal Bergoglio se enfrenta a las urgencias del hombre. Monseñor Silvestrini relata que el Pontífice estuvo en la iglesia unos veinte minutos. Lo primero que hizo fue saludar al cabildo de la basílica y, después, rezó. Lo hizo durante diez minutos, de rodillas, tras entregarle un ramo de flores a la Virgen recuerda con precisión de relojero quien halla en este contacto con la prensa el minuto de expansión que necesitaba para transformar en verbo la conmoción de la mañana. El Papa Francisco visitó asimismo la pequeña capilla Sixtina de la iglesia, allí donde San Ignacio de Loyola celebró su primera misa del Gallo en Roma, como se ocupó de recordar el portavoz de la Santa Sede, Federico Lombardi, al relatar horas después los detalles de la primera mañana del que fuera arzobispo de Buenos Aires. Algunas banderas argentinas acompañan la visita de su paisano, cuando todavía pueden presumir de que su arzobispo llegó a la máxima magistratura de la Iglesia. Lo primero, Santa María la Mayor El Papa Francisco sabía muy bien que esta Virgen lo es todo para los romanos, y su Obispo demostraba así su amor por el pueblo que le acoge como el primero de sus vecinos Grandes emociones La mañana en Santa María es de grandes emociones. Su majestuosidad casa poco con el escaso protocolo que Francisco ha ordenado desde la Santa Sede que le acompañe en su primera salida por las calles de la ciudad. El Papa decide acudir ante la tumba del Papa Pío V, para venerar sus reliquias. Y el mo- mento más entrañable se produce cuando al filo de las ocho y media saluda uno por uno a todo el personal de la basílica. Es la oportunidad de que los trabajadores de la iglesia se deshagan en piropos con el máximo exponente del catolicismo, que los estrecha la mano sin mayor parafernalia y les agradece sus felicitaciones. De las primeras que recibe, más allá de la de los cardenales que lo eligieron, la curia vaticana que lo acompaña y su familia, que le llamó el miércoles, la noche de la fumata bianc