Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
62 CULTURA MIÉRCOLES, 13 DE FEBRERO DE 2013 abc. es cultura ABC derá hasta las últimas consecuencias la ley aprobada por el Parlamento autonómico catalán. Más allá del debate toros sí, toros no, lo que se pretende es anular una ley aprobada en Cataluña, ejerciendo competencias que no corresponden al Estado arguyó, mientras Albendea replicó: Creía que había aprendido algo el año pasado cuando se sentó conmigo en el tendido de la Maestranza Surroca no supo muy bien por dónde salir y explicó que el debate no era si a ella le gustaban o no los toros. La afición taurina de la nacionalista catalana se dejó ver en su lenguaje: Otra cuestión, cambiando de tercio... se le escapó, entre el jolgorio de los diputados populares. También al PNV, que se opuso como el Grupo Izquierda Plural, manseó con un no Se trata de incapacitar a las comunidades para prohibir los toros Es una iniciativa impositiva, centralista y centralizadora señaló su portavoz, que no acertó a ofrecer otros argumentos de más fuerza en contra del texto que se debatía. El PSOE no se ha lavado ni las manos, como Pilatos Figuras como El Juli, José María Manzanares y Miguel Ángel Perera y ganaderos como Victorino Martín, Carlos Nuñez y Juan Pedro Domecq ocuparon los tendidos del Congreso. Y abandonaron el coso con sabor agridulce Es una alegría que la tramitación siga adelante, pero duele escuchar mentiras como que el toreo recibe subvención, cuando hasta se paga un canon por las plazas dijo El Juli. El Viti aplaudía la faena de Albendea y criticaba el macheteo del PSOE: No se ha lavado ni las manos, como Pilatos Los mayores aplausos llegaron a la salida del pleno, donde aguardaban numerosos aficionados y profesionales del toro, como los toreros Joselillo, Víctor Barrio y Jiménez Fortes, felices con este paso al frente El Niño de la Capea no tuvo pelos en la lengua para referirse a la abstención socialista: Al PSOE le pasa como a esos toros cruzados que nunca sabes si embisten para la izquierda o para la derecha. La ventaja de los toros es que la plaza es redonda y tienen cabida los de sol y los de sombra, de todo signo Jude Law, Soderbergh y Rooney Mara, ayer en Berlín AFP UPyD contra todos El portavoz de UPyD, Toni Cantó, anunció el voto a favor de su grupo, pero trató de criticar por igual al PP, PSOE y CiU. Dejemos que sea el mercado, la sociedad, la que decida si deben seguir los toros o no señaló. Además, lamentó la hipocresía de algunos nacionalistas por rechazar las corrisdas de toros y aceptar los bous al carrer Precisamente, con este paso, la Federación de Cataluña, impulsora de esta iniciativa, confía en el regreso de los toros a su tierra lo antes posible. La libertad de Soderbergh y el nulo albedrío de Panahi La jornada ofreció gran intriga con Side effects y una pésima película de Dumont OTI RODRÍGUEZ MARCHANTE ENVIADO ESPECIAL A BERLÍN DESDE EL CONGRESO ANDRÉS AMORÓS LOS TOROS SON CULTURA... PERO EL PSOE SE ABSTIENE S eiscientos mil españoles muchos de ellos, catalanes han firmado una Iniciativa Legislativa Popular para que se reconozca la Fiesta de los toros como un Bien de Interés Cultural, cuya regulación y fomento corresponde al Estado. (En Francia ya lo han hecho, anticipándose a nosotros) Defiende la Fiesta con bien trabadas razones Juan Manuel Albendea, del PP. No sorprende que Esquerra e Izquierda Unida se opongan con sectarismo e ignorancia a los toros. Durante generaciones y generaciones, la cosa que ha hecho más felices a mayor número de españoles dijo Ortega) Ni que Convergencia y el PNV mantengan hasta sus últimas consecuencias que el derecho a legislar es exclusivo de las autonomías, frente a lo que llaman el nacionalismo español Más lamentable me parece que se abstenga el PSOE Lo ha denunciado un socialista vasco, Eneko Andueza, en carta abierta a Rubalcaba, que impulsó el traspaso de las competencias taurinas al Ministerio de Cultura: Nos puede el complejo, el pudor, la obligación de creernos más progresistas que nadie. Y nos equivocamos Su conclusión es definitiva: Compañero Alfredo, difícilmente podremos ser creíbles ante esta sociedad, si ni siquiera somos capaces de mantener nuestra propia coherencia ¿Cómo podrán explicar esto, por ejemplo, los socialistas que gobiernan Andalucía? Recomienda Andueza a Rubalcaba que lea a nuestro querido y recordado compañero Enrique Tierno Galván. Una frase suya parece escrita para esta actitud actual del PSOE: Ser indiferente ante la Tauromaquia supone la total extrañeza respecto del subsuelo psicológico común Así están... Con los votos del PP, se tramitará la Iniciativa, que puede mejorarse. Es una buena noticia, aunque el nivel de las intervenciones haya sido descorazonador: pero ése es el país que tenemos... Una de esas jornadas de festival para las que habría que leerse antes el prospecto: la depresión post carcelaria del director iraní Jafar Pahani, al que el gobierno de su país mantuvo durante meses cautivo sin saber cuándo ni cómo ni porqué; la depresión de Camille Claudel durante su encierro en un psiquiátrico contada por ese cineasta de culto llamado Bruno Dumont, y la depresión como efecto secundario de los psicofármacos en una enrevesada película de Steven Soderbergh, Side effects Lo más potable (en realidad, lo único) era lo de Soderbergh, una historia que se sumergía en los pantanos del thriller junto a sus protagonistas, una chalada depresiva que le enseña por dentro la hoja de un cuchillo al marido y luego se echa la siesta, y un psiquiatra que le suministra el pastilleo y que tiene toda la pinta de ser el primo de la partida. Jude Law borda estos personajes de qué hago yo aquí, y la siniestra Rooney Mara, con ese atractivo raro del que se suele desconfiar La de Soderbergh Side effects tiene enganche e intriga, y ese tipo de malicia que es la sal de las películas en la barra de los bares y en el mostrador de las farmacias; el contrapunto lo pone Catherine Zeta- Jones, puesta en esta historia para que dé un par de giros de santiguarse. Pero Side effects tiene enganche, e intriga y ese tipo de malicia que es la sal de las películas. La de Bruno Dumont era otra cosa: se trataba de ver a Juliette Binoche con la cara mustia de la ya vencida Camille Claudel en medio de ese pastizal de polémica que tanto le gusta al director francés. Bien es cierto que el cine francés en cuanto puede le hace otra película a Camille Claudel, pero no se entiende muy bien qué es lo que quiere contar de ella Bruno Dumont, pues no hay más cosa que Juliette Binoche aguantando la pedrada de una estancia que la está volviendo loca. La primera hora tiene tanta tensión como una nana, y luego la cosa sube una barbaridad cuando aparece el hermano, Paul, con un texto en off que dan ganas de tomarse el tubo de pastillas de Rooney Mara. Con una narrativa escolástica y con una cámara siempre con la bayeta recién pasada, Dumont ha hecho una de esas películas que se vuelven a ver a los siete meses, o así, porque se le ha olvidado a uno por completo que ya la había visto. La de Panahi, Pardé tiene el interés de pertenecer a este hombre inhabilitado para ejercer su profesión y que sólo ha podido estar en Berlín en foto, y tal vez por eso tenía el filme un codirector, Kamboyiza Partovi, también protagonista junto a Panahi de ese batiburrillo metafórico en el interior de una casa enrejada frente al mar. Una vez entendida la impotencia de ese hombre frente a las terribles circunstancias que le rodean, hay que subrayar también la impotencia de su película.