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36 ESPAÑA MIÉRCOLES, 13 DE FEBRERO DE 2013 abc. es españa ABC La ley permite en España que las pitadas al Rey queden impunes Deberían existir sanciones para este tipo de actos aseguran desde el PP tras la final de baloncesto NATI VILLANUEVA MADRID La pitada que sufrió Don Juan Carlos el domingo durante la final de la Copa del Rey de Baloncesto en Vitoria ha abierto el debate sobre la conveniencia de castigar estas conductas, que no es la primera vez que se plantean. Deberían existir sanciones para ese tipo de actos, que lo que hacen es ofender a símbolos que son de todos los españoles, a símbolos del Estado señaló la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, una iniciativa que ha sido secundada por otros dirigentes populares, como el presidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González. Regular esta cuestión no es fácil, admiten fuentes de la Audiencia Nacional consultadas por ABC, pues cualquier intento de hacerlo chocaría de lleno con el derecho a la libertad de expresión, que es lo que sistemáticamente viene manteniendo este tribunal a lo largo del tiempo. De hecho, y según confirman fuentes judiciales, en la Audiencia Nacional ninguna denuncia o querella interpuesta con motivo de una pitada al Rey en acontecimientos deportivos ha desembocado en juicio. El motivo, dicen las fuentes citadas, es que una pitada, aunque haya sido organizada, como fue el caso de la de Mestalla (Valencia) en 2009, en la que se repartieron 50.000 silbatos, no se puede considerar un delito de ultraje a España, sino de injurias al Rey (acción o expresión que menosprecie su figura) y salvo que se trate de insultos al Monarca (como ha sucedido en otros procedimientos penales que sí han acabado en juicio) el delito decae siempre frente a la libertad de expresión. Además, coinciden varias de las fuentes consultadas, debe ser así, pues la Monarquía, como institución que es, también debe estar sujeta a la crítica En vía administrativa, por su parte, la ley General del Deporte se limita a establecer sanciones muy graves para quien introduzca o exhiba en espectá- culos deportivos pancartas o símbolos que, por su contenido o por las circunstancias en las que se exhiban o utilicen, pueda ser considerado como un acto que incite, fomente o ayude a los comportamientos violentos, xenófobos, racistas o terroristas También se castigan acciones que perturben el normal desarrollo del evento en cuestión, pero como tampoco es el caso de las pitadas, estas actuaciones siempre acaban impunes, señalan fuentes jurídicas. La última querella La última querella, el pasado año y promovida por la fundación Denaes, ni siquiera llegó a ser admitida por el juez Eloy Velasco, quien consideró que dos días antes de que tuviera lugar la final de la Copa del Rey (en Madrid) nadie podía aventurar lo que allí iba a suceder pese a que la pitada ya estaba organizada de antemano. La querella, fundada en presunciones dijo entonces Velasco, se dirigía contra los responsables de la asociación independentista Catalunya Acció, y de las Plataformas Proselecciones Catalanas y Vascas. Las tres asociaciones habían promovido la pitada al himno español para reivindicar sus selecciones nacionales y la independencia de Cataluña y Euskadi. De acuerdo con el criterio de la Fiscalía, el auto del juez recordaba que la Justicia ya rechazó en el pasado casos similares, en referencia a la pitada de 2009, y defendía el principio de intervención mínima en el ámbito ¿Libertad de expresión? Regular esta cuestión no es fácil pues chocaría con la libertad de expresión, admiten expertos Sin ser delito El hecho de exhibir una pancarta independentista no constituye una afrenta en términos delictuales penal y la subsidiariedad de esta vía ante otras como la administrativa. A este respecto, el fiscal Jesús Santos presentó un escrito en el juzgado en el que defendía que los posibles riesgos de alteración del orden público o de otros incidentes que pudieran producirse durante la final de Copa podrían ser perseguidos, en todo caso, Disparidad de normativas en otros países En Francia pueden suspenderse los eventos J. P. QUIÑONERO Los pitidos al himno nacional están sin regular B. BERGARECHE Penas de hasta tres años por ofensas al presidente B. RODRIGO Los pitidos y broncas contra la bandera y el himno nacional solo se han producido, en Francia, ocasionalmente, durante las últimas décadas, como protestas de la inmigración mal integrada. Restaurado el orden, ningún Gobierno ha deseado crear una legislación de excepción. Durante el último medio siglo, el himno y la bandera nacional solo han sido pitados de mala manera durante algunos partidos de fútbol que enfrentaban a la selección nacional contra algunos equipos del norte de África, como el de 2008 contra Túnez. Tras estos sucesos el Ministerio del Deporte anunció que cualquier menosprecio podría suponer la inmediata suspensión del partido. Algún partido ha sido excepcionalmente interrumpido, con motivo de las algaradas precipitadas por hijos de inmigrantes mal integrados. Los pitidos al himno nacional británico no son un hecho desconocido en los estadios del Reino Unido, especialmente en Gales o en Escocia, pero la controversia discurre siempre por cauces dialécticos y tranquilos, sin llamadas a la ley o a la autoridad. Se explica por el específico contexto histórico británico, en el que cada nación de las que componen el Reino Unido juega con sus propios equipos. Esta incruenta guerra se manifestó en los pasados Juegos Olímpicos de Londres, cuando el capitán del conjunto británico de fútbol, el galés Ryan Giggs, y el también galés Craig Bellamy se negaron a cantar el himno en el primer partido, en Manchester, ante Senegal. El problema es que el himno británico es el mismo que el inglés, así que para un galés o un escocés es difícil explicó. En Portugal la ofensa a la honra del presidente de la República está sancionada en el código penal (artículo 328) Quien injuriara o difamara al presidente de la República será castigado con una pena de prisión de hasta tres años o con pena de multa queda recogido en dicho código. También el art. 322 recoge las sanciones por ultraje de símbolos nacionales y regionales. En este caso, quien públicamente por palabras, gestos o divulgación de escrito o por otro medio de comunicación, ultrajara la bandera o el himno nacionales, las armas o emblemas de soberanía portuguesa, o les faltara al respeto, será castigado con pena de prisión de hasta dos años o con pena de multa de hasta 240 días En Portugal incluso está punido el agravio de los símbolos de soberanía de un Estado extranjero o una organización internacional.