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ABC MIÉRCOLES, 13 DE FEBRERO DE 2013 abc. es sociedad PRIMER PLANO 31 Expectación a pie de calle Benedicto XVI renuncia dente del que ya no se podrá prescindir en el futuro. Intelectual por naturaleza, académico de vocación, teólogo de formación, pero sobre todo, creyente y fuerte en su debilidad (2 Cor. 12,10) lo que le llevó no sólo a obedecer, sino a negarse a sí mismo y abandonarse en Dios. Es así que deja su Universidad, sus aulas, sus alumnos y se va a Roma porque así se lo pide el que ya es su antecesor. Juan Pablo II lo nombra Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe y, a pesar de convertirse en el guardián del catolicismo, no pierde sus cualidades de hombre dialogante, sencillo y cercano no sólo con aquel que comparte sus creencias, sino, sobre todo, con el alejado y el agnóstico y cambian sus alumnos y sus aulas, pero no el profesor ¡cuántos vientos de doctrina hemos conocido durante estos últimos decenios! lo que se acentúa, si cabe, cuando es elegido Sumo Pontífice. Entonces su Magisterio es Pontificio y nos regala sus Encíclicas No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea sus libros (Jesús de Nazaret) sus homilías breves, densas y fácilmente comprensibles y sus viajes a pesar de su avanzada edad. Efectivamente, su Pontificado no ha sido largo, pero sí extraordinariamente intenso y fecundo. No ha dudado en abordar y resolver gravísimos problemas, algunos de ellos enquistados a lo largo de muchos años y, gracias a su firme voluntad, sus frutos son evidentes: Atrio de los gentiles, Año de la Fe, diálogo interreligioso y presencia en las redes sociales son algunos de los asuntos en los que o ha tomado la iniciativa durante su Pontificado o los ha impulsado con claridad. Y, entre estos, no se puede olvidar ese gran proyecto que es la Nueva Evangelización, para lo que ha creado un Consejo Pontificio y en el que ha embarcado a toda la Iglesia. Con sencillez, ternura y permanente bondad, Benedicto XVI no ha ahorrado esfuerzos en la búsqueda del Bien Común y en hacer ver y dar a conocer la belleza y la alegría de la Fe. Santidad, que Dios le bendiga. CARLOS ROMERO CARAMELO LA FORTALEZA DE LA DEBILIDAD El Pontificado de Ratzinger no ha sido largo pero sí extraordinariamente intenso y fecundo. No ha dudado en abordar y resolver problemas enquistados gracias a su firme voluntad onmoción, perplejidad... Sólo unos breves instantes de involuntaria vacilación hasta que la personalidad de Benedicto XVI se hace presente en nuestro pensamiento. ¿Quién, sino él, tenía que ser el primero, después de casi seis siglos, en tomar esta decisión? Una decisión basada ¿en la fe? ¿en la razón? La duda puede ofender a todo aquel que conozca mínimamente a Joseph Ratzinger, un maestro, el verdadero maestro del maridaje razón y fe, conceptos que manejó y utilizó como instrumentos para demostrar la existencia de Dios desde nuestra humana pequeñez. Y pasados esos momentos iniciales, surgen los calificativos a esa decisión: El primero es, paradójicamente, la valentía, ya que se trata de una retirada por no poder llevar a cabo un adecuado ejercicio del ministerio petrino y no para obtener un merecido descanso. La humildad viene después por renunciar voluntariamente al más alto cargo, representante de Cristo en la tierra, que una persona pueda alcanzar, si bien, el Señor enaltece a los humildes como nos recuerda el precioso Cántico del Magníficat. Sobran adjetivos, pero no puedo dejar de señalar la responsabilidad que asume al renunciar; una renuncia que sienta un prece- C La basílica de San Pedro se prepara para el Miércoles de Ceniza AFP Renuncia responsable Intelectual y teólogo, pero sobre todo creyente y fuerte en su debilidad CARLOS ROMERO CARAMELO ES PRESIDENTE DE LA ASOCIACIÓN CATÓLICA DE PROPAGANDISTAS Y DE LA FUNDACIÓN UNIVERSITARIA SAN PABLO- CEU CARMEN CERVERA COLECCIONISTA ALBERT BOADELLA DIRECTOR DE TEATRO ANA MARÍA MATUTE ESCRITORA JOSÉ MARÍA MANZANARES MATADOR DE TOROS Lo admiro ahora aún más que antes por su gran valentía y lealtad. Ha hecho una gran labor y me parece bien su decisión si ya no podía asumir su responsabilidad Esta dimisión es una meditada contribución a la lógica y la razón allí donde acostumbra a predominar una mayor disponibilidad hacia el sentimiento y la quimera Todo el mundo se retira y el trabajo de Papa debe de ser muy cansado. El día que considere que ya no puedo escribir también me retiraré Admiro mucho su decisión. Es un acto de valentía muy grande renunciar, pues se podía haber callado, pero es consciente de su responsabilidad. Es digno de admiración