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16 OPINIÓN POSTALES MIÉRCOLES, 13 DE FEBRERO DE 2013 abc. es opinion ABC A LOS CUATRO VIENTOS Una sentencia de efectos limitados El Tribunal Supremo ha anulado parcialmente el indulto que el Gobierno de Rodríguez Zapatero concedió a Alfredo Sáenz y la eliminación de sus antecedentes penales (fue condenado por denuncia falsa) Ahora será el Banco de España el que decida si el consejero delegado del Santander puede seguir ejerciendo, si bien la última normativa europea sobre el asunto avalaría de forma clara al organismo gobernado por Luis Linde para que Sáenz siguiese en su puesto en el primer banco de España. JOSÉ MARÍA CARRASCAL Proteger el himno nacional El artículo 543 del Código Penal ya recoge sanciones por las ofensas o ultrajes a España, a sus Comunidades o a sus símbolos o emblemas Si el himno nacional es un símbolo del Estado convendría reforzar su protección ante su abucheo en los estadios. Acogerse a la libertad de expresión para tolerarlo es lo mismo que puede hacer quien queme la bandera. Y si penalmente es complicado, sí es posible redoblar las sanciones administrativas y competitivas a los clubes que lo toleren. EL PAPA TEÓLOGO Benedicto XVI deja como legado el retorno de la teología como ciencia y a Dios como cemento de unión entre los hombres I Juan Pablo II fue el Papa mediático, viajero, minero, montañero, que arremolinaba multitudes por donde quiera que iba, Benedicto XVI era, y aún es, el Papa teólogo. Viajó también y arremolinó multitudes, para seguir la senda de su antecesor. Pero su vocación, pasión y dedicación es la teología. No por nada es alemán. Pues la teología, la ciencia de Dios, es hermana de la filosofía, la ciencia del hombre. Aunque desde que Descartes puso la duda como base del conocimiento y ser la fe la base de la teología, ésta fue reduciendo su tamaño hasta quedar confinada a los seminarios y a pequeños círculos de especialistas. El mundo actual, ese mundo que parece estar dando las últimas boqueadas, nace al grito desafiante de Nietzsche ¡Dios ha muerto! Y si Dios ha muerto, ¿para que se necesita una ciencia sobre Él? La ciencia que sólo es ciencia, es decir, el materialismo, llega a sustituir al que hasta entonces había sido principio y fin de todas las cosas. La ciencia, en efecto, se ha desarrollado en el último siglo y medio a una velocidad pasmosa en todos los sectores, la física, la química, la medicina, la mecánica, la electrónica, la espacial. Pero todavía no nos ha desentrañado el último de los misterios: ¿de dónde venimos? ¿Adónde vamos? E incluso los científicos empiezan a impacientarse. No hace falta más que ver sus nervios en la búsqueda del bosón Higgs, la partícula de Dios ¿Dios a estas alturas? dirán algunos. Pues sí, porque Dios está tanto en las alturas como entre los pucheros, como decía Santa Teresa les responde el Papa a punto de retirarse para preparar su última partida, tras resucitar la teología como ciencia madre de todas las demás. El acercamiento de Benedicto XVI al resto de las religiones no ha sido, por tanto, un mero gesto político o publicitario. Ha sido un acto de fe basado en un hecho tangible: todas las religiones tienen en común a Dios. Dios es, por tanto, el gran unificador. O debería de ser, pues a partir de Él, comienzan las diferencias entre los hombres. Diferencias que Benedicto XVI trató de borrar, como las existentes entre la fe y la razón. No hay contradicción entre ellas, sino continuidad, la una conduce a la otra es el leitmotiv de sus escritos. Vengo observando durante los últimos años, con tanta curiosidad como expectación, un interés creciente por Dios. Ya lo anunció Ortega, gran oteador de horizontes, con aquel Dios a la vista que, como tantas intuiciones suyas, se quedó en aviso. Pero es que, últimamente, hasta el New York Times publica artículos y reseñas de libros sobre Él. Y eso es, ni más ni menos, teología. Joseph Ratzinger, que consagró su vida a estudiarlo, nos ha dado su definición más brillante: Dios es amor. El lazo que une a la entera humanidad sin distinciones. Lo que ocurre es que sus criaturas yerran a menudo, y en vez de amarse, se odian. Ése es el gran misterio de Dios, aún por desentrañar. S Alfredo Sáenz JAIME GARCÍA CARTAS AL DIRECTOR La renuncia de Benedicto XVI Imaginemos a un hombre anciano con la losa injusta de una juventud ligada al nazismo y su portentosa inteligencia sepultada por un cartel de arcaico y ultraconservador. Imaginemos a un abuelito que, aun sintiendo el peso de todas esas calumnias, se desgañita proclamando el amor de Dios, el respeto, la responsabilidad y el coraje. Imaginemos que ese anciano, siendo un foco de críticas e insultos, paga con moneda de oro al mundo entero, siendo discretamente bondadoso. Imaginemos que ese hombre que viaja, escribe, estudia, sufre, camina, comunica, solicita, da, reza, aporta, asiste y un largo etcétera se cansa. ¿Qué ocurre? Imaginemos que un gobernante, directivo de banco o alto ejecutivo se cansa... ¿han visto a alguno renunciar por lealtad al cargo? ¿Por lealtad a la Institución? Me temo que no. Yo tampoco. ¿Y qué vemos en Benedicto XVI? Un ejemplo indescriptible. El Papa ha sido el hombre que a escobazos ha limpiado la Iglesia. Ha sido el hombre que, a diferencia de su antecesor Juan Pablo II, ha mirado en las entrañas de la Iglesia para que tras limpiarla brille con luz renovada. Ha sido el hombre que ha hecho el trabajo sucio, el que a nadie le gustaría hacer. El Santo Padre aceptó ya de inicio su rol impopular, aunque luchó por combatirlo. Y ciertamente, al final, ha conseguido Un hombre de Dios Habrá muchas voces más autorizadas para glosar la figura del Santo Padre que ha renunciado a seguir llevando el timón de la barca de Pedro en beneficio de la Iglesia, como él mismo dice, aunque nos cueste creerlo. Me anima a escribir este pequeño homenaje el haberlo conocido y leído en su idiona desde que era arzobispo de Múnich. Muchas cosas se dirán con más o menos acierto. La que quizá pase un poco inadvertida es su evolución, bajo la acción del Espíritu Santo, según mi modesta opinión. Cuando el beato Juan Pablo II lo llamó a Roma, considerando sin duda su gran preparación teológica y su profundidad científica, este cardenal tenía fama de ser un poco moderno en sus teorías. Con las responsabilidades adquiridas y la docilidad al Espíritu, sus ideas se han ido atemperando hasta llegar a ser considerado conservador por muchos, que juzgan a la Iglesia con categorías humanas Esto no ha impedido que abra puertas cerradas secularmente (diálogo interconfesional, asunción de culpas pasadas y actuales de la Iglesia... y adopte medidas excepcionales, eclesiásticas- -como su misma renuncia al cargo- sociales y políticas -su discurso ante la ONU- por ejemplo. Y lo más importante, poniendo en el centro de su vida a Dios con el respeto y el cariño a todos los hombres- -hijos del mismo Padre- pero sin buenismos hablando con claridad y llamando a los cosas por su nombre. ÁNGELA M. MORÓN RAMOS SEVILLA llegar a un servidor. Soy también joven: tengo veintiocho años, y el mensaje del Papa me ha llegado siempre claro y limpio. Como buen profesor ha sabido explicar la fe de una manera sencilla- -dentro de su complejidad- Ha sabido enseñar al mundo en tan sólo ocho años lo que significa Cristo y lo que significa la Iglesia. Su manera de ser, sencilla y humilde, ha hablado por sí sola. Cuando oigo hablar de un Papa de transición no puedo disimular mi desacuerdo. No ha sido un Papa de transición, sino de renovación. Con él muchos han visto y han creído, pues su mensaje ha sido claro: renunciar por amor es Renunciar. PABLO AMOR MADRID Suspenso para Elena Valenciano Soy persona que entiende bien las razones de los católicos al explicar sus creencias, e igual me ocurre con los ateos y los agnósticos. Me parecen respetables todas sus opiniones y estoy de acuerdo con un Estado laico. Las declaraciones realizadas por la dirigente socialista Elena