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ABC MIÉRCOLES, 13 DE FEBRERO DE 2013 abc. es opinion OPINIÓN 15 UNA RAYA EN EL AGUA EL RECUADRO ANTONIO BURGOS SILBIDOS AL HIMNO Aprovechando que el Tíber pasa por Roma, ¡cómo van a valerse de la renuncia del Papa para pedir que el Rey abdique! H E puesto himno en el título de este artículo con harto dolor de mi corazón, porque Marcha Real es demasiado largo y no cabía. Me repatea el hígado que le digan himno a lo que toda la vida de Dios fue en el Reino de España la Marcha Real. Claro que antes tendríamos todos que convencernos de que esto es el Reino de España, cosa para algunos no solamente no está muy clara, sino que tratan de impedirlo a toda costa. Asunto en el cual me sorprende un aspecto muy curiosito: los que más preocupados andan por el futuro de la Institución Monárquica son los que quieren acabar con ella cuanto antes. Pasa como con los vaticanos asuntos de religiosa materia: los que más ardorosamente opinan en cuestiones del Papa, de la religión católica, del Vaticano, de la fe y de las costumbres no son los kikos ni los del Opus, sino los profesionales del agnosticismo y los defensores del ateísmo. Señor, si no creen en Dios, ¿por qué cogen estas perras con el Papa y con la Iglesia? Usted, que es católico, ¿se cabrea acaso por cuestiones relativas a las costumbres de los mahometanos o a la fe de los budistas? No, a usted le trae al pairo lo que hagan los señores de esas confesiones, allá ellos con su forma de creer en su Dios, que a lo mejor hasta resulta que es El Mismo nuestro. Y los agnósticos que dicen lo que la Iglesia tiene que hacer sin creer en Dios son como los antimonárquicos que quieren arreglarle la vida (o arruinársela) a la Real Familia. Por cierto, hablando de Iglesia y de Monarquía: aprovechando que el Tíber pasa por Roma, ¡cómo van a valerse los antimonárquicos de la renuncia del Papa para pedir que el Rey abdique! Supongo que esos vertederos de residuos llamados redes sociales estarán ya que echan humo, pidiendo poco menos que la renuncia de Don Juan Carlos I, pero no de cualquier manera, sino al germánico y benedictino modo: tal día, a las 8 en punto de la tarde. Pero íbamos por la Marcha Real, a la que le tienen puesto el constitucional mote de himno nacional Me extraña que nadie la haya puesto en cuestión por haber sonado también como símbolo de la Nación en la dictadura. Los que tanto saben de vexilología y heráldica, y arman pajarracas importantes si ven una bandera cuyo escudo de España lleve el águila de San Juan no deben de ser tan peritos en música, y no distinguen el himno nacional que sonaba cuando Franco del que suena tras la Restauración de Don Juan Carlos. Que a mí me parece que es ahora como más reposadito; el otro era como a paso de cabra de la Legión y éste, como a paso del Rey revistando tropas a los acordes de El Abanico No por eso silban la Marcha Real cuando suena en las partibus infidelium catalanas. La silban porque representa a España y a su Reino. El ministro Wert creo que anda preocupadete, estudiando la forma de castigar a los sibilantes para evitar estos nacionales e internacionales bochornos. Y de paso, a ver si evitan también que abucheen a Don Juan Carlos cuando va a entregar la Copa del Rey de cualquier deporte. Me extraña que no se resuelva todo aplicando las medidas que ya existen en materia de violencia en los campos de deportes. Aquí se ha multado con graves sanciones al club dueño de un campo donde han imitado el sonido de los monos al saltar al campo un futbolista de raza negra... del equipo contrario. En los recintos deportivos rigen estrictas normas contra el racismo y la xenofobia. Bastará, pues, con aplicarlas a los separatistas que silban la Marcha Real en su arrebato de xenofobia contra lo español. En cuanto a los abucheos a Su Majestad, tengo la solución. Digamos que no es Don Juan Carlos cuando va a entregar una Copa del Rey. Digamos que es Baltasar, el Rey Negro. Y entonces, crújase a los abucheantes: por racismo, claro, por desacato al Rey Negro. Está visto que aquí el racismo y la xenofobia son más importantes que el patriotismo. IGNACIO CAMACHO LA PIEL DEL TAMBOR Quizás este Papa, más intelectual que párroco, sea en el fondo un moralista decepcionado por la intriga vaticana M MÁXIMO IRA, yo sólo soy un pobre cura de parroquia, y cuando estudié en Roma no me gustó lo que vi. Así que si tú estás perplejo yo no tengo ningún saber para sacarte de la perplejidad... ¿Por qué no le preguntas a esos vaticanólogos que salen en la tele? La voz de mi amigo suena un punto irritada al teléfono, como harto de responder la misma pregunta. Y yo qué sé; si me planteas un problema de conciencia intentaré ayudarte pero no me vengas como las señoras del barrio sorprendidas de lo que han oído en la tele. A ellas no se lo puedo decir pero a ti sí; ser sacerdote no implica tener siempre respuestas ciertas Una cosa te diré, de mi estricto coleto: si el Papa no tiene una enfermedad degenerativa irreversible, algo que él sepa que le va a nublar el albedrío, yo tampoco lo entiendo. En ese caso me parecería una decisión estratégica retirarse y abrir el proceso sucesorio antes de que lo controle Bertone o quien sea, esa curia romana con la que parece que Benedicto se entendía poco o nada. Ya lo iremos viendo. Pero si sólo se trata de falta de fuerzas, como ha dicho, cualquier futuro Pontífice se podrá ir cuando se sienta viejo, solo o cansado. ¿Y entonces? A mí me costó en su momento entender la agonía de Juan Pablo. Era de los que al principio creían que tenía que renunciar, evitarle al mundo aquel sufrimiento patético, pero luego fui aceptando el mensaje de inmolación simbólica, penitencial, de la Cruz a cuestas. Y vaya si funcionó; conmovió hasta a los más descreídos y se convirtió en una prédica demoledora, un ejemplo inmenso. Por eso ahora me desconcierta este contraste chocante que no sé si es un gesto insólito de rebeldía ante la intriga vaticana; no imaginaba a un Ratzinger, tan acostumbrado a ese ambiente, forzando una sacudida de catarsis en la Iglesia. Me escama el aplauso generalizado de tantos críticos que no le pasaban una. Yo siempre lo he visto como un Papa más intelectual que párroco; quizá en el fondo sea sobre todo un moralista decepcionado por lo que el Vaticano tiene de política. De mala política Una cosa te digo, con sinceridad: esto a los curas de calle, a los de la piel del tambor, nos pone en un brete. A ver cómo les dices a tus feligreses con problemas matrimoniales o sociales, a los que soportan enfermedades terribles propias o familiares, que hay que aguantar sin que te respondan, como ya me ha pasado hoy, que llega un momento de debilidad en que hasta el Papa se rinde. Al final, ¿sabes? asumes la complejidad de la Iglesia, que siempre sabe encontrar nuevos caminos; rezas porque todo salga bien y tiras de la fe para volver a lo que al fin y al cabo te ha traído hasta aquí, que es ayudar a tus semejantes, dar sentido a sus problemas y comprometerte con ellos. Vente un día a visitar el comedor parroquial, que lo tenemos desbordado, y verás lo lejanas que te resultan las quinielas sobre el cónclave...