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ABC VIERNES, 8 DE FEBRERO DE 2013 abc. es españa ESPAÑA 25 Argumentos batasunos en Cataluña El desafío rupturista Balcanizar España, un riesgo que CiU negó Felipe González recibió en 1998 las airadas críticas del nacionalismo por alertar de las ambiciones secesionistas J. GUIL BARCELONA Las voces que desde la política alertan sobre el riesgo de balcanización que sufre España ante los anhelos secesionistas de Cataluña y el País vasco se oyen de forma recurrente. Con más o menos intensidad, al paso de iniciativas encaminadas en este sentido, tales como el plan Ibarretxe que en su día tumbó el Congreso, o el plan secesionista vía referéndum que idea el Gobierno catalán del convergente Artur Mas y sus socios de Esquerra Republicana. Tradicionalmente, nacionalistas y republicanos han respondido a estas alarmas negando que exista tal riesgo. Desacreditando, si cabe, a quien así advierte. Sin embargo, tal y como prueba el artículo que cuelga en la web de la subvencionada entidad de Amics de la Unesco de Barcelona, que denunció ayer este diario, tal riesgo se contempla por los propios que lo causan. Afirma el citado texto, para defender el derecho a la autodeterminación, que ofrecer una vía democrática a los movimientos de liberación nacional evitaría conflictos tan sangrientos como el de los Balcanes Y evitaría muchas muertes remata. lez aprovechó la ocasión para pedir perdón a Cataluña, Jordi Pujol y Pasqual Maragall. Y precisó que su alusión a la balcanización iba dirigida sólo a la situación del País Vasco y a Arzalluz. Más recientemente, el pasado octubre, Felipe González terció de nuevo sobre el asunto a propósito de la deriva independentista que ha tomado el Gobierno de Artur Mas a rebufo de la manifestación de la última Diada. España no se va a balcanizar, pero las tensiones son muy serias advirtió el expresidente en una entrevista televisiva. González junto a Jordi Pujol, en una imagen de archivo ABC El incidente en Lisboa El expresidente del Gobierno Felipe González ha sido uno de los que tiempo atrás ya aludieron al trágico desmembramiento de la antigua Yugoslavia, con la mirada puesta en los procesos soberanistas surgidos en España. Lo hizo ya en 1998, ya como expresidente y durante un debate sobre la Transición española que se celebró en Lisboa. Y despertó las iras de Jordi Pujol, Duran Lleida y el entonces líder del PNV, Xabier Arzalluz. Durante el citado coloquio, en el que participaba también Pujol, González censuró los nacionalismos excluyentes y alertó sobre el riesgo de balcanización de España. Pujol se indignó, Duran Lleida calificó de impropia la actitud de González de impropia y hasta un socialista catalán de pro como Pasqual Maragall, entonces alcalde de Barcelona, afeó al expresidente. En el caso de Arzalluz, el cruce de reproches fue más subido de tono. El líder del PNV llamó a González serbio y éste le comparó con Milosevic. Una semana después del incidente, en un coloquio sobre Umberto Eco celebrado en Barcelona, Felipe Gonzá-