Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
76 AGENDA VIERNES, 1 DE FEBRERO DE 2013 abc. es ABC NECROLÓGICAS MAX KAMPELMAN (1920- 2013) DEMÓCRATA DE REAGAN EN MADRID C Max Kampelman nació el 7 de noviembre de 1920 en el barrio neoyorquino de Bronx y ha fallecido en Washington D. C. el 25 de enero de 2013. Fue el embajador norteamericano ante la Conferencia de Seguridad y Cooperación en Europa durante su reunión en Madrid entre 1980 y 1982. Miembro del Partido Demócrata, era firmemente antisoviético. uando Max Kampelman llegó a Madrid en el otoño de 1980 para dirigir la delegación de los Estados Unidos ante la sesión de la Conferencia sobre la Seguridad y la Cooperación en Europa, que en ese momento se inauguraba en la capital española, era ya un prestigiado abogado en Washington y tenía bien acreditada su militancia en el Partido Demócrata, dentro del que había sido próximo colaborador del senador Hubert H. Humphrey y del vicepresidente Walter Mondale. Eran sus estrechas relaciones con la administración Carter las que le habían proporcionado ese primer puesto diplomático de su vida, aunque había dejado claro que su presencia en la CSCE se prolongaría solo tres meses. Pero permaneció al frente de la delegación americana durante los tres años largos que duró la sesión de Madrid, acreditando su inteligencia, su capacidad negociadora y su firme oposición a las políticas dictatoriales y opresoras de la URSS. Desde el principio de su actividad en la Conferencia mantuvo una fructífera relación con la delegación española, que de hecho participó en las reuniones del grupo occidental a pesar de que la entrada de España en la OTAN no tendría lugar hasta el año 1982. Sin renunciar a sus vínculos con el Partido Demócrata, y tras la victoria de Ronald Reagan en las presidenciales americanas de 1980, Kampelman evolucionó hacia los que los analistas denominaron demócratas de Reagan grupo en el que también figuraba la que habría de ser embajadora americana ante la ONU, Jeanne Kirkpatrick. El grupo se caracterizaba por su adhesión al igualitarismo rooseveltiano y a la firmeza antisoviética del republicanismo reaganiano. En 1985, Reagan encargó a Kampelman la dirección de la delegación americana en las nego- ciaciones de Ginebra sobre control de armamentos con los soviéticos. Kampelman volvió a Washington a la práctica de la abogacía en 1989, pero las negociaciones que él había iniciado culminaron en 1991 en la firma del Tratado de Reducción de Armas Estratégicas. Los padres de Max Kampelman eran emigrantes judíos procedentes de Rumanía. Se graduó en la Universidad de Nueva York, donde siguió los cursos de la Facultad de Derecho con grandes sacrificios personales y familiares. El doctorado de ciencia política lo obtuvo en la Universidad de Minnesota. Se declaró objetor de conciencia durante la Segunda Guerra Mundial para más tarde reconsiderar su pacifismo al contemplar los peligros del arma nuclear y la necesidad de luchar activamente en contra de su proliferación. Anticomunista convencido desde su primera juventud descubrió más tarde en su vida, en Madrid y en Ginebra, sus capacidades negociadoras frente a los adversarios y potenciales enemigos soviéticos. Aprovechó su estancia en Madrid para conocer en profundidad la ciudad y para viajar por una buena parte de España. Siguió con interés y admiración los esfuerzos de los españoles para consolidar la recién estrenada democracia y sólo manifestó su descontento cuando le llegaron rumores de que la oficina organizadora del Mundial de Fútbol de 1982 quería expulsar a la CSCE de su sede en el Palacio de Congresos en el Paseo de la Castellana de Madrid. La crisis polaca de finales de 1981 interrumpió la sesión de la conferencia y el conflicto no llegó a tener lugar. JAVIER RUPÉREZ EMBAJADOR JEFE DE LA DELEGACIÓN ESPAÑOLA ANTE LA CSCE, 1980- 1982 GAMAL EL- BANNA (1920- 2013) LA VOZ QUE NECESITAMOS amal era el hermano menor de Hasan el- Banna (1906- 1949) fundador de los Hermanos Musulmanes en 1928. Debido a su naturaleza enfermiza, de niño permaneció junto a su piadoso padre ayudándole a clasificar y estudiar hadices (historietas atribuidas a Mahoma y una de las fuentes de la Shari a) alcanzando la cifra de 45.000 informes monográficos. Colofón de esos trabajos fue la negativa a aceptar la autenticidad de 635 hadices de los recopilados por los principales tradicionistas, al- Bujari y Muslim, por entrar en colisión con el Corán y su básico mensaje de justicia, libertad y tolerancia, según él. No fue a la Universidad, pero sí se dedicó desde muy pronto a escribir sobre las relaciones del islam con la política, lo cual le llevó a denunciar la perversión del mensaje divino por Sayyid Qutb, el gran ideólogo de los Hermanos Musulmanes, empezando por la idea de que en materia religiosa no se debe forzar la opinión ni la voluntad (Corán, II, 256) Trabajó como profesor desde 1963 a 1993 en el Instituto de Estudios Sindicales de El Cairo. No titubeó en contradecir el pensamiento de los Hermanos Musulmanes bordeando los límites de la heterodoxia, especialmente frente a la Sunnat anNabi (Tradiciones de Mahoma) en temas como el velo (no obligatorio) el rechazo de la pena de muer- G Gamal el- Banna nació el 15 de diciembre de 1920 en la provincia de Beheria y ha muerto en El Cairo el 30 de enero de 2013. Era hermano del fundador de los Hermanos Musulmanes, del que discrepaba. te para musulmanes apóstatas o la aceptación de mujeres como imanes. Ofrece una interpretación del islam tomando como base principal y casi única el Corán racionalista, humanista, igualitarista, liberal, antiautoritaria, feminista laica anticapitalista y socialdemócrata. Sus posturas teóricas le enfrentaron con el gran centro religioso- académico de al- Azhar y con el aparato de la burocracia islámica. En sus obras insiste en los consabidos mitos de que el islam, al derrocar los poderes bizantino y sasánida, instauró la igualdad de razas, de sexos y de clases y, sobre todo, la libertad (pretensión insostenible en el estricto plano histórico) Para él, en nuestros días el islam está llamado a repetir su misión y anima a los fieles a superar las posturas tradicionales y a elaborar sus propias teorías con ayuda del Corán y la razón. En suma, una voz necesaria pero con escaso éxito entre las masas y las elites islámicas. Por otro lado y sin que sirva de desdoro sería bueno conocer hasta qué punto se le promocionó y patrocinó por el régimen militar (de Abd en- Naser, primero y de Sadat- Mubarak después) como alternativa a la facción dominante en los Hermanos Musulmanes. SERAFÍN FANJUL