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ABC VIERNES, 1 DE FEBRERO DE 2013 abc. es madrid MADRID 69 Los que ya pagaban a de Correos nidad La Real Cas u a de la Com esidenci el IBI sede de la pr paga de Madrid, Los hos pitales n o están Algunos exentos como d pagan m el Gregorio Ma el IBI. ra ás de 1 m illón al a ñón ño 2009. to municipal desde nes Barajas paga el tribu to recaudó 24 millo untamien Sólo en ese año, el Ay to del recibo del IBI, de manera que la aplicación del impuesto nuevo sea gradual y no perjudique a la actividad económica. El IBI sube este año para el conjunto de los ciudadanos un 6,9 por ciento. Se abre la posibilidad de realizar el pago a la carta una modalidad que permite abonar el recibo de forma fraccionada- -en cuatro o en seis veces- y que leva aparejada una rebaja del 5 por ciento en el importe del tributo. Además, en las ordenanzas fiscales de este año se aprobaron bonificaciones en el Impuesto de Actividades Económicas para este ejercicio. Son de hasta un 25 por ciento para las empresas con pérdidas; de hasta el 50 por ciento para las empresas que creen empleo indefinido; y también del 50 por ciento para las nuevas actividades en el tercer y cuarto año de ejercicio- -dado que los dos primeros están exentos del pago- FERNANDO GONZÁLEZ URBANEJA IMPUESTOS GENERALES Y EFICIENTES El Ayuntamiento hace bien en no renunciar a unos ingresos previstos en las leyes L a fiscalidad es coactiva, obligatoria; no puede ser de otra forma; acompaña al Estado para que este exista, sin impuestos no hay Estado y sin éste no hay sociedad organizada, ni espacio para la libertad. Son un mal necesario; por eso deben ser ponderados y sencillos, claros, generalizados y eficientes. Su objetivo es recaudar con los costes más bajos. Y deben repartir las cargas con carácter general, con razonable proporcionalidad, sin privilegios ni excepciones. Así, se evita litigiosidad, confusión e ineficiencia. Además, la política fiscal puede servir a la política económica, pero con cautela, sin consecuencias perversas. La exención del IBI (a edificios singulares) se pretende justificar por cuanto puede ayudar a preservarlos. No es un argumento suficiente, menos aún para edificios que albergan una explotación comercial en competencia con otros que si están sometidos al mismo impuesto. La decisión del Ayuntamiento de Madrid de girar desde este año el IBI a edificios históricos con explotación comercial (unos 500) está ajustada a los princi- pios generales de la tributación justa. Además parece prudente que la novedad se introduzca de forma progresiva en una coyuntura tan adversa como la actual, con bonificaciones iniciales que no deben perpetuarse. El Ayuntamiento hace bien en no renunciar a unos ingresos tributarios previstos en las leyes y que equiparan el marco de competencia leal. Agujerear los impuestos con exenciones, bonificaciones y privilegios les debilita y les complica; conduce a elevar tipos y, finalmente, al fraude, el cáncer de la fiscalidad. Esos 500 inmuebles pueden proporcionar al Ayuntamiento hasta 12 millones al año; no resuelven los problemas pero ayudan a ello. Quienes tengan que pagar estarán disgustados, tratarán de evitarlo, pero sus argumentos son débiles, defienden un privilegio, una anomalía fiscal que va contra la generalidad y la eficiencia