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66 CULTURA VIERNES, 1 DE FEBRERO DE 2013 abc. es cultura ABC Esta corrupción que vivimos es más una tragedia que novela ENTREVISTA Carmen Posadas Escritora En El testigo invisible novela los últimos años del Imperio ruso desde los ojos de un pinche de cocina de la familia real, que sobrevivió a la matanza ANTONIO ASTORGA MADRID Rasputín Me interesó hallar la nueva versión de la muerte de Rasputin: participaron los servicios secretos británicos Carmen Posadas (Montevideo, 1953, pesó cinco kilos al nacer, y la llamaban La madre abadesa vivió en Uruguay hasta los 12 años. En 1965 se trasladó a Madrid con su familia. Residió en Moscú, Buenos Aires y Londres, donde su padre fue embajador. Es autora de más de 15 libros infantiles así como doce novelas, dos biografías y varios guiones de cine y televisión. Premio Planeta, su obra ha sido traducida a 23 idiomas. Casada en dos ocasiones (1972- 83 con Rafael Ruiz del Cueto; y en 1988 con Mariano Rubio, en ese momento gobernador del Banco de España, que fallecería en 1999) es madre de dos hijas. Publica El testigo invisible (Planeta) la intrahistoria del sirviente Leonid Sednev, deshollinador imperial y pinche, que tenía 15 años el 17 de julio de 1918 cuando militares de la Revolución bolchevique asesinan brutalmente a la familia imperial rusa... ¿Abajo se ve mejor lo de arriba? Los criados lo ven todo, son invisibles para los señores. Están ahí, pero como son tan insignificantes, y forman parte del mobiliario, son testigos invisibles de muchísimas cosas importantes. ¿Hoy nadie sería un gran hombre para un mayordomo? En esa época había criados con sangre y sin sangre. Los criados con sangre son los que eran hijos de los señores; había muchísimos que resultan hijos ilegítimos y se consideran de la familia. En la novela se dice cuántos Yusúpov, Kórsakov, hijos de grandes duques estarán hoy por ahí limpiando o haciendo camas. Son tan Romanov y tan Kórsakov como los demás. Guardan lealtad. ¿Por qué le apasiona Rusia? Porque es un país de contrastes enormes. Se parece bastante a España, pero en exagerado. Si los españoles son apasionados ya los rusos son absolutamente enloquecidos. Es la forma de ser española elevada al cubo. ¿Incluida la corrupción? Sí, claro, gana incluso en eso. ¿Esta plaga de corrupción que nos atenaza es novelesca? Es muy novelesca, lo que pasa es que cuando uno lo está viviendo es más una tragedia. Y hay material para novela. ¿Por qué le gustaba ese espíritu de vida exagerada rusa? Porque los rusos son capaces de lo mejor y lo peor. Y las revoluciones lo amplifican todo. Ahí es cuando sale lo mejor del ser humano, y también lo más abyecto. Es momento muy interesante para hablar de las pasiones humanas. Ofrece en su novela nuevas noticias de Grigori Efimovich Rasputín... Me interesó mucho encontrar la nueva versión de la muerte de Rasputín. Tal como la contó su propio asesino, el príncipe Yusupov, nos habíamos quedado con aquella historia de que no había manera de matar a Rasputín, que le dieron pasteles y vino envenenados, que después le pegaron cuatro tiros y no había manera de que se muriera. Ni a cañonazos. Pero en Inglaterra se han desclasificado papeles anteriores a la Primera Guerra Mundial y se ha sabido que los Servicios Secretos británicos participaron en la muerte de Rasputín. Y entiendo perfectamente por qué. Inglate- Carmen Posadas, durante la entrevista con ABC rra tenía mucho miedo de que Rusia se saliera de la Guerra de 1914 porque así podían perderla. Y como Rasputín era muy contrario a la guerra, y tenía un enorme ascendente sobre la familia imperial rusa, entonces esos servicios secretos ingleses que estaban en Moscú comenzaron a ver qué conjuras había en marcha. Y se dieron cuenta de que JOSÉ RAMÓN LADRA había una del príncipe Yusúpov, deciden instigarla, tutelarla... Yusúpov nunca menciona un tiro en la sien que tiene el cadáver de Rasputín. Es el disparo de un verdugo profesional. ¿La soledad es libertad? Sin duda. Si uno está solo es más libre que nadie. Pero la soledad es solo un feo sinónimo de la palabra libertad. Uno de los Marianitos de Goya se queda sin comprador Uno de los últimos retratos que Goya realizó de su nieto Marianito no alcanzó ayer en una subasta celebrada ayer en Sotheby s de Nueva York el precio de venta estipulado por su propietario, por lo que no fue adjudicado. Con un precio de entre 4,4 y 5,9 millones de euros, la puja más alta fue de 4 millones. EFE