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16 OPINIÓN POSTALES VIERNES, 1 DE FEBRERO DE 2013 abc. es opinion ABC A LOS CUATRO VIENTOS Impunidad en forma de sentencia Contra el criterio de la Fiscalía, y pese a reconocer la falsificación masiva de informes médicos, la Audiencia de Barcelona deja que el siniestro doctor Morín se vaya de rositas. Responsable de un abortorio que, dotado de máquina trituradora, llegó a llamar la atención de la opinión pública extranjera por sus métodos, Carlos Morín, su esposa y sus ayudantes son absueltos por un tribunal decidido a pasar por alto las señales y las huellas de su actividad. JOSÉ MARÍA CARRASCAL Presupuestos a la medida La canciller alemana abrió ayer la ronda de contactos que sirve de prólogo a la cumbre europea en la que se debatirán los presupuestos comunitarios para el próximo sexenio. Tras el fiasco negociador- -más o menos calculado- -de la anterior reunión, Angela Merkel comienza a maniobrar y, mediante entrevistas bilaterales como la que ayer mantuvo con Mario Monti, a cuadrar las cuentas de una Unión Europea que en vísperas electorales quiere dejar atada y bien atada. LA COARTADA El lenguaje corporal de Don Juan Carlos y Artur Mas fue más explícito que los comunicados a su entrevista: el Rey sobrio, el president zalamero ¿Q UÉ haría usted si un socio suyo de toda la vida le viniera con que, ya que le ha estado robando, oprimiendo, humillando- -supuestos que no comparte en absoluto- quiere separarse y, encima, le pidiera ayuda para ello? Supongo que, a menos que usted sea uno de esos santos y escasísimos varones que ponen la otra mejilla cuando les dan una bofetada, le pondría de patitas en la calle. Eso, en el mejor de casos; en el peor, no quiero imaginármelo. Siendo éste el fondo de la entrevista de Artur Mas y Don Juan Carlos, no fue así como transcurrió ni podía serlo. El president de la Generalitat y el Monarca español están obligados, tanto por razones políticas como de protocolo, a guardar las formas. Y aunque poco se ha filtrado de la entrevista, el lenguaje corporal de ambos hablaba por sí solo: el Rey apareció mucho menos cordial que acostumbra, mientras el president se mostraba dicharachero, como si estuviera diciendo a los catalanes: ¿Veis lo bien que me entiendo con el Rey? Ya a solas, suponemos que hablaría de la crisis económica de Cataluña- -debida a que aporta más que recibe del Estado- del distanciamiento de los catalanes hacia España y de su derecho a la autodeterminación. Mientras Don Juan Carlos insistiría en que, para superar la crisis, es mejor unir fuerzas que separarlas y que los maximalismos y las políticas rupturistas no convienen a España, como ya advirtió en su última entrevista televisada. Era lo único que podía decir, porque, incluso si quisiera, no podía acceder a la demandas de su visitante, al prohibírselo la Constitución que ha jurado respetar y defender. Una Constitución que tiene como base la unidad de la Nación española ¿Entonces, me preguntarán, ha sido un paripé? Pues sí y no. Sí, porque era un encuentro cuyo desenlace se sabía de antemano, por lo que podían habérselo ahorrado. No, porque ambos interlocutores estaban en su papel. ¿A qué vino, entonces, Mas a Madrid, si sabía qué iban a decirle? Es él quien tendría que explicarlo, pero tampoco resulta difícil de imaginar: a cumplir un protocolo y, de paso, a cubrirse las espaldas. Viene insistiendo en que la independencia de Cataluña tiene que ser legal. Para ello, lo primero es comunicárselo y solicitarlo a las más altas instancia del Estado, el Rey y el presidente del Gobierno, con quien se verá próximamente. ¿Y si se lo niegan? Pues ya nos ha dicho que seguirá adelante con su proyecto soberanista, les guste o no a las instancias españolas. Pero, de fracasar tal proyecto, ya tiene a quien echar la culpa: a Madrid, causa de todas las desgracias que afligen a Cataluña. Terminará ocurriendo que hasta los casos de corrupción catalana se originan en Madrid. Para resumir: Artur Mas ha venido en busca de una coartada, de un escape al callejón sin salida en que se ha metido. No es la primera vez que lo hace: viene haciéndolo cuando no puede pagar sus deudas. Carlos Morín EFE CARTAS AL DIRECTOR La hora de las respuestas La respuesta del PP frente a la brutal crisis generada por Bárcenas debería encaminarse a demostrar con todas sus fuerzas un concepto básico en nuestra democracia: transparencia. Y por parte de todos los partidos y de cada uno de sus líderes. Está claro que cada ciudadano es inocente hasta que se demuestre lo contrario; pero tras lo publicado, caiga quien caiga, la Justicia tiene que ser idéntica para todos. La forma de responder a las acusaciones de un más que presunto sinvergüenza es la de no permitir ni el menor resquicio de duda. Cualquier pasotismo, ambigüedad o media verdad en este gravísimo asunto hará un daño tremendo a España. Quebraría la vital confianza en su Gobierno y, especialmente, caería la imagen de nuestro país en el exterior. Por ello, toca demostrar que no has hecho algo que no has hecho. DAVID GARCÍA MADRID En estado terminal Hoy más que nunca tengo la impresión de que el final de este sistema está cerca. Cuesta recordar y enumerar todos los casos graves de supuesta corrupción que inundan los periódicos estos días. Este sistema político endogámico y cerrado ha generado, tras años de vacas gordas y cultura del pelotazo, un statu quo de corrupción que ha envenenado todo el aparato administrativo. La ineficaz separación de poderes tampoco ayuda, cuando la valoración más relevante que se hace a la hora de la elección de los candidatos a formar parte del CGPJ o del Tribunal Constitucional es su afinidad política hacia uno u otro de los partidos políticos mayoritarios, y estos son los que a la postre determinan su composición. La dilación exagerada de los procesos judiciales en casos de corrupción, la rarísima frecuencia con que alguien dimite en España, la falta de información sobre las cuentas de los partidos, el número de cargos de confianza nombrados a dedo, las ascensiones meteóricas a los consejos de administración de las grandes empresas de los políticos que se jubilan... todo eso está llegando a unos niveles insoportables. ¿Hasta cuándo vamos a seguir tolerándolo? JOSÉ ANTONIO DE LA GUERRA ALONSO OVIEDO Atónitos Los datos que se publican en relación con los fondos del Partido Popular me han dejado atónito. Cierto es que, por el momento, no se ofrecen pruebas documentales fidedignas sobre el origen de todos esos fondos y su distribución parcial entre buena parte de los responsables del partido. Si la información es falsa, como se ha apresurado a difundir a los medios de comunicación su secretaria general, ¿cómo es posible que ese partido permitiera que un farsante de tal calibre gestionara todos sus recursos en su condición de tesorero, y por tanto tiempo? Y si lo publicado responde a la realidad de los hechos, ¿quién depura esas responsabilidades? No podemos encontrar solución en la oposición, en especial en el Partido Socialista, por cuanto su historial está plagado de similares o peores irregularidades, y algunos de sus más importantes miembros están condenados o sometidos en la actualidad a procedimientos penales judiciales. Ante este panorama me pregunto: ¿qué hacer ante una corrupción tan generalizada? De momento, esperar que se aclaren los hechos hasta el fondo y con celeridad. Después, ya veremos. MARTÍN BRAVO NAVARRO MADRID Incomprensible absolución Se acaba de conocer la sentencia de la sala VI de la Audiencia Provincial de Barcelona sobre el caso Morín. Para sorpresa e indignación de muchísimos, quedan absueltos él y su mujer, y diez colaboradores más. ¿Cómo se puede absolver a alguien para quien la Fiscalía pide 273 años de