Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
36 INTERNACIONAL DOMINGO, 6 DE ENERO DE 2013 abc. es internacional ABC Sin estadísticas No hay datos, pero son frecuentes la destrucción de belenes y las interrupciones de misas Insultos Fachas o cerdos cristianos son algunos de los insultos más corrientes, y con faltas de ortografía somos víctimas de acciones racistas, como sufren las comunidades judía y musulmana. Dicho esto, el aumento de los actos anticristianos tiene con frecuencia una rara violencia Hace unas semanas, la capilla SaintVincent- de- Paul, en la base naval de Toulon, fue víctima de ataques muy violentos, que monseñor Robert Poinard, Vicario General de los Ejércitos, comentó de este modo: Nos encontramos ante una verdadera profanación. Con frecuencia, cuando se trata de vandalismo y violencia contra la fe de los católicos, los hechos se ocultan o se maquillan. Cuando esas acciones atentan contra la liturgia, contra la fe, contra el bautismo, contra la celebración de la Eucaristía y la Palabra de Dios, los cristianos son atacados en lo más profundo de su fe y su vida espiritual Las estadísticas subrayan el aumento significativo de la violencia, el vandalismo y las profanaciones anti cristianas, pero no dan cuenta de esta diversidad no menos inquietante. Todos los días Las estadísticas de robos, profanaciones y vandalismo contra las iglesias es la estadística mejor conocida: 233 delitos perpetrados durante los ocho primeros meses del año pasado. 29 o 30 acciones por mes. Una acción anticristiana por día, en toda Francia. Sorprende, asimismo, la trivialidad y diversidad geográfica. El vandalismo anticristiano está bien repartido por toda la geografía nacional. Y el robo solo explica una parte modesta de la violencia. Las pintadas que con frecuencia firman este tipo de acciones ilustran razones y odio de muy diversa índole. El fachas escrito con pintura roja en una cruz, parece tener un origen político El cerdos cristianos escrito con pintura roja al pie del altar de una iglesia de Les Clouzeaux (Vendée) tiene un origen racista. Otro tipo de violencias, como la profanación de cementerios, comienza a tener una tradición inquietante. Desde hace veinte o treinta años, la profanación de cementerios judíos o musulmanes ha trasladado a Francia varios de los conflictos de Oriente Medio. La profanación de cementerios cristianos no tiene tal pretexto y parece obedecer a otras oscuras y siniestras razones. La defecación colectiva en varias tum bas de Canohès (Pirineos orientales) acompañada de varias pintadas obscenas, con faltas de ortografía, parece tener un origen pura y simplemente desalmado. Asalto vandálico al cementerio católico de Saint- Jean- Bonnefonds, cerca de Saint- Etienne AFP Vandalismo contra los símbolos cristianos en Francia 233 robos en iglesias y 135 profanaciones de cementerios en los ocho primeros meses de 2012 JUAN PEDRO QUIÑONERO CORRESPONSAL EN PARÍS Ha comenzado a crecer de manera inquietante el vandalismo anticristiano. Según las estadísticas oficiales del Ministerio del Interior, en los 45.000 luga- res de culto existentes en Francia se cometieron, durante los ocho primeros meses de 2012, 233 robos o degradaciones en iglesias y capillas, 135 profanaciones de cementerios calificados de católicos. La realidad es mucho más grave. Interior no publica las estadísticas sobre otras formas de vandalismo anticristiano, anticatólico: destrucción de belenes, destrucción de monumentos de carácter religioso, interrupción violenta de celebraciones litúrgicas, amenazas y atentados contra religiosos. El tema de fondo fue abordado en la última Asamblea plenaria de los obispos franceses, en Lourdes, el mes de noviembre pasado. La jerarquía religiosa decidió adoptar un tono discreto subrayando, sin embargo, la necesidad de alertar a la opinión pública: Debemos estar más presentes en los medios de comunicción. Debemos defender una línea roja, en materia del respeto a las creencias y convicciones religiosas Monseñor André VingtTrois, arzobispo de París, sugiere una reflexión de fondo, en estos términos: No somos una minoría oprimida. No