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18 OPINIÓN DOMINGO, 6 DE ENERO DE 2013 abc. es opinion ABC POSTALES ABC Y SUS LECTORES La otra Transición La Tercera de José Luis Balbín sobre Torcuato Fernández- Miranda ha activado la polémica entre nuestros lectores, divididos a la hora de evaluar el disputado protagonismo político del proceso de la Transición. El periodo de tránsito a la democracia tuvo al Rey como empresario o productor, a Torcuato Fernández- Miranda como guionista y a Adolfo Suárez como actor señala FRANCISCO JAVIER BERNAT. El Sr. Balbín- -sigue- -describe su impresión sobre Fernández- Miranda como autor intelectual del tránsito a la democracia, y su falta de sintonía con Adolfo Suárez por no coincidir en la forma de negociar el cambio. Sin embargo, creo, como el Sr. Balbín y otros protagonistas de la Transición, que sin la habilidad estratégica de Suárez no hubiera sido posible el consenso que permitió alumbrar la democracia. Torcuato Fernández- Miranda, asturiano inteligente, e insigne catedrático de Derecho Político, supo articular un procedimiento para transitar de la ley a la ley, pero sin quebrantar la legalidad vigente en aquel momento. Adolfo Suárez, en cambio, fue el actor estelar que en sintonía con la Corona nos llevó a la democracia. El mérito de Fernández- Miranda es indiscutible, pero sin las condiciones de Adolfo Suárez, excelso estratega, creo que no hubiera sido posible la democracia. El mérito de la Corona fue extraordinario, patrocinando la empresa democrática y otorgándole prestigio nacional e internacional, que cuenta además en su haber con el éxito de la nominación de Suárez para llevar a cabo la difícil empresa de conseguir la concordia y la libertad Más partidario de Fernández Miranda se muestra nuestro habitual JOSÉ MARÍA SEGOVIA, que rememora su cercana experiencia a un político al que conoció a finales de los años cuarenta, en Asturias. Cuando, ya casado, volví en el 51, le nombraron nada menos que rector de la Universidad de Oviedo, al tiempo que también era profesor de la Universidad de Verano de Santander, entidad de la que antes de la guerra y al comienzo de ella fue su director mi tío Blas Cabrera, que había sido rector de la Universidad Central de Madrid y que murió en el exilio mexicano Don Torcuato- -añade- -era persona muy respetada y supimos allá a fines de los cincuenta que había pasado a ocupar un puesto de director general en un ministerio en Madrid, iniciando así también una carrera política que pude luego presenciar desde Madrid, adonde volvimos a fines del 61, y en especial su labor de preceptor principal del entonces príncipe aspirante don Juan Carlos. Quince años después, a la muerte de Franco, fue el verdadero artífice de nuestra entrada en democracia, si bien a todos nos sorprendió el nombramiento como jefe del Gobierno del falangista Adolfo Suárez, si bien es a este a quien debemos muy principalmente la aprobación de la nueva Constitución, que el periodista Balbín nos recuerda que nunca firmó don Torcuato, debido muy principalmente, dicen, al Estado de las Autonomías. Su inesperado fallecimiento en Londres, cuando andaba en gestiones profesionales particulares, ya desligado de la política que tanto amó, a todos nos cogió de sorpresa y fue ignorada por muchos de los que gracias a él ocuparon antes, entonces y luego, posiciones políticas y gubernamentales al máximo nivel. Mi opinión es que la sociedad nuestra ha cometido con don Torcuato un acto de deslealtad y abandono que algún día habremos de subsanar los españoles, y pienso que nunca mejor que en estos convulsos años JOSÉ MARÍA CARRASCAL LA SOLEDAD DEL REY El secreto de Don Juan Carlos en su 75 cumpleaños: unas dotes personales nada frecuentes y una rigurosa formación para el cargo P ARA alguien al que se le pronosticaban pocos años, o incluso meses, en el trono, Don Juan Carlos está batiendo records. Sobre todo en un país tan difícil y problemático como España. Sin que pueda achacarse a la suerte, pues la suerte nunca dura tanto. En sus 37 años de reinado, Don Juan Carlos ha capeado la Transición a la democracia, un intento de golpe de Estado, gobiernos de muy diverso signo, apuestas independentistas y la peor crisis económica desde 1929. ¿Cuál es su secreto? Diría que unas dotes personales poco frecuentes y una rigurosa formación. Como persona, Don Juan Carlos es de una simpatía arrolladora, que desarma al interlocutor más esquivo. Mientras su formación no pudo ser más dura, entre Franco y su padre, en una España que, no olvidemos, había declarado la monarquía gloriosamente fenecida Es verdad que Franco la declaró Reino en 1947, pero tuvieron que pasar veintidós años hasta que el Rey se concretara y otros seis hasta proclamarse. Durante todo ese tiempo, Don Juan Carlos no recibió el más mínimo favor, ni aprecio, ni cariño por parte de sus superiores ni de sus compatriotas. Sus frecuentes arrestos en las academias militares lo prueban. Pero él lo aceptó sin una queja, sin un mal gesto, sonriendo siempre. Al mismo tiempo que aprendía lo más importante: conocer al pueblo español, aunque el pueblo español no le conociese. De ahí la gran sorpresa que se llevó con él. Fue como pudo empezar a reinar conforme a lo que quería ese pueblo, todo él, no sólo una parte: ser protagonista de su propio destino, unirse a Occidente, vivir cada vez mejor. El Rey se convirtió en el motor del cambio y eligió a los políticos que creía más indicados para hacerlo, ya que él no debía estar en la política sino por encima de ella, una lección que aprendió, no de Franco ni de su padre, sino, a la inversa, de su abuelo. Esos políticos levantaron lo que, con mejor intención que resultados, estamos viviendo hoy: el Estado de las Autonomías, que en vez de vertebrar España la resquebraja, y la expansión económica, que ha resultado ser más ficticia que real. Pero precisamente por eso necesitamos a Don Juan Carlos más que nunca. Porque nos conoce mejor que nadie, al ser uno de nosotros, y porque, a diferencia de nosotros, no piensa en él, sino en todos. De ahí también que sea el hombre más solo del país, pese a estar siempre acompañado. Pero el Rey sabe que no puede tener amigos- -de ahí el despecho de algunos colaboradores al ser apartados- -porque su única lealtad es con España. La España diversa, conflictiva, ruidosa, contradictoria, con los dos problemas de siempre más abiertos que nunca: el económico y el territorial. Con 75 años, don Juan Carlos sigue lidiándolos. ¡Felicidades Majestad, y que cumpla muchos más! porque, como bien sabe, para usted no hay jubilación. inmóvil desde enero de este año por disposición del área de Artes del Ayuntamiento, debido al coste desmesurado de su mantenimiento. Este hecho importa poco, porque el efecto visual que ofrece su movimiento es ininteresante. El artefacto es feo y sin sentido; su superficie carece de tersura debido a que las lamas de bronce que la recubren, sujetas al mecanismo subyacente, no ajustan bien entre sí. Lo más lesivo es el descomunal caparazón de cemento situado a sus pies, cubriendo el trípode que hubo de añadirse a una estructura demasiado pesada: opaco e invasor, priva de luz y perspectivas, achicándola, a la plaza de Castilla, necesitada de frescura y transparencia. Un monumento paradójico y fúnebre, que quiso ser recuerdo de una fundación venturosa y lo ha sido de un ocaso catastrófico. Creo que, si alguna vez la maltrecha economía madrileña lo permite, debería sustituirse por una fuente espaciosa de aguas refrescantes, que es lo que la plaza de Castilla demanda y merece A la última En el apartado de columnistas, hoy recibe un recado Antonio Burgos, que el pasado miércoles se quejaba de Whatsapp, herramienta que criticaba y en cuya defensa sale ERNESTO LA PORTE. Me recuerda el chotis Cómo está el mundo, señor Macario porque debe de tener a sus hijos viviendo a todos en Sevilla dice nuestro lector en referencia a Burgos. Yo tengo nueve hijos dispersos por el mundo, que se mantienen en contacto permanente entre ellos y con nosotros varias veces a la semana. No se escriben de Washington a Roma, ni de Pamplona a Edimburgo, sino que hablan y se mandan fotos casi a diario, y con Whatsapp. ¿Cómo está el mundo? Mucho mejor, señor Macario. ¡Ah, tengo ochenta años NOTA A LOS LECTORES El curso BBC English Go! que desde hoy se entrega junto con el periódico será certificado por ESIC en cuanto al nivel de conocimientos adquiridos. Esta certificación se sustenta mediante un examen que se realizará en los campus de ESIC, donde se evaluará el nivel de conocimiento de las personas que hayan seguido el curso de la BBC. En base a este examen ESIC emitirá un certificado de carácter privado Pueden dirigir sus cartas y preguntas al Director por correo: C Juan Ignacio Luca de Tena 7. 28027 Madrid, por fax: 91 320 33 56 o por correo electrónico: lectores abc. es. ABC se reserva el derecho de extractar o reducir los textos de las cartas cuyas dimensiones sobrepasen el espacio destinado a ellas. Adefesios urbanos Decepcionado por la transcripción, muy recortada, de una carta en la que, partiendo de un elogio a Jesús Lillo por su crítica a la obra de Santiago Calatrava, cuestionaba el controvertido obelisco del arquitecto que se levanta en la plaza de Castilla de Madrid, ANDRÉS GAMBRA, secretario general de la Universidad Rey Juan Carlos, lamenta la amputación del cuerpo principal de su texto, que reproducimos a continuación: Uno de los espacios más amplios de la geografía madrileña queda dañado severamente por la presencia en su centro de ese monumento absurdo, que Caja Madrid, en un gesto de autocomplacencia suicida, regaló a la ciudad a fines de 2009. Al año siguiente, la castiza Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Madrid se disolvía en Bankia. El dorado cilindro de Calatrava sigue ahí,