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MARTES 1.1.2013 Editado por Diario ABC, S. L. Juan Ignacio Luca de Tena, 7, 28027 Madrid. Diario ABC, S. L. Reservados todos los derechos. Queda prohibida la reproducción, distribución, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta publicación, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción y o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos, a la que se manifiesta oposición expresa. Número 35.434 D. L. I: M- 13- 58 Apartado de Correos 43, Madrid. Publicidad 902 334 556 Suscripciones 901 334 554 Atención al cliente 902 334 555. EL PULSO DEL PLANETA La revolución de los garbanzos Basta con un par de macetas y un metro cuadrado de tierra para unirse a Comida para compartir Un movimiento que gana adeptos en Francia JUAN P. QUIÑONERO CORRESPONSAL EN PARÍS S e trata de una revolución tranquila, pacífica y al alcance de todos, inmediatamente comenta risueño y esperanzado François Rouillay. Y describe el proceso de este modo: Basta con tener un par de macetas grandes, uno o dos metros cuadrados de tierra, con jardineras, delante de casa, delante de un inmueble. Se compran unas semillas, se siembran. Y se espera a que las legumbres y las verduras crezcan. Luego, es muy simple: se pone un letrerito... Amigo que lee este cartel, si lo necesita, esta comida es suya, cójala, la hemos sembrado para usted No hay ni afiliación, ni consignas, ni militancia, ni debates teóricos. Comida para compartir Nourriture à partager Food to share es un movimiento alternativo de nuevo cuño. La idea es así de simple: quienes lo desean, libremente, plantan legumbres y verduras en microhuertos o microjardines, a la puerta de sus casas, a la puerta de sus inmuebles. E invitan a los vecinos o los transeuntes a servirse libremente. Miembros de la sección francesa del movimiento Comida para compartir Una alternativa sencilla Cédric Dérouin estima que se trata de una alternativa sencilla, modesta pero bien concreta para luchar contra la crisis a todos los niveles: En mi tierra, por ejemplo, en Saint- Nazaire, la crisis es bien visible por todas partes. Empresas que cierran, familias en el umbral de la pobreza, paro de masas, incertidumbre. Yo descubrí el movimiento vía Facebook, y decidí participar. Poniendo dos grandes jardineras sembradas de puerros y patatas. Preparé la tierra, sembré... y el proceso se puso en marcha. Desde entonces, cada cosecha tiene más éxito. Y el movimiento continúa creciendo François Rouillay, alsaciano, introdujo el movimiento en Francia. Él también lo descubrió a través de las redes sociales. Al norte del Reino Unido, en Todmorden, un grupo de gente tomó las primeras iniciativas del futuro movimiento food to share nourriture à partager A través de las redes sociales, del norte de Inglaterra a la Alsacia francesa solo hay un paso. Y el movimiento sigue creciendo, solo, a través de la simpatía y la admiración, las amistades compartidas a través de las redes sociales. Rouillay es un entusiasta convencido: A la gente le atrae la sencillez. No hay boletines que rellenar. Basta con plantar las jardineras delante de casa. Cuando comenzamos, mucha gente se dirigía a nosotros diciéndonos que deseaban conocernos, para intentar comprender cómo funcionaba el movimiento. Yo les decía que lo más sencillo era que se pusieran ellos mismos a plantar legumbres y verduras, ofreciéndolas gratuitamente a sus vecinos, o a quién las necesitara Son ya millares, quizá decenas de millares. Unidos a través de las redes sociales, comprometidos con la acción directa más humilde, sencilla e inmediata. En el movimiento se cruzan y dialogan hombres y mujeres de muy diversa condición. Nathalie, enfermera soltera, es una ecologista con- Comida para compartir. Sírvase libremente. Es gratuito avisan los carteles junto a las macetas vencida, una activista del minimalismo tranquilo Cuando se tira tanta comida, compartir los alimentos básicos es una forma de solidaridad concreta e inmediata Carine Phung es una vegetariana activa, que dirige Le chou brave una revista especializada en gastronomía vegetariana, y está convencida de la eficacia del movimiento: Cuando se comparten los frutos de la tierra, se aprende a saborearlos con más gusto. Nuestro movimiento también transmite valores de base, sencillos: compartir un plato de legumbres, entre amigos solidarios es una forma como otra de inventar relaciones más humanas con la tierra, con el medio ambiente Muchos miembros del movimiento Comida para compartir Nourriture à partager Food to share piensan que España debiera ser una suerte de tierra prometida para ellos: Ustedes tienen tierra y sol. ¿Por qué no poner un poco de solidaridad a la puerta de casa casa