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10 OPINIÓN AD LIBITUM PUEBLA MARTES, 1 DE ENERO DE 2013 abc. es opinion ABC MANUEL MARTÍN FERRAND LOS RESTOS DEL NAUFRAGIO Ha llegado el momento de que el PSOE renueve liderazgos. O el PP se convertirá en un único partido nacional A SEGURAN los pensadores instalados en lo políticamente correcto, por lo general filósofos con plaza docente en propiedad, que la felicidad reside en el disfrute de aquello que se desea. No les llevaré la contraria, y menos en estas fechas de amores estampillados y turrón de Jijona, a quienes encuentran en la satisfacción de sus deseos el pilar de su alegría, aunque nos enseña la experiencia que la insatisfacción es un buen camino para llegar a viejo y, en profundidad, el germen de la ataraxia, esa intoxicación de espiritualidad que cursa sin posibilidades de inventario y con efluvios de paz. Estoy hablando de política. Un territorio en el que nadie consigue la plenitud de todos sus méritos y en el que, cuando había políticos, sus deseos estaban más cercanos a una fuente con muchos caños y su propio nombre forjado en bronce en la plaza de su pueblo natal que de un millón, o dos, en el balance de un banco suizo. La golfancia, entendida hoy como uno de los modos para llegar a ser un prócer venerado, es un efecto posible en aras de la inversión de valores éticos que marca nuestro tiempo, tiende a confundir el gozo con la propiedad. Aún así, son pocos los profesionales de la política que nos asisten. No deben disfrutar mucho con la tarea que les predetermina el partido de su militancia, y les confirman los votos, a juzgar por el triste espectáculo coral que ofrecen los concejos, diputaciones, asambleas autonómicas y el Parlamento nacional. La proporcionalidad de sus tiempos vacacionales, y su crecida ausencia en los que no lo son, sugieren que el gozo del oficio está en el título, antes y más que en la función. Digo lo de más arriba para reparar en los restos del naufragio que José Luis Rodríguez Zapatero nos dejó como herencia a los ciudadanos de España, como conflicto a los nacionalistas, como ruina a seis millones de parados y otros tantos pensionistas y como alifafe incurable a un partido que nació en una taberna, invitó a sus primeros electores a no confundir socialismo con democracia, rompió la esperanza de la II República, plantó la semilla de una guerra civil y, años después, se reinventó en una impostura que todavía perdura. Ahora ha llegado el momento de que ese partido renueve sus liderazgos. De no ser así el PP, su antagonista natural y más centrado, se convertiría en un único partido nacional, el inicio de la recta final que conduce a la meta de un partido único. Si partimos de la base que, tras el naufragio, la nómina del pasado es de difícil utilización y que solo los raqueros saben obtener beneficios de un navío golpeado contra las rocas del litoral, el PSOE debe transformarse en algo nuevo. Lo cierto es que, por caminos limpios o torticeros, no deja de resonar en mis oídos el nombre de Antonio Miguel Carmona. COSAS MÍAS EDURNE URIARTE AGUAR LA FIESTA A LA DERECHA No hay manera de tratar este problema mientras sigamos poniendo al mismo nivel al defensor de la Constitución y al promotor de la ruptura AMOS a aguar la fiesta a la derecha es la frase con la que Joan Tardà explicó el plan independentista del nacionalismo catalán en una entrevista televisiva. A la derecha, que no a la izquierda, o que hasta el nacionalismo más radical ha asumido que es la derecha la única que cree en la unidad nacional de España. Y aguando fiestas, o que el referéndum independentista es una agresión deliberada de un grupo político contra otro y no una pelea entre dos agresores. Ambas son las dos claves para afrontar la amenaza secesionista de los próximos meses. Comenzando por la segunda, por el lenguaje, por los conceptos que usamos para la cosa. Especialmente una palabra, la del conflicto, o el choque de trenes que le llaman algunos, o la colisión de barcos, en expresión adoptada por Artur Mas del lenguaje progresista. Lenguaje según V el cual esto del secesionismo es un conflicto entre dos extremos, los nacionalistas que quieren la independencia y la derecha nacionalista española que querría acabar con el Estado de las Autonomías y la diversidad. Y que, como todo conflicto entre dos partes, requeriría de un pacto, un acuerdo en el que ambos extremos cederían para resolver el conflicto. Con el resultado de todos los conflictos nacionalistas, la necesidad de decir sí la única parte realmente conflictiva, al nacionalismo catalán. O decimos que no a la anterior trampa conceptual de una vez por todas o no saldremos jamás de esta espiral de conflicto nacionalista. No hay manera de tratar este problema mientras sigamos poniendo al mismo nivel al defensor de la Constitución y el Estado de las Autonomías y al promotor de la ruptura. Y, aun peor, mientras sigamos llamando centralista y extremista a quien, como la derecha española, está defendiendo uno de los modelos más descentralizados del mundo democrático. Y una cosa es que la manipulación sea obra de nacionalistas radicales como Tardà y otra que sea defendida por el progresismo que es quien lleva realmente la voz cantante en esto del supuesto choque de trenes o de barcos y la necesidad del pacto entre las partes en conflicto. Y esa es la segunda clave de la respuesta a reto secesionista. Que Tardà cree, con bastante razón, que a quien agua la fiesta es a la derecha dado que cuenta con la comprensión de la izquierda, empezando por ese PSC que ya ha manifestado su intención de no oponerse al referéndum y siguiendo por un PSOE que insiste en el supuesto punto intermedio entre el independentismo y el Estado de las Autonomías. Y mientras la izquierda siga en esas no habrá manera de frenar la espiral independentista porque la derecha estará sola en la tarea.