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40 ECONOMÍA Cumbre europea La intrahistoria SÁBADO, 20 DE OCTUBRE DE 2012 abc. es economia ABC La exasperante lentitud de Europa Por YOLANDA GÓMEZ uropa avanza a un paso tan lento que a menudo parece que camina hacia una inevitable ruptura. Mover la pesada maquinaria burocrática de veintisiete países en los que los intereses nacionales priman sobre los del conjunto de la Unión es una tarea de titanes. Y uno tiene la impresión de que solo en situaciones límite la Unión Europea es capaz de reaccionar. Si el pasado mes de junio, con España e Italia al borde del abismo, los grandes líderes europeos lograban un acuerdo para dejar claro que el euro es irreversible; hoy, con los mercados más calmados, vuelven de nuevo las dudas y los titubeos. A nadie en Europa le interesa que la cuerda se rompa: costaría demasiado a muchos países, incluida la todapoderosa Alemania; pero la situación de tensión sí beneficia a los países del norte de Europa, que se financian gratis en los mercados. Angela Merkel tiene unas elecciones a la vuelta de la esquina y no quiere que sus ciudadanos piensen que con sus impuestos están pagando la fiesta de los bancos españoles. Pero es que las entidades alemanas no están mucho mejor. Quizás por eso la canciller se niega a una supervisión bancaria única que afloraría las vergüenzas de sus bancos regionales. La lentidud europea es exasperante. En junio los socios del euro obligaron a Rajoy a pedir un rescate para la banca. Tres meses y medio después España ha aprobado fuertes ajustes, ha sometido a varios exámenes a sus bancos y Europa no ha soltado un euro. Estamos pagando los plazos de la hipoteca, sin ver un duro del crédito. Y luego dicen que Rajoy debe pedir ya la nueva ayuda. Quizás sería mejor tenerla atada, bien atada y con fecha de entrega antes de dar ese paso. UNA LARGA MADRUGADA El eje franco- alemán renquea en los pasillos de Bruselas ENRIQUE SERBETO CORRESPONSAL EN BRUSELAS E De los entresijos de las cumbres europeas ya solo queda constancia del menú de las cenas (anteanoche fina tarta de huevos y setas, ternera estofada sobre una cama de espinacas y de postre trío de chocolates) pero no se puede saber ni cómo fueron las discusiones ni quién dijo qué a quien, a no ser que lo cuenten los propios presidentes, cosa que raramente ocurre. Una de las novedades del tratado de Lisboa fue precisamente que los ministros de Asuntos Exteriores dejaron de ser invitados a las reuniones y que, a partir de entonces, a la sala acuden solamente las primeras espadas con el presidente Herman Van Rompuy como anfitrión, y toda la comunicación tiene que pasar a través de los célebres antichi que son funcionarios autorizados únicamente a tomar notas de las discusiones, para trasladarlo a las delegaciones. De las reuniones formales al menos quedan las actas, pero de lo que se discute en la mesa del comedor, no son testigos más que los camareros. Por ello es difícil saber si de esta cumbre las relaciones entre la alema- na Angela Merkel y el francés François Hollande han salido reforzadas o si ha servido para enfriarlas aún más. Por lo que se vio en el circuito cerrado de televisión, los dos llegaron con ánimos bien distintos y en las reuniones preliminares que mantuvieron por separado no mejoró mucho el ambiente, aunque hasta el último gesto hostil de la canciller, las declaraciones eran más bien tibias. En tiempos de Nicolas Sarkozy no era extraño que después de un consejo los dos celebrasen una rueda de prensa conjunta para mostrar gráficamente su compenetración, lo que en el caso del socialista no ha sucedido todavía: cada cual explicó su punto de vista en su sala respectiva, aunque- -eso no ha cambiado- -están una al lado de la otra. Imposible saber si la sangre llegó al río, pero la velada volvió a prolongarse hasta altas horas de la madrugada.