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ABC VIERNES, 19 DE OCTUBRE DE 2012 abc. es ABCdelOCIO 47 La dolce vita Fraudes contemporáneos POR FERNANDO R. LAFUENTE C Jabalíes Los primeros de la temporada MARCELO VERDEJA E n buena parte del norte de España llevan ya algo más de un mes cazando el jabalí y el corzo en batida, aunque para este último, según los puristas de su caza, lo más apropiado es el rececho. No es fácil: el corzo, cansado después de su celo, es reacio a salir corriendo delante de los perros, dando vueltas y vueltas en el monte entre alguna hembra, hasta que consigue que los perros den con ella y salgan en su persecución, quedándose el macho tranquilo en la seguridad de las matas. Pero es el jabalí sobre todo lo que los cazadores norteños buscan con tesón. Mucho ha aumentado en los últimos años la población jabalinera. Han colonizado sitios donde no se conocían, lo que ha hecho que muchos cazadores, con la alarmante disminución de la caza menor, se hayan pasado a la caza del jabalí, formando parte de una cuadrilla, socialización de una caza popular, escuela de futuros cazadores, si quedan. Aunque los verdaderos protagonistas de esta caza son los perros. En zonas donde los corzos son tan abun- dantes, cazar a la suelta es fracaso casi seguro. Serán los corzos los que salgan delante de los perros, quedándose los jabalíes en el monte. Por tanto, ha sido necesaria una especialización en el método de caza y en los perros que se utilizan. Cazar a traílla es norma común en estas batidas, con perros que siguen únicamente los rastros de los jabalíes, sin hacer caso de las demás especies. No se está dando mal la temporada y se han capturado bastantes ejemplares (algunos muy grandes) a pesar de que en estas fechas andan a la búsqueda de comida sin descanso, recorriendo grandes extensiones de terreno, excepto en aquellos lugares donde el maíz no se ha cosechado, lo que los mantiene por zonas cercanas a los mismos. Será ahora, entre octubre y noviembre, cuando caigan las primeras bellotas y castañas, lo que hará que se asienten en esas zonas de comida abundante y se pueda disfrutar plenamente de la presencia de los jabalíes y de su caza. Mientras algunos acabamos de inaugurar la caza, otros ya han pateado lo suyo en el monte. ada momento tiene su afán, y cada época, su historia. Cada generación interpreta los hechos que ocurrieron con un sesgo de contemporaneidad inevitable. Andrés Trapiello ha escrito la gran novela de la Guerra Civil española, Ayer no más y ha volcado en ella no solo su buen hacer literario, sino una carga considerable de sentido crítico y común, que, a veces, es compatible. Esta es la novela de la Tercera España, surgida del ejemplo de Manuel Chaves Nogales, de Carlos Morla Lynch o Clara Campoamor. Pero con el sesgo contemporáneo de un escritor comprometido con el centón de acontecimientos que definieron la cruel contienda. Enriquece la solvente narración la acertadísima decisión por parte del autor de presentar los hechos desde diversos planos en diversos narradores. En la novela late una ética compleja, arriesgada y notablemente bien resuelta: no existe la memoria sin el olvido. Esa es la clave de un título esclarecedor. No más ayer, pero ese ayer todavía es un presente que debemos dejar resuelto para siempre. Una excelente novela, narrada con pulso, con compasión hacia todas las víctimas. Ayer no más Andrés Trapiello. Destino, Barcelona, 2012. 310 pág. 20 euros. El fraude Director. Nicholas Jarecki. Intérpretes. Richard Gere, Susan Sarandon, Brit Marlings. Estados Unidos. 2012. 107 minutos. Taberna La Concha Cava baja, 7. Teléfono. 616 91 06 71. 28005. Madrid. 18 euros. Si algo define estos primeros años del siglo XXI es el apoteosis del fraude. Películas como Inside Job (2010) que debería ser de visión obligatoria en los institutos, o Margin call (2011) nos advierten del oscuro lado de las finanzas. El fraude narra uno de esos casos: la manipulación de las cuentas, las investigaciones al albur de un ocasional accidente y el reguero de mentiras que se ciernen sobre el caso. Los hay que van de triunfadores, aunque trituren a las empresas que han gestionado, y bordean la línea roja de la ley. Lo curioso es que pareciera que todo es demasiado normal y aceptado. Determinadas fortunas se permiten vivir al margen de la moral convencional. Espléndido, en un duro papel, Richard Gere, y no le va a la zaga una Susan Sarandon como siempre sólida y majestuosa. Una película que advierte de con quién se juegan los pequeños cuartos que la crisis les ha dejado a algunos, todavía. Bienaventurados, pero que tengan cuidado ahí fuera. Sin cuidado, uno puede adentrarse en una cálida taberna, de las de verdad, La Concha, en la maravillosamente tabernaria Cava Baja madrileña. Todo aquí es tan natural, tan cercano, que la barra se convierte en el parlamento ocasional de los parroquianos. Albóndigas que se deshacen en el paladar, callos en la medida justa de la exquisitez, carpaccio de gamba blanca, para pedir más, tostas de todos los colores, por ejemplo, la de bacalao, y las finísimas lentejas con pato y foie. Los fraudes contemporáneos no conocen fronteras. Irrumpen en la historia, en las finanzas, en las economías domésticas. Todos somos víctimas de unos vivales, pero sólo la alegría de vivir ignora el atropello. Por ahora. El celo Mucho está sorprendiendo a los cazadores encontrarse durante todo el año con jabalíes de cualquier tamaño, desde rayones a adultos. En pleno invierno, o en lo más seco del verano, nacen camadas, en un desfase de tiempo interesante para los investigadores de esta especie. Dicen que lo que ocasiona este fenómeno es la cantidad de comida disponible, las reservas que acumulan las hembras de jabalí, lo que provoca el celo de la especie. Ahora, los nuevos cultivos y el abandono del campo hacen que los animales dispongan de suficiente comida durante todo el año. Antes, en la mitad sur de España, lo que iniciaba una época de abundante comida era la caída de la bellota y en el norte las castañas, por tanto el jabalí tenía su celo entre octubre y noviembre, naciendo sus camadas sobre el mes de marzo. Con una salvedad: no paren dos veces al año, como mucho crían tres veces en dos años. Susan Sarandon y Richard Gere en El fraude ABC