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ABC LUNES, 30 DE ABRIL DE 2012 abc. es cultura CULTURA 69 La química epistolar del físico POR A. VILLARREAL RAMÓN PÉREZ DE AYALA ESCRITOR Y PERIODISTA El escritor y periodista ovetense conoció a Einstein como embajador de la República española en Londres, circa 1933. Con el beneplácito del presidente Azaña y el ministro Fernando de los Ríos, se le encomendaron las gestiones diplomáticas correspondientes para atraer al reputado físico a un puesto en la Universidad Central de Madrid. Aunque el físico y el escritor español tuvieron una escasa correspondencia directa, las cartas de Abraham Yahuda a Einstein mencionan alrededor de veinte veces el nombre de Pérez de Ayala. Según relata Thomas Glick en su completísimo Einstein y los españoles en abril de 1933 Einstein parece bastante dispuesto a mudarse a Madrid, siempre que el gobierno pueda cumplir ciertas condiciones. Después de una visita que Ayala y Yahuda le hicieron en Coq- Sur- Mer (Francia) Einstein expresa su gratitud al escritor, diciendo que constituyó un sincero placer, tanto para mi esposa como para mí, verle en nuestra casa y conocer a una persona tan magnífica SIGMUND FREUD PADRE DEL PSICOANÁLISIS El archivo de Einstein recoge 67 cartas de Sigmund Freud, recibidas entre 1925 y 1955. Cuando se conocieron por primera vez en persona, en Año Nuevo de 1927 en Berlín, Freud dijo: Einstein sabe de Psicología tanto como yo de Física Aunque Einstein descreía del psicoanálisis, ambos tenían posiciones comunes en cuanto a política. Sus cartas más conocidas reflexionaron acerca del pacifismo, cada cual desde su vertiente y evitando meterse demasiado en el terreno del otro. GABRIELA MISTRAL POETA, PREMIO NOBEL A solicitud del Albert Einstein College of Medicine, la poeta chilena contribuyó con un breve texto al libro homenaje por el 75 cumpleaños del físico alemán. Diez años antes de esta carta, Mistral ya reconoció su admiración al afirmar que los daños materiales causados por Hitler no tuvieron tanta importancia para Alemania como el marginamiento de personalidades tan relevantes como Albert Einstein o Thomas Mann, dos geniales primeros ciudadanos de Alemania desconocidos por la locura mesiánica y cavernaria del delirante führer THOMAS MANN ESCRITOR La correspondencia de Albert Einstein cuenta con 62 cartas de Thomas Mann, entre 1930 y 1955. El escritor pedía a menudo al científico su opinión en asuntos relacionados con la política, el papel de los exiliados en Estados Unidos o el reconocimiento de las nuevas organizaciones internacionales que se estaban creando. Albert Einstein se carteó frecuentemente tanto con Thomas como con su hermano, el también novelista Heinrich Mann. ABRAHAM YAHUDA PROFESOR Buen amigo del científico, este sefardí residió muchos años en Madrid, como profesor de Rabinismo en la Universidad. Gracias a las gestiones de Albert Einstein, consiguió llevar a su familia a Estados Unidos antes de que la Guerra Civil estallara. Fue el vínculo principal entre Einstein y Pérez de Ayala. La Universidad Hebrea de Jerusalén guarda 97 cartas suyas enviadas al físico entre 1933 y 1948. Manuscritos, cartas y fotografías de Albert Einstein, que forman parte de su legado a la Universidad Hebrea de Jerusalén ABC Einstein y Madrid Las dos cartas de Pérez de Ayala al físico, en 1933, tratan del puesto ofrecido a Einstein en la Universidad Central de Madrid Amistad Más allá del deber de traer a Einstein a Madrid, hay una relación amistosa entre ellos dice Andrés Amorós Digitalización La Universidad Hebrea de Jerusalén digitaliza el legado del científico, que atesora 80.000 documentos De sus visitas a la familia del escritor, en busca de material documental, Amorós recuerda una fotografía de Pérez de Ayala y Einstein en una playa inglesa. En la imagen, ambos están vestidos de manera informal, lo que para este crítico sugiere que disfrutaban de una jornada de asueto. Mi impresión es que, más allá del deber patriótico de traer a Einstein a investigar a Madrid, se vislumbra una relación amistosa entre ellos opina Amorós. La Segunda República nombró embajadores a grandes escritores e inte- lectuales de la época, como Pérez de Ayala. En definitiva, a no- profesionales de la diplomacia. Según Amorós, Pérez de Ayala pudo tener el temor de suscitar ciertas críticas, que no dijeran que estaba sólo dedicado a temas culturales, más próximos. En sus despachos diplomáticos se ve que hay una atención grande hacia temas estrictamente consulares, problemas políticos, económicos o de refugiados Pérez de Ayala era un personaje de una extraordinaria inteligencia y cultura dice Andrés Amorós, que ve su figura comparable a la de Aldous Huxley o Thomas Mann, un tipo de gran humanista, no solo un narrador. Para Ramón Pérez de Ayala, algo fundamental en esta vida era la inteligencia, entonces, es normal que alguien como Einstein le fascinara, seguro que fue feliz al relacionarse con una de las grandes inteligencias de la época El final de esa amistad, breve y ahora reflotada, está rigurosamente documentado. Tras pasar un tiempo en Londres, Einstein aceptó un puesto en el Instituto de Estudios Avanzados de Princeton, Nueva Jersey, donde permaneció hasta su muerte en 1955. Por su parte, Pérez de Ayala, un liberal burgués, moderadamente de izquierdas según Amorós, abandonó su puesto cuando el Frente Popular se alzó con el Gobierno en 1936. Desde su exilio francés, el escritor sufrió la guerra en la que dos de sus hijos lucharon en el bando nacional, el mismo que, tras la victoria, censuraría muchos de sus libros.