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62 MADRID LUNES, 30 DE ABRIL DE 2012 abc. es madrid ABC LA DECLARACIÓN DE UN TESTIGO ¡Pega nuestro grito de guerra o te mato! BEl asesino del menor de Vallecas huyó por el callejón de los Civiles, pistola en mano, con braga roja y capucha negra CARLOS HIDALGO MADRID La Policía Nacional sigue trabajando para esclarecer no sólo quién, sino por qué mataron a Jorge Luis C. N. español de origen dominicano de 16 años, el viernes por la noche junto al Bulevar de Vallecas. Porque aunque se detuvo a diez personas y todo apunta a que una de ellas (todos varones menores, incluso tres por debajo de la edad penal) fue la que pegó los dos tiros mortales en el pecho al chico, la causa de tan horrible crimen no está nada clara. Por ello, el valor de los testigos cobra aún más importancia si cabe que en otro tipo de homicidios. Uno de ellos vio perfectamente lo que ocurrió, y así se lo refirió a los investigadores, según han indicado a este periódico fuentes del caso. El chico estaba sentado en un banco, con su novia en la Plaza Vieja de Vallecas, muy concurrida por chavales de bandas latinas y temida a esas horas por los vecinos, sobre todo los fines de semana. Un joven que llevaba el rostro cubierto con una braga roja y una capucha negra le ordenó que pegara el grito de guerra en referencia al ¡Viva la patria! común en pandilleros de dominicanos. Fuentes expertas en este tipo de grupos aseguraron que a los llamados trinitarios se les tiene casi como héroes entre parte de sus compatriotas del país caribeño. También se pronuncia entre jóvenes de la banda rival Dominican Don t Play Pero Jorge Luis se negó, momento en que el sospechoso le descerrajó dos tiros con una pistola detonadora manipulada del calibre 9 milímetros corto, precisaron nuestras fuentes. Vi al asesino correr, escaparse por el Callejón de los Civiles. Pensé ponerle la zancadilla, pero al final no lo hice porque vi que llevaba la pistola en la mano relató el testigo. La Policía sospecha que se trata de uno de los cinco dominicanos arrestados por la unidad de Centauros minutos después cerca de la avenida de San Diego, con la calle del Convenio. Tiene 17 años y, en principio, carecía de relación previa con la víctima. Una de las pistas fundamentales para esclarecer la autoría de los disparos será el análisis que haga la Policía Científica del arma. Apareció en las inmediaciones metida en una bolsa y tirada bajo un coche. Las huellas dactilares probablemente revelen quién fue el último en utilizarla. También se están tomando pruebas de las armas blancas retiradas de las cercanías del lugar. Distinto asunto es el móvil. Porque, si bien en los primeros instantes de la investigación se pensó que todo se debía a un asunto entre gente de bandas rivales (DDP contra trinitarios) el sábado por la tarde, el Grume concluyó su instrucción en sentido negativo a este respecto. Los diez menores de edad arrestados (los siete imputables han pasado a disposición de la Fiscalía de Menores) no figuraban como pandilleros en la Brigada de Información. Junto a ellos, los agentes se incautaron de varias armas blancas, incluidos dos machetes de montaña de 60 centímetros. Además, no todos los arrestados son hispanoamericanos. Hay también dos españoles y un rumano, algo extraño en este tipo de grupos, por su propia naturaleza. Otro elemento importante, destacan los investigadores, es que no se ha comprobado que haya ningún tipo de hostilidad previa entre la víctima y los sospechosos. Los móviles habituales de una lucha de bandas (cuestiones pendientes o la lucha por el territorio) se diluiría. Amigos de Jorge Luis, en el pequeño altar instalado donde cayó muerto Peligro en la huida No se metía con nadie El contexto en que ocurrió el crimen tampoco ayuda a arrojar luz. No hay discotecas cercanas ni era una hora intempestiva (las diez de la noche) en la que una mala mirada, una actitud celosa o los estragos del alcohol pusieran desenfreno a una reyerta que acabara de manera mortal. Jorge Luis tampoco fue víctima de un robo. Su madre, su novia y los amigos niegan, asimismo, que tuviera ningún enfrentamiento previo, ni siquiera en días, semanas o meses anteriores con alguien que se la tuviera jurada. Era un chico que no se metía con nadie explicó un amigo que se pre- Pensé ponerle la zancadilla cuando pasó ante mí, pero me dio miedo al verle armado La víctima era del barrio El chico estaba solo con su novia, sentado en un banco de la Plaza Vieja de Vallecas Sin un móvil claro No hay relación entre víctima y verdugo ni estaban fichados. ¿Fue un rito de iniciación? sentó en la escena del crimen minutos después. La Policía Nacional también ha indagado en el suceso de junio de 2011 entre trinitarios y DDP que acabó con uno de los segundos mutilado de un brazo, precisamente, también en el Bulevar de Vallecas. Hipótesis que también casi ha quedado desterrada, fundamentalmente por dos razones: aquel caso se esclareció y quienes participaron en el asunto abandonaron el barrio hacia la periferia madrileña; y tampoco existe una coincidencia de fechas que permitan sospechar que con el crimen del viernes se pretendía vengar o conmemorar la mutilación. Todo eso, y más, se ha mirado con detenimiento. Sin embargo, existen otros elementos que pueden llevar a dos deducciones distintas, aunque sean sólo eso por ahora, deducciones. La primera es que, teniendo en cuenta que víctima y verdugo no se conocían y que no estaban fichados y las palabras que le ordenó el segundo que dijera, no se descarta que se tratara de un rito de iniciación del homicida. Sería el primer caso, eso sí, en que una prueba para ingresar en una banda consistie-