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ABC LUNES, 30 DE ABRIL DE 2012 abc. es ABCdelDEPORTE 45 Jornada 36 Liga BBVA ASÍ LO DIGO YO La viuda alegre D Messi, autor de dos goles, igualó con Cristiano en la lucha por el pichichi REUTERS El Barça aplaza el alirón BAbusó del Rayo en un partido notable y se rehace después de una semana traumática ENRIQUE YUNTA MADRID 0 RAYO VALLECANO Cobeño Rober (29) Arribas Pulido Tito Michu Movilla (46) Trashorras Lass Diego Costa (64) Tamudo Aitor Núñez (29) Diamanka (46) Diego (64) G G G G 7 BARCELONA Pinto Montoya Puyol Mascherano Adriano (59) Thiago Busquets (72) Keita Pedro Messi Alexis (80) Alves (59) Afellay (72) Tello (80) La Cibeles tendrá que esperar, engalanada para la ocasión sin que al final tuviera nada que celebrar el domingo a medianoche. Cumplió el Madrid por la mañana y luego alargó el pulso el Barcelona con mucho oficio y buen gusto en Vallecas, muy superior al Rayo en un ejercicio notable de amor propio y profesionalidad. Alterado el entorno después de una semana trágica, el Barça cuenta los días para que se vaya Pep Guardiola y pretende acabar como empezó esta historia tan bella, en donde el balón es lo único que importa y el gol llega por inercia. Ayer estuvo perfecto en todos los sentidos. Guardiola se marcha e indica el camino para que a Tito Vilanova le vaya igual de bien, señalado como la mejor opción para gestionar una herencia tan abundante que asusta. Su alineación, condicionada por la clasificación porque da por sentado que el título es blanco sí o sí, decía mucho y apuntaba a Montoya como lateral derecho del futuro ahora que Alves parece amortizado. Jugó Pinto, el portero de la Copa, y en el banquillo charlaban Valdés, Iniesta y Cesc, un lujo sin que el equipo notara la ausencia del talento. Desde el principio, el Barcelo- GOLES 0- 1, m. 15: Messi. 0- 2, m. 26: Rober, en propia puerta. 0- 3, m. 38: Keita. 0- 4, m. 46: Pedro. 0- 5, m. 76: Thiago. 0- 6, m. 86: Pedro. 0- 7, m. 89: Messi. EL ÁRBITRO Delgado Ferreiro. Mostró la cartulina amarilla a Rober, Tito, Arribas, Michu y Pedro. Actitud notable Marcado por el adiós de Guardiola, arrancó como un ciclón y Messi volvió a parecerse a sí mismo na compitió maravillosamente bien, se dio un atracón de un notable fútbol y sentenció en un periquete bajo la lluvia de Vallecas para vivir de forma plácida en la reanudación. El Barcelona late hasta el final. Hizo suya la pelota en un campo incomodísimo y ni siquiera la fuerza del barrio inquietó al conjunto azulgrana. Todos hicieron lo que acostumbran y el primer tanto resume en pocos segundos los cuatro años de esta época magnífica. Entre toque, toque y toque se abrieron mil espacios y Alexis, Pedro y Messi marcaron las diferencias, siendo el argentino el escogido para dar cuerda a unos números estratosféricos, brillante después de tres tardes horribles en las que se quedó seco cuando más se le necesitaba. Poco después de su diana, trabajó como un loco y de una recuperación suya llegó el tanto de Rober en propia puerta, castigado el defensa por el palo y sustituido por esa acción. Y en el tercero, asistió de forma magistral para que Keita, la niñita de los ojos del técnico, le regalara una sonrisa por su adiós. Un vendaval. El Barça no se abandona porque aún disfruta con partidos como el de ayer, aparentemente desapacible si se atiende a los prolegómenos, pero tan serio como los de antes. Tuvo siempre el control y sólo se recuerda una intervención de mérito de Pinto en el lanzamiento de una falta de Trashorras y luego, ya en el segundo acto, una buena mano para anular un remate de Lass. Poco más del ataque del Rayo. Con todo vendido, el encuentro sirvió para alimentar la autoestima perdida de Pedro con dos goles y para que Afellay, lesionado en septiembre, volviera al fútbol. Thiago se sumó al banquete y en el festejo bailó con Alves de forma guasona, un gesto censurado por el capitán Puyol porque el Barcelona, después de todo, no está para celebraciones. Sí que consiguió mantener el tipo, poner a Messi con 43 tantos después de otro doblete y aplazar el alirón del Madrid. espedido el luto con el que ha vestido la última semana, el Barcelona se ha convertido en una viuda alegre. El anuncio del adiós de Guardiola, compensado con el hola a Vilanova, ha calmado a la culerada, que empieza a olvidarlos palos enLiga y Champions para alzar ya la vista en busca de un futuro igual o mejor. Al barcelonismo le han contado que el proyecto ganador del guía espiritual azulgrana continua a buen recaudo con el sí de Tito. Se va Pep, pero sigue Guardiola avisaba un rotativo catalán la pasada semana. Un mensaje que ha calado en la psique del culé como nunca. Tiempo habrá para analizar la verdad del adiós de Pep (los cuentos son para los niños y yo hay cosas que no me trago) pero hoy toca Liga. Barcelona. Y Madrid. El equipo de Mourinho se ha salido con la suya. Será campeón esta semana o la próxima, pero lo será. Se le pedía a los de Mou ser mejor que el mejor y en el Camp Nou se llevó el título envuelto para regalo. La pegada de los blancos ha sido exquisita. Tremenda. Ante el Sevilla más de lo mismo. Los números del Real llevan a la Cibeles por la vía rápida. Ha estado a la altura. Pero quiero ser justo: el esfuerzo de la plantilla del Barça es de chapeau Ante el Rayo, nueva exhibición de lucha, de un pundonor encomiable. ¿Fue mejor el Madrid o peor el Barça? El equipo de Guardiola se dejó título y medio en campo contrario. La planificación tampoco ha sido de nota: las lesiones han mermando el once y los cambios tácticos no han mejorado lo presente. El Barcelona ha peleado, además, contra todo y contra todos. La balanza arbitral se decantó del lado rival en envites clave y ante la duda llegó el palo. Pero no es excusa. No debe serlo. La autocrítica debería servir para evitar letras iguales el próximo curso. Que así sea. QUIQUE GUASCH