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42 ABCdelDEPORTE Tenis Masters de Montecarlo LUNES, 23 DE ABRIL DE 2012 abc. es ABC Ocho mordiscos desde 2005 EFE AP 2005 Nadal, once del mundo, estrena palmarés al superar a Guillermo Coria por 6- 3, 6- 1, 0- 6 y 7- 5. El argentino era el noveno de la ATP. 2006 Apasionante final con victoria del español sobre Federer, que era el número uno, por 6- 2, 6- 7 (2) 6- 3 y 7- 6 (5) Nadal era el dos. Montecarlo entroniza a Nadal BEl español por fin gana a Djokovic, suma su primer título en once meses y ya acumula ocho en el Principado RAFAEL NADAL Nadal bromea 6 6 1 NOVAK DJOKOVIC 3 Después de perder siete veces de forma consecutiva, gracias por dejarme ganar aquí Nadal 3 1 5 8 63 %15 21 54 Saques directos Dobles faltas Puntos de break Primer servicio Golpes ganadores Errores no forzados Puntos ganados Djokovic 0 0 1 1 68 %10 29 32 ENRIQUE YUNTA E l triunfo ante Novak Djokovic, tan rotundo en el resultado y en las formas, rescata por fin una sonrisa dominical de Rafa Nadal, ausente en la foto principal desde junio del curso pasado. Entonces ganó Roland Garros, escenario talismán que le ha hecho grande, pero tiene que ser otra vez en Montecarlo en donde el tenista español luzca músculo y presuma en cada golpe, habitual punto de partida en cada temporada porque aquí empieza su maratón de mordiscos en tierra. En una hora y 18 minutos, animado por elsol yla brisa del mar, despacha a su peor enemigo y celebra una victoria que supone muchísimo para él. Su octavavez consecutivaen el Principado es más especial que cualquier otra. Nadal, que se quita un pesode encima yentierra su obsesión, vuelve a ser Nadal. Rafael Nadal abraza a Djokovic tras su triunfo REUTERS Realmente nunca dejó de serlo, no al menos en la esencia que desprende este jugador infinito. Pero sí que es verdad que a Nadal le cambió su expresión facial, siempre tan precisa en su caso, una vez se encontró con una bestia por el camino. En el patio de Montecarlo se cruzaban dos trayectorias de leyenda, prácticamente imposibles de repetir aunque una de ellas siga su curso y nadie sepa decir hasta cuándo. Por un lado, estaban los siete mordiscos del español en este torneo tan coqueto, uno de los preferidos por el circuito porque los tenistas tienen de todo y reciben un trato casi reverencial. Por el otro, las siete victorias consecutivas de Djokovic, un mazo golpeando repetidamente en la moral de un deportista que siempre había presumido de tener más cabeza que nadie. Nadal había tropezado una y otra vez en la misma piedra, siempre en finales, siempre sin encontrar una receta que le valiera para contrarrestar el juego del serbio. En Montecarlo, como un ciclón, Nadal dejó que el número uno del mundo acumulara únicamente cuatro juegos y exclamó que sigue siendo el dueño de esta superficie. Es su título 47 y 33 de ellos son sobre arcilla. Además, con veinte, vuelve a ser el que más torneos Masters 1.000 tiene. La final se juega casi por obligación porque solo hubo un tenista en la pista. El balear sale como si le fuera la vida en la batalla y pronto adquiere una distancia que resulta decisiva, perfecto al saque y tan fiable como antes en el resto. No hay ni rastro de Djokovic, golpeado a mitad de semana por la muerte de su abuelo, un ídolo por el que ha competido de forma honrosa hasta el último suspiro. Perdí una gran cantidad de energía emocional. Si quieres tener una oportunidad para vencer a Rafa en tierra, se necesita una energía extra que yo no tenía se justificó, desangelado en su transitar, reducido en cada golpe.