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34 INTERNACIONAL Elecciones presidenciales en Francia La extrema derecha LUNES, 23 DE ABRIL DE 2012 abc. es internacional ABC Marine Le Pen: Somos la única oposición en Francia BRécord del Frente Nacional, que supera el logrado por Jean- Marie Le Pen en 2002 ABC PARÍS Sarkozy ofrece más control sobre los inmigrantes EP PARÍS Somos la única oposición a la izquierda ultraliberal, laxa y libertaria han sido las primeras declaraciones de la dirigente de la extrema derecha francesa a sus partidarios, tras conocerse su tercera posición en la primera vuelta de las presidenciales francesas. La dirigente del Frente Nacional (FN) Marine Le Pen, ha llevado a su formación de extrema derecha a un nivel de votos nunca logrado antes por el partido en una primera vuelta de las elecciones presidenciales francesas, sobre el 18 por ciento. El récord precedente del FN en estos comicios, desde 1962, se remonta a la primera vuelta de las presidenciales de 2002. En aquella ocasión, el padre de Marine, Jean- Marie Le Pen, dio la sorpresa contra todo pronóstico al obtener un 16,86 por ciento. Ese resultado le valió pasar a la segunda vuelta para batirse con el presidente saliente, Jacques Chirac, tras eliminar al candidato socialista Lionel Jospin. Esta vez, y pese a haber superado el resultado de su padre, Marine Le Pen no participará en la segunda vuelta- -que enfrentará a Sarkozy con Hollande- pero sus electores tendrán la clave de la elección definitiva que se celebrará el próximo 6 de mayo. Marine Le Pen saludando ayer a sus simpatizantes REUTERS Victoria moral La líder del FN cargó ayer contra la izquierda ultraliberal tras conocer su 18 por ciento de votos Honorabilidad Ha logrado limpiar a la extrema derecha de algunos de sus sambenitos Marine Le Pen, de 43 años, sucedió a comienzos de 2011 a su padre al frente del FN. Aunque no tiene las mismas cualidades como oradora de su padre, los analistas coinciden en subrayar que su tarea al frente del partido de extrema derecha ha contribuido a levantar algunos de los estigmas que pesaban sobre esa formación, en particular los ribetes antisemitas y la vinculación que se le atribuía con los sectores integristas católicos. Nicolas Sarkozy propuso esta madrugada aumentar el control sobre la inmigración. Se trata de respetar nuestras fronteras, controlar la inmigración, luchar contra la externalización (de las empresas) valorar el trabajo y la seguridad declaró el candidato ante sus simpatizantes tras conocer los resultados preliminares. En este mundo que cambia tan rápido, la preocupación de la gente es preservar su modo de vida y ese es el tema central de estas elecciones apuntó de cara a la segunda vuelta. Además, restó importancia a su derrota al considerar que la gente ha expresado un voto de crisis que da testimonio de sus preocupaciones, de su sufrimiento, de su ansiedad ante este nuevo mundo que se está formando Así, destacó el resultado conseguido y confió en hacerse con la victoria en la segunda vuelta. Gracias por haber desafiado los pronósticos, gracias por venir, gracias por amar a Francia apuntó. En esta línea, Sarkozy dijo estar capacitado para proteger al pueblo francés durante los próximos cinco años de mandato confiando en que se alzará con la victoria en la segunda vuelta. Todo comienza. Vamos a ganar dijo. Su reelección dependerá de su capacidad para granjearse el apoyo del 18,6 de los franceses. Hollande- Le Pen: la alianza que viene RAMÓN PÉREZ- MAURA S arkozy dilapidó su capital político. El hombre de las ilusiones, el ganador del 6 de mayo de 2007 con un 53,06 por ciento de los votos, prometió liberalizar Francia. Se llenó la boca de grandes promesas que eran exactamente las que querían escuchar sus compatriotas. Ya en el poder prometió la autonomía universitaria sin dar efectividad a esa iniciativa. Denunció la ley- -socialista- -de la semana laboral de 35 horas... y no la anuló. En pocas palabras, y como ha dicho en ABC Guy Sorman, contentó a la izquierda que se opone a los principios liberales, defraudó a la derecha que constató la ausencia de ningún cambio real. Con esos hechos era evidente que el resultado de ayer tenía que ser el que fue: una corta victoria socialista que anticipa una dura derrota del presidente Sarkozy en la segunda vuelta. Sus propios seguidores habían perdido motivación. Y los socialistas no se han sentido seducidos por un presidente que ha practicado tantas políticas que les podían resultar atractivas, pero que prefieren ver llevadas a la práctica por uno de los suyos. ¿Para qué un sucedáneo si podemos tener el original? La cuestión ahora es el reparto en segunda vuelta de los votos de los candidatos derrotados. Esta vez la izquierda necesita claramente los votos de Le Pen. Sin ellos no pueden ganar las presidenciales. Los candidatos no socialistas- -Sarkozy, Le Pen, Bayrou- -suman una mayoría clara de votos. Tradicionalmente la izquierda marxista ha contado en Francia con una legitimidad democrática de la que carece la ultraderecha que ahora encarna Marine Le Pen. Pero si François Hollande aspira a vencer el próximo 6 de mayo deberá captar una parte relevante del voto del Frente Nacional. Si no lo hace, no será presidente de la República Francesa. Le Pen ha logrado en esta primera vuelta el mejor resultado de la historia de su partido. Ni siquiera Jean Marie Le Pen en la segunda vuelta de 2002, cuando disputó la Presidencia de la República a Jacques Chirac, logró un porcentaje tan alto como el que ayer obtuvo su hija. A partir de estos resultados François Hollande co- mienza hoy una nueva campaña electoral en la que le va a disputar a Sarkozy los votos de la ultraderecha y los del centro. Empieza con gran ventaja, porque nunca antes el candidato presidencial a la reelección había sido derrotado en la primera vuelta. Esa es la gran victoria de Hollande ayer. Pero el reto ahora está en ver si el voto ultraderechista que siempre han despreciado como antidemócrata- -como si los marxistas de JeanLuc Mélenchon fueran partidarios de las libertades... -es cortejado con disimulo o abiertamente. Todo parece indicar que Sarkozy está finiquitado. El propio Jean Marie Le Pen lo declaraba anoche y no haría eso si creyese que los votos de su partido fueran a contribuir a una nueva victoria del presidente. Los verdaderamente fascinante es que haya llegado la hora de que un candidato socialista llegue al Elíseo de la mano de los votos del Frente Nacional.