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14 OPINIÓN LUNES, 23 DE ABRIL DE 2012 abc. es opinion ABC POSTALES A LOS CUATRO VIENTOS JOSÉ MARÍA CARRASCAL ¿Gastar fuera sin tener para dentro? Hasta sesenta millones de euros gastan las autonomías en su rumbosa red de embajadas Paralelamente, en ayudas al desarrollo en el exterior se dejan más de trescientos. Cuando la caja para hacer frente al gasto corriente y a servicios esenciales (sanidad, educación) está prácticamente vacía, los ciudadanos (que son quienes pagan) entienden que la solidaridad empiece por uno mismo. La austeridad también debe llegar a estos capítulos, por donde se va mucho dinero. Silla reclinable a 5 euros en el hospital El calamitoso estado de las arcas públicas ha disparado la imaginación recaudatoria de los gestores sanitarios en Cataluña. Ya sabíamos que en los hospitales se cobra el sofá- cama del acompañante del enfermo a 70 euros. Pero la mano recaudadora se va alargando y ahora hay sanatorios que cobran cinco euros por noche si se quiere que el asiento para velar a un paciente sea reclinable. Así que en las largas estancias puedes elegir: o te dejas un sueldo o un par de vértebras. Una cosa son los recortes y otra la usura. Mandan los duros, como siempre Como ha informado ABC, el sector más duro del entramado proetarra ha estado detrás de la defenestración de Iñaki Antigüedad, cabeza visible de Bildu en el Congreso. Tomando como coartada la peregrina excusa de que su presencia en las Cortes es incompatible con su labor docente. Monsergas de ocasión, pues en realidad Permach y Petrikorena han decidido quitárselo de en medio por considerarle demasiado blando Sin novedad en el comando político siguen mandando los duros. TV GUBERNAMENTAL Mientras Televisión Española emita programas relacionados con la política, será una televisión gubernamental D ECIR, como dice la izquierda, que la actual TVE es un modelo de imparcialidad y rigor informativo sólo puede tomarse como un arrebato ideológico o como un mal chiste. La actual TVE es tan parcial y tendenciosa como la de tiempos de Aznar, y no digo más para no pasarme yo tampoco. En realidad, TVE no puede ser imparcial por naturaleza, es decir, mientras esté bajo el control de los partidos políticos en general y del gobierno de turno en particular, no importa su signo. Eso es de cajón, pues ningún gobierno dejará de ejercer su control sobre el mayor medio de influencia en la opinión pública, por más vueltas que le demos. Dicho de otra manera: poner a los políticos a controlar la televisión pública es como poner a la cabra a guardar las lechugas. Sin importar que la cabra sea roja o negra. De ahí que, tras un periodo en el que TVE ha sido de izquierdas, le toque ahora ser de derechas, aunque se nos dirá que es de centro, como se nos decía antes. Ni siquiera hará falta que Moncloa dicte las escaletas de los telediarios. Quien las haga sabrá perfectamente qué le gusta a los que mandan. Eso no quiere decir que no sea conveniente una televisión pública. Lo es, al existir un espacio público en el que convergen los distintos intereses, gustos y aficiones de la nación. Pero, por lo dicho, sólo hay una forma de tener una televisión pública imparcial, y es despojándola de todo contenido político. De entrada, fuera telediarios, fuera tertulias, fuera foros de opinión, fuera comentaristas, fuera programas que afecten a la política diaria y temas relacionados directa e indirectamente con ella. Quedando, por tanto, circunscrita a temas culturales, científicos, sociales, deportivos de relevancia e interés general. Así como a actos constitucionales, aunque siempre que aparezca el presidente del Gobierno, se dará la oportunidad al líder del principal partido de la oposición de exponer su criterio a continuación. O para los debates entre los candidatos antes de unas elecciones, si los acuerdan. Pero sólo con el moderador que les dé la palabra y sin otros participantes. Nadie más. Sería, por tanto, una televisión pública mucho más reducida que la actual- -lo que vendría muy bien a nuestras vacías arcas- -y mucho menos polémica, lo que vendría muy bien a nuestros nervios. Quien quisiera ver telediarios, podría verlos en la televisión privada que más sintonizase con sus gustos y tendencias, que las hay abundantes en nuestro país. Hago esta sugerencia sabiendo que no será aceptada por ningún partido. Aquél que ocupe el gobierno no soltará ese as en su manga por nada del mundo. Mientras el que esté en la oposición soñará con el día en que lo recupere. Pero de vez en cuando hay que escribir un artículo que no sirve para nada. CARTAS AL DIRECTOR Recortes en educación Me gustaría hacer unas reflexiones sobre las nuevas medidas anunciadas por el Gobierno, en especial sobre la de aumentar el número de alumnos por clase, para llegar a unos 27 ó 28 por aula. Procedo de uno de los mejores colegios (a decir de algunos) en el que, entre otros, se educaron- -además, en mi mismo curso (ya he delatado mi edad y el colegio) -los señores Aznar, Pérez Rubalcaba y Lissavetzky, ministros de diversos gobiernos y prohombres de los negocios y de la vida pública. Sin ninguna modestia por mi parte, opino que nuestra formación superaba con creces al semianalfabetismo cultural que hoy disfrutamos, derivado de los excelentes planes de estudios que hemos sufrido a lo largo de los años. Valga todo lo anterior a manera de preámbulo para lo siguiente: en nuestro colegio éramos más de cuarenta alumnos por clase, y puedo asegurar sin temor a equivocarme que salíamos mejor preparados y, por supuesto, mucho más cultos y dispuestos que los estudiantes de hoy día. Teníamos una formación científica y humanista que ya quisieran actualmente. Incluso sabíamos que las palabras pueden llevar acento y también sabíamos ponerlo en su sitio. Leíamos, escribíamos, etcétera. Incluso sabíamos diferenciar entre posibilidad y probabili- Los privilegios de los sindicatos en RTVE El Gobierno del señor Rajoy ha dado un paso adelante para acabar con los privilegios de los sindicatos, que dejarán de tener representación en el Consejo de Administración de RTVE. Ya era hora de que el Gobierno acabara con los chollos que han disfrutado estos organismos, cuya estructura, funcionamiento y personal la estamos pagando entre todos. Cada central sindical que viva de las cuotas de sus afiliados, como es normal, y no de las subvenciones del Gobierno. Un consejero de UGT ya ha anunciado que con esta medida TVE será ideologizada. Otro consejero, esta vez de CC. OO, ha acusado al Gobierno de volver a una televisión de partido. Espero que no le tiemble el pulso al señor Rajoy y adopte las medidas necesarias para acabar con el despilfarro de estas centrales sindicales. ÁNGEL ALEJO MORENO CÓRDOBA dad, cosa que hoy en día parece que cuesta trabajo. Por ello, no veo ningún problema en que metan en una clase a unos veintiocho alumnos, siempre que de verdad sean alumnos y no lo que se propugna en los planes de estudio que hemos soportado y estamos soportando. LUIS MARÍA ORENSANZ GARCÍA MADRID El valor de decir la verdad Con motivo de las declaraciones que ha hecho el presidente del Gobierno durante su visita a Colombia, en las que reconoció la difícil situación económica por la que el Estado español atraviesa, desde algunos sectores se le ha criticado, alegando que no era el momento ni el lugar para exponer tal cosa. Como ciudadano, considero que para decir la verdad no hay momento ni lugar, y su actitud me parece positiva porque con ello genera más confianza que si expusiera las cosas al revés de como realmente son, o las ocultase. Me pregunto cómo es posible que nos hayamos habituado a ver normal el hecho de ocultar o no reconocer con sinceridad las cosas, hasta el punto de recriminar a alguien por decir la verdad, y hayamos perdido la capacidad de reconocer errores, pedir disculpas y rectificar cuando nos equivocamos, hasta el extremo de expresar asombro por ver a S. M el Rey Don Juan Carlos pedir disculpas y reconocer que se ha equivocado. Creo que si olvidamos valores tan importantes como la sinceridad, la honestidad y la humildad será muy difícil salir adelante. Por eso es muy importante recuperarlos y que las autoridades y grandes personalidades también den buen ejemplo de ello. ENRIQUE GONZÁLEZ BLANCO MADRID