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12 OPINIÓN LA FONTANA DE ORO PUEBLA LUNES, 23 DE ABRIL DE 2012 abc. es opinion ABC FÉLIX MADERO TONTOS PERO NO TANTO Ante semejante chulería con aroma a lunfardo, España mira hacia Europa con un ojo y a Estados Unidos con el otro C UANDO Axel Kicillof, el cerebro del expolio de Repsol, estaba en la Universidad se afilió a una agrupación cuyas siglas eran TNT: Tontos pero no tanto Si la crisis con el país que preside la inefable señora Fernández nos enseña algo es que esa parte del mundo está dirigida por un equipo de políticos en los que, si bien no abundan los tontos completos, tampoco los listos. Tontos no son, pero ladrones sí, y el destrozo es tal que Repsol ha perdido más de la mitad de su valor bursátil. Basta ya de hablar de algo que no ha sido. No es una expropiación, no es una nacionalización, es un robo que no admite sutilezas semánticas. La forma en que expulsaron a los ejecutivos españoles de la compañía y los posteriores interrogatorios e insultos que hubieron de padecer obliga al Gobierno de España a hacer algo más que sacar de un cajón un decreto del anterior ejecutivo por el que se da preferencia al biodiesel español y europeo sobre el argentino. Si esto es todo lo que podemos mostrar al mundo habrá que convenir que este grupo de arribistas de la agrupación de Tontos pero no tanto lo tiene más fácil de lo que parece para ir a por el siguiente. Porque estos que rodean a la señora Fernández no se conforman con robar, además amenazan con un quietos ahí, que aún no hemos terminado Y ante semejante chulería con aroma a lunfardo, España mira hacia Europa con un ojo y a Estados Unidos con el otro. Pero Europa es más que nunca una sucesión de Estados que miran por sus problemas y España un problema en si misma. No están alemanes, franceses y británicos para defender unos intereses que la misma España defiende con blandura y poca fe. TNT, tontos pero no tanto, ellos; demasiado despistados nosotros. Y un insulto la forma en que la señora Clinton se pone de perfil. Que alguien le mande la canción de Carlos Cano, a ver si lo va cogiendo: Ay Rota, dónde están tus huertos, tu melón, tu calabaza, tu tomate, tu sandía. El ministro de Exteriores, García Margallo, no pierde oportunidad para explicarnos que quiere recuperar el prestigio del marca España. Margallo, que explica mejor lo que dice que va hacer pero no termina de hacerlo, asegura que una cosa es la marca y muy otra la imagen de España. No lo creo. Mientras que esta pandilla de diletantes políticos argentinos siga robando y la defensa por estos pagos sea tan desvaída, hablar de la marca España es un contrasentido. Son tontos pero no tanto, por eso se beben en copas de plata el biodiésel que España no les compra. ¿Y qué más? En un golpe de sinceridad acaba de asegurar Rubalcaba que con ellos teníamos miedo y con los de ahora, angustia. Qué bien lo ha visto la señora presidenta Fernández. Tonta, sí, pero no tanto como para no percatarse de lo evidente. EL ÁNGULO OSCURO JUAN MANUEL DE PRADA EL FRACASO UNIVERSITARIO Solo un bachillerato serio puede salvar la Universidad, que así tal vez podría volver a ser un semillero de sabios E L Gobierno nos ha abrumado con un el índice abandono de los estudios universitarios alcanza en España un 30 por ciento, aproximadamente el doble de la media europea; en España hay el doble de estudiantes universitariosqueenAlemania, paraunapoblaciónqueescasila mitad, etcétera. Son datos, en verdad, pavorosos, que el Gobierno pretende combatir con una subida de las tasas de matriculación que afectaría en especial a los repetidores Resulta muyllamativo queel Gobierno, después de hacer el diagnóstico de la enfermedad, no acierteconelremedio; dondevuelveaprobarselaincapacidad de nuestra época para atajar los males en su raíz, según la consigna en boga, que consiste en poner tronos a las causas y cadalsos a las consecuencias. Que a la universidad llegan en aluvión informe muchos jóvenes incapacitados para el estudio es un hecho; también lo es que ese aluvión ha propiciado una proliferacióninsensatadeuniversidades. Ydeesealuvión informey esa proliferacióninsensata se ha seguido, inevitablemente, la conversión de la Universidad en una expendeduría de títulos que en la mayoría de los casos no son sino papel mojado para quien los ob- tiene, obligado a aceptartrabajos ínfimos que no justifican el esfuerzo de tantos años de estudio (pensemos, por ejemplo, en tantos miles de periodistas titulados que, despuésdecincoañosdeestudio, y, para quien no los obtiene (los repetidores del erario público) motivo de sempiterna frustración. Si en verdad se desease combatir esta lacra, ¿no sería mucho más eficaz, en lugar de subir las tasas de matriculación universitaria, fomentar un verdadero discernimiento de las vocaciones, de tal modo que los jóvenes que no han sido llamados al estudio no se matriculen en la Universidad? Leonardo Castellani, que en el escrutinio del problema educativo era- -como en tantas otras cosas- -un lince, lo expresaba paladinamente: Si existiese tan siquiera un bachillerato serio- -porque el de ahora es chirimbaina- -muchísimos muchachos sin vocación real para el trabajo intelectual serían detenidos a tiempo en el engranaje fatal que los lleva a la ruina como hombres, y al destino de ser desadaptados sociales y polilla de la sociedad Y esos muchachos encauzarían su vida por el desempeño de oficios provechosos, lo que redundaría en bien paraellos, yenestímuloparalaeconomíanacional. Un bachillerato exigente, que empeñe el intelecto y ayude adiscernirvocaciones, enlugardeconfundirlasenaluvión informe mediante la anestesia del intelecto, sería la solución al mal. Salvo que lo que se pretenda no sea solucionar el mal, sino recaudar; pues entonces lo que conviene es que la Universidad no sea puerta angosta, sino casa de tócame Roque; o sea, la misma fábrica de desadaptadossocialesypolilladelasociedad, sóloque con las tasas de matriculación más elevadas. LacausadelmalqueelGobiernopretendeatajaren susconsecuenciasúltimasesla falsificaciónde la educación, que ha sacrificado la cantidad a la calidad y ha multiplicadoloscentrosdeenseñanza, conmenosprecio del vigor de la enseñanza. Solo un bachillerato serio puede salvar la Universidad, que así tal vez podría volveraser un semillero de auténticos sabios, en lugar del vasto y costoso aparato de fabricar profesionales enserie, destinadosacomerseelpapelmojadodesutítulo con patatas. O sin patatas, que la crisis impone el ayuno.