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ABC VIERNES, 23 DE MARZO DE 2012 abc. es ABC delOCIO 43 Me inspiré en George Clooney para mi personaje porque no hay que olvidar que hablamos de la pérfida madrastra. -En su carrera no abundan los personajes malvados, ¿se tomó su papel como un reto, un vehículo de lucimiento o incluso una asignatura pendiente? -Más bien como un reto, aunque todos los buenos personajeslo son. Da igual que sea un papel alegre o retorcido, se trata de representar emociones con veracidad, y eso es lo que he hecho. Aunque he de reconocer que me lo he pasado en grande, hacer de mala siempre es divertido. ¿En quien se inspiró para ser la madrastra? -En George Clooney (risas) No sé por qué pero no dejaba de acordarme en George. Espero que no se enfade. -Su personaje se aleja del arquetipo pérfido y le da un toque más irónico. ¿Cómo abordó este cambio de registro? -Me imaginé que estaba en el recreo, ya que para todos los actores trabajar en esta película fue como volver al colegio. Además, el director sabía perfectamente cómo estructurar el cuento de los Grimm, así que solo tenía que dejarme llevar y disfrutar. ¿Qué le parece que haya otra versión de Blancanieves rodada al mismo tiempo que la suya? -En Hollywood siempre ocurre lo mismo, les gusta hacerlas de dos en dos, aunque nunca se habían estrenado en un margen tan estrecho de tiempo. Esta industria es competitiva hasta el extremo. Pero no nos preocupamos, son versiones diferentes: ellos tienen a un cazador que ha dado vida a Thor (Chris Hemsworth) y nosotros a Nathan Lane... -Aprovechando que ya conoce desde dentro el mundo de los cuentos clásicos, ¿tiene algo que aportar sobre los príncipes encantados? -Oh, nada nuevo. Yo ya tengo el mío, estoy bien servida (risas) Aunque mejor no divulgar mucho este tema, por si el príncipe se vuelve rana. ¿A quién le gustaría hechizar con un truco de brujería? -Anthony Hopkins es el primero que me viene a la mente. Es mi debilidad, y mi marido ya lo sabe (risas) ¿Dice muchas veces eso de espejito, espejito al cabo del día? -Solamente me miro por la mañana, cuando me cepillo los dientes. No invierto mucho tiempo en mi imagen. Todo el mundo que tiene hijos sabe que, una vez que empiezas el día, solo tienes horas para cuidar de ellos. -Ahora que habla de la maternidad responsable, ¿qué valores trata usted de inculcar a sus hijos? -Ni más ni menos que todo el amor que poseo. Siempre he creído que todos los niños que nacen son perfectos, así que es nuestra responsabilidad como padres protegerles, cuidarles, ayudarles y educarles sin que nos importe nada más en la vida. Como madre soy igual que cualquier otra: invierto toda mi energía en ellos. ¿Cree que ha cambiado mucho la industria del cine desde que empezó hace casi 25 años? -Ha cambiado totalmente. Las actrices jóvenes, desde mi punto de vista, se enfrentan a una carrera mucho más difícil a la nuestra, porque antes existía una progresión gradual de aprendizaje, y ahora todo va mucho más rápido: el éxito y el fracaso van de la mano y ocurre de forma inmediata. En alguna ocasión bromeaba con Lily diciéndole que no sabe lo que hace, sin esconderse de los medios y sin montar escándalos para llamar la atención (risas) El escrutinio público dentro de este mundillo se ha convertido en una locura. ¿Alguna vez ha sentido deseos de dirigir o escribir? -Cero, jamás me ha tentado ponerme detrás de las cámaras. Es un mundo muy diferente, y los directores tienen mucha gente a su alrededor haciéndoles preguntas. Prefiero quedarme con mi pequeño gremio. ¿Y va a rodar Agosto (Condado de Osage) con Meryl Streep? -Sí, es verdad, pero no voy a decir nada más por si las moscas (risas) La actriz le da un toque irónico a la madrastra de la nueva versión de Blancanieves Desinhibida y distinta BLANCANIEVES Dirección: Tarsem Singh. Con: Julia Roberts, Lily Collins. C Invierto toda mi energía en mis hijos y nada en mi imagen Hollywood ha cambiado: ahora las actrices jóvenes lo tienen más difícil Crecen los enanos. En esta ocasión, los siete atienden a los nombres de Matón, Mandamás, Media Pinta, Napoleón, Lobo, Risitas y Glotón Buen reparto. Mare Winnigham o Sean Bean, secundarios de lujo on unos ligeros toques ácidos al guión, Melisa Wallack convierte el cuento infantil en una irreverente pero sedosa comedia que el director Tarsem Singh filma sin pudor con una extraña combinación del aire Tim Burton y un sudor entre el mundo de Valle Inclán y el de Lewis Carroll. Se le cambia el punto de vista: la estrella es la madrastra, una Julia Roberts que no duda en reírse de sí misma y en aceptar que ella no es la pretty woman de la historia (tremenda y delirante la escena de su drástico tratamiento de belleza) Deciden, con criterio, no explorar en las otras posibilidades del cuento; es decir, no tanto en las góticas como las exóticas, y cambian el terror por un tono de comedia y por un sentido floral de su puesta en escena, con unos personajes (los siete enanitos) más próximos al espíritu de Robin Hood que de Disney, y con una Blancanieves (la sorprendente Lily Collins) tan aceptable en el papel de princesita cursi como de granuja con corazón. Las morcillas que se introducen al original de los Grimm tienen tanta gracia como perversidad, y se acepta que el príncipe es un pazguato (algo que consigue sin esfuerzo el actor Armie Hammer) que la madrastra es el alma de la función y que la manzana es un macguffin o el beso una solución revisable. Parece ser que hay varias ofertas cinematográficas de Blancanieves a la espera de estreno, aunque en ninguna de ellas se atravesará el espejo con el trapajo desinhibido y grotesco de ésta, que igual chapotea en el zafio populismo que en el chispeante final made in Bollywood. O. RODRÍGUEZ MARCHANTE