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26 ESPAÑA VIERNES, 23 DE MARZO DE 2012 abc. es españa ABC Óscar Sánchez, el lavacoches de Montgat preso por error en Nápoles durante 626 días, volvió ayer a casa Pienso demandar a la justicia italiana JANOT GUIL EL PRAT DE LLOBREGAT (BARCELONA) Visiblemente desmejorado y emocionado, Óscar Sánchez cruzó ayer la puerta de Llegadas de la terminal T- 1 del aeropuerto de El Prat (Barcelona) a las 15.30, repartió abrazos entre la decena de amigos y vecinos que le fueron a recibir y se enfrentó al grupo más numeroso allí, el de los periodistas, a los que afrontó con una sonrisa, aunque abrumado. ¿Qué es lo primero que harás cuando llegues a Montgat, a tu casa? le inquirió uno de los micrófonos logotipados. Ducharme, comer (lo hizo: arroz a la cubana) y buscar novia repuso el ya lavacoches más famoso. Óscar Sánchez, de 44 años, recuperó anteayer la libertad tras pasar los últimos 626 días en la cárcel de Poggioreale, en Nápoles, por error. Porque en su día un narcotraficante uruguayo, Marcelo Roberto Marín, le suplantó su identidad, sirviéndose de su DNI. Del día a la noche, Óscar fue detenido en el lavacoches de la gasolinera de Montgat donde trabajaba y comenzó su calvario. Condenado a 14 años de cárcel por tráfico de drogas y colaboración con la Camorra- -se le acusaba poco menos que de ejercer de enlace de esta mafia en España- -recaló en una cárcel napolitana. Su estancia en entre esas rejas ha sido un calvario. Le vejaban, le insultaban, le humillaban, le golpeaban. Una vez fue el tonto útil de un narco que quería una identidad falsa y ya en el presidio lo fue para satisfacer el sadismo de unos reclusos que arrastran penas de por vida y rompen su rutina humillando a alguien débil a todas luces. Le daban golpes en la cabeza, le quemaban con cigarrillos, no le dejaban ir al lavabo y le llegaron a grabar en la piel una N de Nápoles, a cuchillo. Para que supiera dónde estaba. He pasado mucho sufrimiento, ha sido demasiada lucha. No habría aguantado mucho más confesó ayer en el aeropuerto. ¿Demandarás a la justicia italiana para pedir una indemnización? Lo he hablado con mi abogado y pienso que sí reveló Sánchez ante los periodistas. La lucha de sus amigos y vecinos, que se constituyeron en plataforma, la ayuda del Gobierno y la Policía es- Óscar Sánchez, a su llegada ayer a Barcelona INÉS BAUCELLS Agredido y humillado Én la cárcel le insultaban, pegaban y vejaban: No habría aguantado mucho más. Demasiada lucha pañola y, porque no decirlo, el tesón de un medio de comunicación, El Periódico por denunciar su caso día a día, han acabado por torcer el brazo de una quisquillosa justicia italiana. Le condenó un peritaje de voz mal he- cho que le puso en su boca la jerga de narcotraficante del uruguayo Marcelo Roberto. Y, a la postre, otro peritaje- -de otros peritos- -que enmendó al primero fue, junto a otras, la principal prueba de descargo. Lo que diga mi hermano En el principio de esta pesadilla está un gesto imprudente- -e ilegal- -de Óscar. En 2004 cedió a cambio de dinero- -unos 1.500 euros- -su DNI y una tarjeta de crédito a una mujer; se se los pidió para regularizar a un sin papeles Fue mi gran error reconoció el propio lavacoches en una carta escrita desde su presidio que meses atrás hizo llegar a la prensa. Por eso, recién besado el suelo de El Prat- como el Papa exclamó: A partir de ahora haré lo que diga mi hermano Su único hermano, José Antonio, quien junto a la esposa de éste y a un primo viajaron a Nápoles para la vista ante el Tribunal de Apelación que acabó en su absolución. Al llegar ayer al aeropuerto Óscar fue recibido por la delegada del Gobierno en Cataluña, María de los Llanos de Luna. Después, en Montgat, fue agasajado con una recepción en el Ayuntamiento y vitoreado por vecinos en la plaza de Las Mallorquinas, donde los miembros de la Plataforma de Apoyo a Óscar Sánchez, con el portavoz Jordi Funtané y sus hermanos al frente, se reunían cada viernes para denunciar su caso. En esta misma plaza podría celebrarse hoy otra ceremonia de bienvenida y, la semana que viene, una rueda de prensa. Sus amigos quieren retirarlo pronto del ojo público para que recupere cuanto antes la normalidad, su antiguo trabajo (se lo guardan) y una feliz y nueva vida.