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ABC MARTES, 13 DE MARZO DE 2012 abc. es internacional INTERNACIONAL 33 POR FLORENTINO PORTERO ¿Qué hacemos? V Un barrio de Homs, en una foto tomada por la oposición AFP AFP Nueva York Ayer se celebró el entierro de Marie Colvin, corresponsal del periódico británico The Sunday Times fallecida en Homs a finales de febrero durante un ataque de fuerzas de Bashar al Assad clusión aérea, es imprescindible para el derrocamiento de Al Assad. El enviado especial de la ONU y la Liga Árabe para Siria, Kofi Annan, llegó ayer a Turquía, sin que los dos días de conversaciones mantenidas en Damasco con Al Assad hayan servido de mucho. El presidente sirio insistió en que los terroristas están bloqueando cualquier solución política Por su parte, investigadores de Naciones Unidas acusaron ayer al régimen de importantes violaciones de derechos humanos. Aquellos que abandonan la zona hablan de ejecuciones sumarias y campañas masivas de arrestos arbitrarios dijo Paulo Pinheiro, director del panel de la ONU, que el mes pasado elaboró una lista de sospechosos- -que no ha sido hecha pública- -en vistas a un posible procesamiento futuro por crímenes contra la humanidad. ivimos en una sociedad global donde lo que ocurre en un punto del planeta es de inmediato conocido en el resto, afectando en mayor o menor medida. Ya no es posible parapetarse tras un muro y tratar de sobrevivir ajeno a los estremecimientos del planeta. La revolución tecnológica permanente en que vivimos hace que una masacre en Siria nos llegue en formato vídeo por el teléfono o la tableta, si es que no hemos contemplado sus imágenes por cualquiera de las decenas de pantallas que se cruzan en nuestra vida cada día. Los estados ya no pueden tomar posición ante un conflicto por el frío interés de estado sino que se ven impelidos a actuar, a hacer algo por una opinión pública que no acepta como normal lo que las cadenas de televisión introducen en la intimidad de su cuarto de estar día tras día. La política internacional nunca fue una actividad sencilla. Si a su intrínseca complejidad añadimos las tensiones emocionales del hombre de a pié se convierte en un ejercicio endemoniado. El régimen sirio está tratando de sofocar la revuelta suní como durante siglos se han resuelto las tensiones en esa parte del mundo: mediante una exhibición brutal de fuerza. Quiere dejar claro a sus dirigentes y a los estados que les respaldan que será una guerra total, para así tratar de desanimarlos. Tiene el respaldo de Irán y de sus socios diplomáticos, China y Rusia. Bloqueado el Consejo de Seguridad por am- bas potencias, sólo nos caben tres opciones: no hacer nada, apoyar diplomática y logísticamente a la revuelta o enviar tropas sin el aval del Consejo de Seguridad. La primera opción puede parecer a muchos inmoral, un cínico cruzarse de brazos ya que no hay intereses directos en peligro. La segunda implica tomar partido por el bloque suní, que no hay razón para pensar que sea más moderado ni más democrático, pero forzando a una guerra de desgaste. Una invitación para que el régimen chií cometa todo tipo de masacres. La tercera supondría intervenir militarmente, provocando una crisis diplomática con Rusia y China y exponiendo la vida de nuestros soldados ¿Es eso lo que queremos después de salir de Irak antes de tiempo y en plena operación de retirada de Afganistán a sabiendas de que el trabajo está a medio hacer? La crisis siria no es más que un aspecto de la crisis iraní. Lo que allí está en juego es la influencia del Gobierno de Teherán sobre Siria y el Líbano. De ahí que Turquía y Arabia Saudí respalden la revuelta. La posibilidad de que el conflicto se generalice es real, por lo que toda prudencia es poca a la hora de fijar posición. Lo que está ocurriendo es horrible, el régimen está haciendo un alarde de violencia gratuita que merece nuestra condena, pero no siempre está en nuestra mano resolver crisis ajenas ni aquellos que demandan una acción internacional están dispuestos a asumir sus consecuencias.