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ABC VIERNES, 24 DE FEBRERO DE 2012 abc. es ABCdel OCIO 41 O tro estreno El motorista fantasma 2 Normalmente me gustaría la idea de ver la cara de Nicolas Cage arder pero, desgraciadamente, esta película no es un documental Así de entusiasmado recibía Kyle Smith en el New York Post el estreno de la secuela de Ghost Rider donde el sobrino de Coppola vuelve a dar muestras de la extraña fidelidad que profesa a su representante, aunque de vez en cuando acierte (por ejemplo, en Kick- ass Así que de nuevo le tenemos en la piel (chamuscada) de Johnny Blaze, ardiendo de venganza y resentimiento contra el mundo y desaparecido en combate, hasta que un monje le rescata para que le ayude en unas labores de rescate. Mark Neveldine y Brian Taylor, expertos en cine de acción Crank 1 y 2 y Gamer llevan las riendas de la moto loca. Un libro Señoritas ligeras de ropa (por exigencias del guión) desfilan en el delicioso Las estrellas del destape y la transición (T B) de José Aguilar. Impagable. Precio: 23,50 euros. Maïwenn Le Besco (izquierda) directora y protagonista del filme Con la sirena puesta POLISSE Dirección: Maïwenn Le Besco. Con: M. Le Besco, Karin Viard. C Un Dvd Warner saca a la luz a la gran ganadora de los últimos Goya, que también es reestrenada en 112 salas. La versión Blu- ray incluye tráiler y making of. Precio: 21 euros. omo un documental con el ojo guiñado, Polisse simula frescura y agitación en su retrato del día a día de la brigada de protección de menores de la policía de París, aunque lo ficticio y lo novelesco se le acaban subiendo a horcajadas al lomo del argumento. La dirige y protagoniza la peculiar Maïwenn Le Besco, que pretende reunir demasiados elementos, desde el puramente romántico (con una delirante historia entre su personaje, fotógrafa, y uno de los policías) hasta el étnico o el puramente policíaco. Tal vez se deba a un problema de ritmo, pero el caso es que el espectador se queda fuera del meollo de la brigada, como si se cayera del coche, mientras que los policías enhebran investigaciones y casos a velocidad de vértigo, y saltan de suceso en suceso sin conseguir la más mínima adhesión sentimental, a pesar de que al tratarse de menores los debiera hacer especialmente emotivos. No produce eso que ahora se llama empatía. Es un filme rápido, duro, seco, con un punto de vista tan frío como la cámara del personaje de Maïwenn, espinoso en su retrato de grupo, pero que se añoña en el individual y por parejas. O. R. MARCHANTE