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ABC LUNES, 13 DE FEBRERO DE 2012 abc. es opinion OPINIÓN 15 CAMBIO DE GUARDIA Sánchez Ruipérez, el valor del saber Con la muerte del fundador del grupo editorial Anaya, Germán Sánchez Ruipérez, España pierde a uno de los principales promotores de la lectura como arma educativa. Como bien subrayó ayer el ministro de Educación y Cultura, José Ignacio Wert, su muerte supone la desaparición del último de los hombres que en tiempos difíciles revolucionó la edición educativa A través de la fundación que lleva su nombre, Sánchez Ruipérez potenció como pocos el valor del conocimiento. GABRIEL ALBIAC EL AJEDREZ DEL DIABLO El votante de Le Pen se reconoce más en la jerga demagógica de los socialistas que en la rígida austeridad del eje Sarkozy- Merkel Germán Sánchez Ruipérez DAVID ARRANZ S guas de ese influyente patronato se complementaran dos figuras esenciales, la del director artístico y la de un gerente? El primero de ellos, dando prestigio a la entidad con su programación, y el segundo, contribuyendo a hacerla posible con su gestión. Pero no. El nuestro es un teatro atípico, burocratizado, que siendo la institución músico- operística de más proyección internacional del territorio español antepone los intereses económicos y de partido muy por encima de los culturales, en un equipamiento cuya cuenta de resultados se habría de medir con la reputación y el influjo que de su categoría y buena salud se benefician, más que ventajosamente, Barcelona, Cataluña y España. La rebaja de un 12 por ciento del sueldo de todos los empleados del Liceo no solucionará los problemas de fondo del teatro; que cambien su organización y estructura, sí. Si lo que se quiere es ahorrar en salarios, ¿cuánto gana usted, señor Marco? Esperemos que las administraciones tomen conciencia y se responsabilicen de ello. TONI BERINI BARCELONA con el caso del juez Baltasar Garzón. Miles de personas y medios se han lanzado al cuello de los magistrados del Supremo nada más emitir su sentencia. Pero es que si la sentencia hubiese sido la contraria, miles de personas y medios también se habrían lanzado al cuello de los magistrados del Supremo. Cabía esperar una reacción semejante atendiendo a las manifestaciones que tuvieron lugar tanto antes como durante el proceso, llenas de amenazas explícitas ante hipotéticas resoluciones. Como también era previsible las salidas de tono posteriores, con el diputado Gaspar Llamazares a la cabeza, que describió la sentencia como un linchamien- to y un escándalo que ni respeto ni acato Muy demócrata esto de enfurecernos si la sentencia es una, o aplaudirla a rabiar si es otra. Y muy respetuoso con los jueces, de los que acto seguido pedimos la máxima imparcialidad. ¿Acaso ayudamos a que sean imparciales? ¿Acaso aceptamos que lo sean? ALICE NASRAWI SARABIA MADRID Pueden dirigir sus cartas y preguntas al Director a: Por correo: C Juan Ignacio Luca de Tena 7. 28027 Madrid Por fax: 913 203 356. Por correo electrónico: cartas abc. es. ABC se reserva el derecho de extractar o reducir los textos de las cartas cuyas dimensiones sobrepasen el espacio destinado a ellas. es Lo más leído La muerte de Whitney Houston: su vida y sus grandes éxitos. La reacción de su ex marido, Bobby Brown, que no pudo contener las lágrimas durante un concierto, tras enterarse del fallecimiento de la diva. También, Lady Gaga, que se mostró totalmente desnuda para promocionar su gira. Hoy, en nuestro chat El comentarista deportivo Quique Guasch estará hoy en nuestro chat. Será a partir de las 13 horas y donde analizará todo lo sucedido en la Liga durante el fin de semana: en especial el pinchazo del Barça ante el Osasuna, ofrecido en directo en ABC. es Pep Guardiola La difícil imparcialidad judicial Casi todo el mundo confía en un poder judicial independiente como garantía de justicia imparcial y de calidad. El problema es que casi todo el mundo trabaja en sentido contrario. Acabamos de verlo TRAUSS- Kahn recibe la alerta de que sus correos electrónicos están siendo leídos en los ordenadores del Elíseo durante su última noche en el Sofitel de Nueva York. Todas las encuestas le dan como ganador de las presidenciales en esas fechas. Fija cita con un informático de confianza, para revisar el pirateo de su Blackberry nada más llegue a París al día siguiente. Pero no llega. Unas horas más tarde, DSK está detenido bajo acusación infamante, su carrera política extinta y, lo más enigmático, su Blackberry volatilizada. Luego, los cargos por violación se desestiman. La carrera política de Strauss- Kahn acaba. De la Blackberry, nunca más se supo. Hasta la mañana del Sofitel, Nicolas Sarkozy tenía perdidas las elecciones. Después, empezó la batalla. Eliminado Strauss- Kahn- -bajo amenaza de una segunda ofensiva: la de las redes de proxenetismo en el hotel Carlton de Lille- el partido socialista entró en el vértigo de hallar una alternativa. No era fácil. Segolène Royal amagó. Pero el ridículo de su anterior intento la descabalgó pronto. Fue su ex, François Hollande, quien ganó, al cabo, la carrera. Candidato de resignación, más que nada. Hollande es uno de esos técnicos competentes que carecen del menor atractivo público. En circunstancias normales, sus posibilidades hubieran sido cero. Pero las circunstancias nada tienen de normales. La recesión ha golpeado a Francia brutalmente. Y el ciudadano clama venganza. Así las cosas, Marine Le Pen pasaba a convertirse en la clave de las elecciones. La hija del neofascista jubilado suma en las encuestas el mejor resultado de los obtenidos por el Frente Nacional en su historia. Puede que no lo bastante para pasar a la segunda y definitiva vuelta. Pero sí lo suficiente para determinarla. El sistema instaurado por De Gaulle se cifra en eliminar en la primera vuelta y elegir en la segunda. En ausencia de Strauss- Kahn, lo más que puede lograr Hollande es una ventaja corta sobre Sarkozy en la primera vuelta. Si Le Pen no liquida al actual presidente en ella- -lo cual no es absurdo- puede serle letal en la segunda. En efecto, el antiamericanismo populista de Hollande favorece el trasvase al PS de una parte sustancial del voto del FN. Paradójicamente, el votante de Le Pen se reconoce más en la jerga demagógica de los socialistas que en la rígida austeridad del eje Sarkozy- Merkel. Queda un punto de quiebra. Para concurrir a las presidenciales, se requiere el padrinaje mínimo de quinientos avales de cargos públicos. Puede que aún Sarkozy logre cortar, por esa vía, la presencia electoral de Marine Le Pen. Será difícil. No tanto como lo fue impedir que StraussKahn llegara a presidente.