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12 OPINIÓN LA FONTANA DE ORO PUEBLA LUNES, 13 DE FEBRERO DE 2012 abc. es opinion ABC FÉLIX MADERO EL VALOR DE LA VERDAD Las cosas no mejoran porque se diga la verdad. La descripción de la realidad no crea empleo A Quevedo le amargaba la verdad y por eso quería echarla de la boca. A todos nos amargala verdadymásenestosdíasciertos y fríos de febrero en los que Manolo García anda por ahí cantando que para vivir necesita un alma de papel y alambre. Sí, como todos. Hemos fabricado molestas verdades, y ahora cuesta deshacernosdeellas. Vimosconcodiciaquelaschozas adquirían precio de casas, que las casas de chalet, que el chalet de palacio. No nos asustamos entonces pero nos espantamos ahora. Ocurre que nos amarga la verdad y nos falta valentía para echarla de la boca. Un pueblo al que le amarga la verdad estácondenado avivircon la mentira. Y en eso estamos, creyendo que lo nuestro tiene solución aplicando los viejos moldes de antaño. Pero no. Si lo que vivimos es nuevo, y lo nuevo tiene siempre algo de revolucionario, habrá que inventar otras formas deorganizarnos. Ay, lademocracia, quégran invento en tiempos donde los malos y los buenos eran reconociblessindiscusión. Eran loqueparecían, oparecían lo que eran. Pero ahora quién se atreve a señalarlos. Los partidos, los sindicatos, griñanes, chacones y rubalcabas repensando a palos la socialdemocracia mientras Rajoy baja los humos a los banqueros y saca una reforma laboral que ha dejado asustados paralizados a los sindicatos. Escucho a Toxo decir que no está dispuesto a entrar al primer trapo que le pone el Gobierno. Dios mío, qué antiguoyverdaderoestodo. Los sindicatosnose moverán hasta que escuchen la voz de la calle. Pero la calle ha hablado y le ha dado a Rajoy permiso para hacer eso que Toxo llama trapo, o sea la octava reformalaboraldela democracia. No, noes másvaliente, es más audaz y tiene mejor oído: escucha mejor y sin complejos. Vienen tiempos nuevos. En el 63 lo dijo Dylan pero nole entendíamos: oigan, padres, parlamentarios, militares, empresarios y banqueros, que los tiempos están cambiando. Y ahora que sabemos que aquello era casi un versículo de la Biblia más que una canción, nos espanta la verdad, tantos años empañada de mentira cómoda y siniestra. A Rajoy la verdad no sólo le amarga, le justifica y ayuda. Y la utiliza bien: cuanta más dura, antes y mejor se notarán los aciertos. Pero no por proclamar la verdad mejorarán las cosas. La pura descripción de la realidad no crea empleo. Los parados, si tienen algo, es tiempo para pensar, yesoque Rajoy lesdijoel miércolesya losabían. Los parados piensan mucho porque son muchos, porquelosdíasenblancopasanypasan. Yporsifuera poco hoy les ponen por la radio anuncios que recuerdan que mañana es el día de los enamorados, y que pueden hacer un regalo. Dios mío, qué desacompasadas caminan nuestras vidas. Para invocar a san Valentín estamos. Y para que nos sigan contando la verdad, también. Aunque amargue. EL ÁNGULO OSCURO JUAN MANUEL DE PRADA TRABAJO Defraudar al trabajador en su jornal es un pecado que clama al cielo H ACE casi un siglo, Chesterton, analizandola obra deAldous Huxley Un mundofeliz, dondese nosdescribeunasociedadfutura sometida a un feroz proceso de alienación, escribía: -Pero esta misma obra se está realizando en nuestromundo. Songentedeotra clasequienes lallevan a cabo, en una conspiración de cobardes. Nunca se dirá lo suficiente que lo que ha destruido a la familia en el mundo moderno ha sido el capitalismo. Sin duda podría haberlo hecho el comunismo, si hubiera tenido una oportunidad fuera de esa tierra salvajey semimongólicaen la queflorece actualmente. Pero, en cuanto a lo que nos concierne, lo que ha destruido hogares, alentado divorcios y tratado las viejas virtudes domésticas cada vez con mayor deprecio, han sido la época y el poder del capitalismo. Es el capitalismo el que ha provocado una lucha moral y una competencia comercial entre los sexos; el que ha destruido la influencia de los padres a favor de la del empresario; el que ha sacado a los hombres de sus casas a la busca de trabajo; el que los ha forzado a vivir cerca de sus fábricas o de sus empresas en lugar de hacerlo cerca de sus familias; el que ha alentado por razones comerciales un desfile de publicidad y chillonas novedades que es por naturaleza la muertedetodolo quenuestrasmadresynuestrospadres llamaban dignidad y modestia. Chestertondefiníaelcapitalismocomouna conspiración de cobardes porque tal proceso de alienación social no lo desarrolla a las bravas, al modo del gélido cientifismo comunista, sino envolviéndolo en coartadas justificativas más o menos merengosas (pero con un parejo desprecio de la dignidad humana) Lo vemos en estos días, en los que se nos trata de convencer de que una reforma laboral que limita las garantías que asisten al trabajador en caso de despidoonegociaciónde suscondicioneslaborales... ¡favorecela contratación! Esalgotanilógico (ocínicamente perverso) como afirmar que el divorcio exprés favoreceel matrimonio, oque laretirada devallas favorece la propiedad; pero el martilleo de la propaganda y la ofuscación ideológica pueden lograr que tales insensateces sean aceptadas como dogmas económicos. Lo que tal reforma laboral favorece es la conversióndeltrabajador enun instrumentodelque sepuede prescindir fácilmente, para ser sustituido por otro que esté dispuesto a trabajar- -a modo de pieza de recambio más rentable- -en condiciones más indignas, a cambio de un salario más miserable. Pero todaafirmación ilógica encierrauna perversión cínica: del mismo modo que de un divorcio se pueden sacar dos matrimonios, de un despido también se pueden sacar dos puestos de trabajo (y hasta tres o cuatro) basta con desnaturalizar y rebajar la dignidad de la relación laboral que se ha roto, sustituyéndola por dos (y hasta tres o cuatro) relaciones degradadas, en las que el trabajador es defraudado en su jornal. Y defraudar al trabajador en su jornal es unpecado que clama al cielo; lo recordaba todavía Juan Pablo II en su encíclica Laborem exercens. Lo que subyace en esta reforma laboral es la conversióndel trabajo en un mero instrumento de producción en donde se quiebra el principio medular de la justicia social, que establece que el trabajo es siempre causa eficiente primaria, mientras el capital, siendo el conjunto de los medios de producción, es sóloun instrumentoo causa instrumental (Laborem exercens, 12) La quiebra del orden social del trabajo, la conspiración de los cobardes que avizorase Chesterton hace casi un siglo, prosigue implacable sus estrategias. Y llegará, más pronto que tarde, la venganza del cielo.