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VIERNES 6.1.2012 Editado por Diario ABC, S. L. Juan Ignacio Luca de Tena, 7, 28027 Madrid. DiarioABC, S. L. Reservados todos los derechos. Queda prohibida la reproducción, distribución, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta publicación, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción y o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos, a la que se manifiesta oposición expresa. Número 35.072 D. L. I: M- 13- 58 Apartado de Correos 43, Madrid. Publicidad 902 334 556 Suscripciones 901 334 554 Att. al cliente 902 334 555. 12015 8 424499 000013 EL PULSO DEL PLANETA VISTO Y NO VISTO POR IGNACIO RUIZ- QUINTANO VELA L Jacquy Charrier y su hijo se han construido su propia casa en Roquefort MORAD CHERCHARIJA Hágase su propia casa La crisis fomenta en Francia el fenómeno de los autoconstructores personas que se organizan para levantar su propia solución habitacional JUAN PEDRO QUIÑONERO CORRESPONSAL EN PARÍS E n tiempos de crisis e incertidumbre, sin dinero, sin herencia, sin hipotecas, afrontando la gran crisis, Jacquy Charrier hizo realidad el sueño de muchos otros hombres y mujeres: conseguir una casa propia, de más de 150 metros cuadrados, que incluso se ha convertido en una nueva fuente de ingresos, sin trabajar... Charrier es uno de los más de 100.000 franceses autoconstructores hombres y mujeres que han resuelto el problema de la vivienda construyendo la suya propia, solos o formando pequeñas cooperativas de amigos embarcados en la misma aventura, la autoconstrucción un movimiento cuyas raíces se pierden en el cooperativismo proudhoniano del siglo XIX y que ha recobrado espectacular actualidad con el agravamiento de la crisis. Jacquy Charrier vive en Roquefort, un pequeño pueblo de poco más de dos La electricidad que producimos la venmil habitantes. Y soñaba con una casa demos al Estado. Charrier es un caso entre otros mupropia. Proyecto difícil de realizar, en tiempos de crisis. La dificultad y los chos. Que secuentan pordecenas demillares. Hay autoconstrucproblemas fueron un estores individuales, grutímulo comenta Chapos de autoconstructoEl creciente rrier, con orgullo. Mi res cooperativas de movimiento mujer y yo tomamos auto constructores inuna decisión heroica: Castor cluso hay un movimiento construir nosotros mis- agrupa a 40.000 nacional que agrupa y femos nuestra casa. Sin higrupos en dera a los autoconstrucpotecas. Comprando Francia tores El movimiento poco a poco los materia Castor agrupa a más les, construyendo nues 40.000 grupos de autotra casa con los planos constructores. Hayfederaque nos certificó un arquitecto, para cumplir con la legisla- ciones de castores en todas las granción. Comenzamos a trabajar los fi- des regiones de Francia. Un portavoz del movimiento Casnes de semanas. Poco a poco, construimos nuestra casa. Hasta termi- tor en el Norte de Francia comenta: Los autoconstructores son gente narla, con rapidez más o menos modesta, que no tiene di- ¿Tiene goteras? En mi familia somos nero para comprar una casa hipotemuy manitas. Incluso pensamos que cándose, pero está dispuesto a trabapodríamos ganar algún dinero con jar y construir con sus manos su propio hogar. Las asociaciones afiliadas nuestra casa. ¿Ganar dinero? ¿Con una casa, permiten compartir proyectos, presen un pequeño pueblo, en Aquitania? tarse ayuda mutua, incluso compartir- -Es muy fácil. Decidimos poner en proyectos. Hay castores que están junuestros tejados una veintena de me- bilados, pero que se han agrupado tros cuadrados de pilas fotovoltaicas. para construir juntos sus casas a vela en este entierro de la ilusión ¡ya no me hace ni ilusión! dice Cassen cuando consigue pagar la letra del motocarro en Plácido es Carmen Vela, una Carmen de España que el gobierno de Rajoy pone al frente del I+ D, a cuyo chiringuito debemos, por ejemplo, la fórmula de la gula del Norte. -La ciencia no es política- dice Vela. Y lleva razón. Ella estuvo con Zapatero por lo mismo que está con Rajoy: esa ciencia española para situarse en el sitio del remate, como el delantero centro. Vela se apuntó a Zapatero con un manifiesto contra la teocracia para imbéciles que encarnaba Rajoy, y ahora se apunta a Rajoy... -La irradiación de mil soles en el cielo, el esplendor del máximo poder... Soy la muerte, que destruye a los mundos- dijo Oppenheimer, director del Proyecto Manhattan, ante la primera prueba nuclear en el desierto de Nuevo México. Para expulsar a España de la ONU hacía falta presentarla como un peligro para la paz, y los comunistas polacos adujeron que el franquismo fabricaba una bomba nuclear en Ocaña. ¿Será Vela el Oppenheimer de Rajoy para recuperar el Proyecto Ocaña con que afianzar su teocracia? Vela no habla nueve lenguas ni parece capaz de leer los siete tomos de Gibbon en un trayecto ferroviario Los Ángeles- Nueva York. Pero Oppenheimer tenía cosas de Vela: casó con la viuda de un brigadista muerto en España y se le prohibió meter la nariz en el proyecto de la bomba H. ¿Qué puede decir uno? Si nuestra acreditada izquierda teme más a la teocracia de Rajoy con su Garoña que a la democracia de Ahmadineyad con sus misiles, por algo será.