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72 GENTESTILO SÁBADO, 15 DE OCTUBRE DE 2011 abc. es estilo ABC Esposa de Ceaucescu Compartieron cinco décadas de dependencia mutua y también el poder: Elena se situó junto a su esposo como viceprimera ministra de Rumanía Elena Petrescu Nadezdha Krupskaya Mujer de Lenin Las mujeres de los dictadores o secretos de alcoba del siglo XX Un libro desvela la intimidad de los autócratas y sus a menudo enfermizas relaciones de pareja BLANCA TORQUEMADA Protagonizó un singular triángulo amoroso junto al dictador e Inessa Armand. Las dos mujeres se llegaron a profesar un profundo afecto vez minucioso relato histórico con ejemplos de la servil y a la vez tórrida correspondencia que recibía un Adolf Hitler en apogeo: Todo ha quedado iluminado por un amor tan grande, el amor por mi führer, mi dueño, que a veces quisiera morir con su foto frente a mí... Es el desatino de una mujer (una de tantas) que ni siLAS MUJERES DE LOS DICTADORES Autora: Diane Ducret, con posfacio de Eduardo Soto- Trillo. Editorial Aguilar Detrásdeunhombreférreohayunamujer de titanio. O no. El fascinante abanicode acontecimientosrecogidos en el libro Las mujeres de los dictadores obra de Diane Ducret editada por Aguilar, refleja más uniones tormentosas que pulsiones totalitarias compartidas, aunque de todo haya habido. A menudo, el acercamiento del déspota asus esposas y amantes ha estado marcadoporsu arrollador carisma juvenil, por su posición de poder (un cuasiderecho de pernada pasado poreltamizdelconvulsosiglo XX) o por su peligrosa capacidad de hipnosis sobrelasmasas, y, porende, sobre la alícuota parte femenina de la población. No es casual que Ducret comience su ameno y a la Magda Goebbels A dos bandas La esposa de Joseph Goebbels nunca ocultó su devoción por el Führer También amo a mi esposo, pero mi amor por Hitler es más fuerte Actriz antes de unirse a Mao, fue una mujer ambiciosa. A la muerte del Gran Timonel estuvo a punto de hacerse con el poder en el Partido Comunista chino Cuarta esposa de Mao Jian Qing quiera le conocía personalmente. En paralelo, idéntico fenómeno se estaba produciendo en Italia con Mussolini: Duce, lo vi ayer durante su tumultuosa visita a nuestra antigua ciudad. Nuestras miradas se cruzaron y le revelé mis sentimientos. Yo en el pecho tengo un verdadero corazón que late... A partir de esos mimbres, el libro avanza hacia las mujeres que de verdad hollaron la intimidad de los autócratas. Repasa Ducret la vida amorosa de Hitler, Mussolini, Mao, Lenin, Salazar, Stalin, Bokassa, Ceaucescu y Franco (este último en capítulo aparte escrito por otro autor, Eduardo SotoTrillo) y el regusto de la narración es casi siempre amargo. Predominan las relaciones asfixiantes y opresivas. Enfermizas. Algo casi previsible cuando una de las partes de la pareja se siente llamada a una misión más elevada que la de fundar una familia. El caso de Hitler y su amante Eva Braun es paradigmático: ella se trastornaba ante sus traiciones y ausencias y, hasta su muerte en el búnker junto al tirano, vivía fuera de la realidad de la guerra, cegada por esa relación turbulenta. Más lúcida fue Magda Goebbels, la esposa del ministro de Propaganda, quien también quiso permanecer junto al führer hasta el final. A grandes rasgos, Las esposas de los dictadores detalla la hiperactividad sexual e infidelidad compulsiva de Mussolini, y, en las antípodas, refleja la austeridad amatoria de Franco, a quien sólo se le ha conocido una novia (platónica) anterior a su matrimo- Polos opuestos