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24 ESPAÑA VIERNES, 7 DE OCTUBRE DE 2011 abc. es españa ABC Los falsos paradigmas ABC POR LA 4 El idioma español lo inventó Franco Pese a que, como recordaba ABC el pasado domingo, el signo de hispanidad por antonomasia es el idioma español hay quienes en su afán nacionalista por luchar contra él intentan restar importancia a una de las lenguas más habladas del mundo y vincular su nacimiento a la dictadura franquista. Esa es precisamente la cuarta falsa creencia que este periódico se ha propuesto desmentir. El marqués de Tamarón, ex director del Instituto Cervantes, y José Manuel Blecua, actual director de la Real Academia, opinan sobre ello. REGENERACIÓN El español es un gran vehículo para razonar El marqués de Tamarón Diplomático TULIO H. DEMICHELI Para el marqués de Tamarón, que fuera director del Instituto Cervantes entre 1996 y 1999, y embajador de España en Gran Bretaña, entre otros destinos diplomáticos, creer que fue Franco quien inventó el español es un paradigma falso y el más estúpido y se puede contestar recordando que lo único que el presidente de la II República Manuel Azaña hizo bien, fue escribir en él, como cientos de millones de hispanohablantes más durante los últimos mil años ¿A quién achaca esos paradigmas necios -A quienes no leen la Constitución española ni la Biblia. La Constitución de 1978 dice en su Artículo 3 que el castellano es la lengua espa- ñola oficial del Estado y que todos los ciudadanos tienen el deber de conocerla y el derecho de usarla. Por su parte, la de la II República, que tampoco es de Franco, en su Artículo 4 dice lo siguiente: El castellano es el idioma oficial de la República. Todo español tiene la obligación de saberlo y el derecho de usarlo Aquella Carta Magna incluso refuerza tal precepto añadiendo que a nadie se le podrá exigir el conocimiento ni el uso de ninguna lengua regional (sic) En cuanto a la Biblia, si la leyeran más, repararían en el libro del Eclesiastés cuando afirma: El número de tontos es infinito (I,15) frase que reconforta y alecciona, pues debería evitar paradigmas tan espectacularmente idiotas como el que estamos comentando. -La imagen y la realidad de la lengua española ¿son las mismas? -No. Y quizá divergen por culpa de nosotros mismos. Hemos aceptado unos estereotipos que siempre subrayan el pathos sobre el logos, la pasión y no la razón. Siempre escogemos a Miguel de Unamuno antes que a Ortega y Gasset, la novela picaresca y no los sonetos de Garcilaso de la Vega o Quevedo, y la arquitectura de Gaudí antes que la de Herrera. Al final, nuestros iconos terminan siendo Carmen, la cigarrera, y Don Quijote de la Mancha. ¿Quién cogería un tren fabricado por Carmen y conducido por Don Quijote? Todo esto es extensivo a la lengua, cuando el español es un idioma excepcionalmente lógico, con una correspondencia entre la fonética y la grafía única entre las lenguas indoeuropeas. Es, además, una lengua muy extendida pero muy unitaria: tiene menos diferencias geográficas que el inglés, el francés o el portugués. En resumen, el español no lo inventó Franco, ni es un quejido patético, sino un magnífico vehículo para razonar y para crear belleza armónica en la literatura. ABC Usar la lengua como arma es un grave error José Manuel Blecua Director de la Real Academia ANTONIO ASTORGA IGNACIO GIL -El español, ¿no debería estar fuera del debate de la política? -Los políticos, especialmente aquellos que representan a los ciudadanos en las instituciones democráticas, tienen obviamente derecho a debatir sobre lo que estimen oportuno. Sin embargo, usar la lengua, las lenguas, como arma arrojadiza y de enfrentamiento político constituye un grave error. La Academia tiene por norma no entrar en los conflictos de política lingüística porque sobrepasan su ámbito de competencia y son ajenos a nuestra misión. ¿No le parece extraño que en algunas partes se desprecie el español? -Creo que no se puede afirmar, como algo extendido o generaliza- do socialmente, que haya desprecio hacia ninguna de las lenguas oficiales que existen en España. Puede que individualmente se den ese tipo de actitudes, pero considero que son aisladas y poco representativas, por suerte. Hemos de aspirar entre todos a lograr el sentimiento contrario; es decir: a fomentar y favorecer el amor por las lenguas porque hasta la más pequeña o minoritaria es un tesoro cultural que estamos obligados moralmente a preservar y respetar. -Usted es partidario de los topónimos como Lleida, Girona, A Coruña. ¿Tienen razón quienes ven en el idioma de Cervantes una reminiscencia franquista? -Ni soy ni dejo de ser partidario de los topónimos que señala. Esos ejemplos son las denominaciones que han adoptado instituciones democráticas de Cataluña y de Galicia. En cuanto a la pregunta, si hay alguien que sostenga tal afirmación disparatada, no merece demasiados comentarios porque es realmente absurda. ¿Se puede amar el castellano desde cualquier rincón, pronunciarlo con todos los acentos y amar también otras lenguas tan experimentadas en lo literario como el catalán, el gallego y el vascuence? -No solo se puede, que es obvio que sí: también se debe. ¿Qué le dicen los académicos iberoamericanos sobre los problemas de tolerancia lingüística que existen en nuestro país? -En todos los países hay discusiones en torno a las lenguas. No hay estados lingüísticamente puros Vivimos en sociedades plurilingües y lo importante es la tolerancia y el respeto entre las diferentes culturas, entre los distintos hablantes. Eso pienso que lo compartimos los académicos españoles y los americanos.