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ABC LUNES, 26 DE SEPTIEMBRE DE 2011 abc. es ABCdelDEPORTE 43 Anatomía del abucheo asambleario D Despeñado en Daegu Usain Bolt, tan seguro e inalcanzable, se quedó sin el oro en los 100 por una salida nula EFE DAVID ÁLVAREZ El británico se proclamó campeón del mundo en ruta en los Mundiales de Ciclismo A los pies de Cavendish REUTERS espués del apasionado entretenimiento colectivo de la semana pasada alrededor de la interpretación de los silbidos e insultos a Cristiano Ronaldo, quizá merezca la pena seguir con la exégesis de algún otro rechazo. Como los sucedidos en las asambleas de compromisarios del Barcelona, el sábado, y del Madrid, ayer. En la presidida por Florentino Pérez, varios socios se quejaron del daño que en su opinión estaba causando Mourinho a la imagen del Real Madrid. Le reconocían grandes cualidades como entrenador, pero dudaban acerca del efecto sobre la imagen del club. Nuestros valores invocaron. También salieron a pasear los valores en la asamblea del Barcelona. Al parecer, se trataba de dilucidar si los valores de Unicef, los del Barcelona y los de Qatar resultaban compatibles; es decir, si se podían aceptar hasta 171 millones de aquel país durante los próximos cinco años. Durante la investigación, uno de los socios desenfundó el informe de Amnistía Internacional sobre el país, que denuncia discriminación de las mujeres, homosexuales flagelados y en prisión, y varias condenas por blasfemia, entre otros puntos. Enseguida fue convenientemente abucheado. El vicepresidente al cargo de las explicaciones, el económico, ya había explicado aquello: Qatar está condenado por Amnistía Internacional, igual que España De los abucheos a Cristiano Ronaldo, los más interesantes sin duda son los segundos, los recibidos después de que diera su versión de las razones, por rico, bueno y guapo. Los días siguientes le siguieron pitando e insultando, y las razones resultaban ya más claras: por haberlo dicho, sobre todo lo de guapo. Hechas las necesarias encuestas durante varios días, no llegó a quedar despejado que aquello fuera absolutamente falso. Pero hay cosas que es mejor no decir.