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88 CULTURA DOMINGO, 19 DE JUNIO DE 2011 abc. es cultura ABC El Sónar y la rebelión de los clásicos transportados desde hace tres décadas, sí, pero no por eso fue menos convincente ni rotunda. De hecho, de poco les sirvió a los de Sheffield aterrizar en el festival con un nuevo trabajo, el muy normalito Credo al que acudieron a picotear en un par de ocasiones: la gente tenía hambre de hits, algo que quedó claro en cuanto, ya en en la recta final, sonó Don t You Want Me Baby pináculo del pop agitado entre máquinas y cortocircuitos, y la pista enloqueció. Minutos antes, el hiperactivo Phil Oakey y sus señoras ya habían detonado Mirror Man Love Action y The Sound Of The Crowd clásicos que, pese a haber cambiado la frialdad de antaño por un sonido algo más pulcro y escorado hacia el dance, acabaron por empujar a los autores de Dare! a la galería de clásicos rehabilitados con dignidad. Ni una sola pega, pues, para una banda que ya demostró en el Primavera Sound de 2005 que su presente no tiene nada que envidiar al de otros compañeros de quinta como Yazoo o los propios New Order. Crece el Sónar- -este año celebra su XVIII aniversario- -y, falta- BThe Human League sacan pecho en una primera noche dominada por M. I. A. DAVID MORÁN BARCELONA A la espera de que New Order y quién sabe si Depeche Mode completen algún día ese expediente sobre los ochenta que el Sónar abrió con la exhumación de Pet Shop Boys, el Festival de Música Avanzada y Arte Multimedia añadió el viernes una nueva entrada a esa enciclopedia oficiosa de la música electrónica que empezó a escribir hace casi dos décadas con el rescate de The Human League. El público, es cierto, no acabó de acompañar y prefirió reservar fuerzas y aplausos para el selvatismo guerrillero de M. I. A, pero los británicos, imperiales líderes del pop sintético de los ochenta, pasearon por el gigantesco SónarClub haciendo gala de una impecable dignidad. Fue una velada de nostalgia retro e himnos tele- The Human League, durante su actuación en el Sónar en Barcelona Bailando los ochenta The Human League, imperiales líderes del pop sintético de los ochenta, hicieron gala de una dignidad impecable ría más, crecen también sus artistas. Bajaron el telón de la historia The Human League y, a su lado, los australianos Cut Copy recogieron el testigo del pop electrónico abrillantando con tino y ritmo contagioso las canciones de un Zonoscope que en su día sonó a pólvora mojada, mientras en el cen-