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ABC DOMINGO, 19 DE JUNIO DE 2011 abc. es opinion OPINIÓN 15 EL RECUADRO ANTONIO BURGOS MITIN DE REPUDIO ¿Ensayan un gran Mitin de Repudio, como tras el 11- M, contra una derecha predestinada a ganar las elecciones? L O que le hizo la chusma al alcalde de Madrid delante de su casa, o lo que le hizo la gentuza a la Duquesa de Alba cuando salía de la constitución del nuevo ayuntamiento de su Sevilla me recuerda exactísimamente la Cuba de los peores tiempos de su dictadura. (Qué tontería acabo de escribir, los peores tiempos de su dictadura como si las dictaduras tuvieran algún tiempo bueno... La escena de la casa de Ruiz- Gallardón cercada por las turbas que insultaban hasta al perro que sacaba a pasear, o la Duquesa de Alba perseguida y acosada por la horda camino de Dueñas podían haber tenido por escenario perfectamente La Habana de 1980, cuando el Éxodo del Mariel. Fidel Castro consintió en aquella operación que por el puerto del Mariel salieran por barco los cubanos disidentes y alcanzaran las costas de Florida. Ocasión que cuentan las crónicas que aprovechó Castro para quitarse también de encima a muchos delincuentes comunes, vaciando las cárceles, en las que hizo una limpia, exportando indeseables, rateros y carteristas a Florida y aumentando notablemente en aquellos días la peligrosidad callejera en el Gran Miami. Pero antes de que los cubanos que ansiaban la libertad emprendieran viaje desde La Habana a Mariel para tomar el barco, sus vecinos les daban la despedida. Se repitieron entonces los llamados míti- nes de repudio Cuando los activistas del Comité de Defensa de la Revolución (CDR) instalado en cada manzana, donde los residentes de guardia hacen de vigilantes y delatores de sus propios vecinos, se enteraban de que un ciudadano poco adicto al régimen tenía pensado juannajarse a Florida, inmediatamente le organizaban un mitin de repudio convocado con fecha y hora en todo el barrio, y eso que entonces no había redes sociales. Y allá que acudían todos, con cacerolas y silbatos, con pancartas, a gritar, a vociferar, a llamar gusano y contrarrevolucionario al vecino disidente, cuando no a zarandearlo y agredirlo, si osaba desatrancar la puerta de su partidito y dar la cara ante los indignados profesionales de la estricta observancia de la dictadura. Las impunes algaradas de estos días me han recordado los habaneros mítines de repudio del castrismo. Ha sido el viejo modelo comunista aplicado en España. Tan viejo como esos progres sesentones de la coleta canosa y la mugre, que se ha demostrado en la Puerta del Sol que no conocen avances de la civilización cuales el agua y el jabón verde. En los españoles mítines de repudio de estos días han usado los mismos métodos, las mismas consignas, las mismas tácticas. La misma gentuza. La misma chusma, chusma, chusma, como dice mi amigo el exiliado pintor habanero José Miguel Rodríguez. Con una gravísima diferencia: Cuba era en 1980, cuando aquellos mítines de repudio, tan dictadura como ahora. Pero España es ahora bastante menos democracia que entonces, cuando en 1980 gobernaba la UCD. Nunca hemos padecido una generalizada impunidad de delincuentes como ahora. Nunca el Estado se ha cruzado de brazos de esta forma para dar vía libre a la canalla, en vez de proteger a las personas de orden y al propio sistema democrático. ¿Están ensayando acaso un Gran Mitin de Repudio, como ya hicieron tras el sangriento 11- M, contra una derecha predestinada a ganar las próximas elecciones generales y las autonómicas de Andalucía? Mucho me lo temo. Es demasiado burdo el catecismo del agit- prop que aplican para utilizar y manipular a las hordas. Tanto, que se les han ido de las manos. UNA RAYA EN EL AGUA IGNACIO CAMACHO ÉXODO Asesores financieros vascos han comenzado a recibir de sus clientes instrucciones de desempadronamiento fiscal A MÁXIMO un simple teclazo, a un click de ordenador. El simple accesode Bildu ala Diputación Foral de Guipúzcoa- -en la que además puede gobernar si el PNV no lo impide- -ha dejado la información fiscal de cualquier ciudadano vasco al alcance de los continuadores de Batasuna. La interconexión de las haciendas forales permitirá a cualquier juntero de la coalición, o a sus asesores y colaboradores, asomarse a los datos de IRPF, IVA e Impuesto de Sociedades, un retratofinancierocompletodeloshabitantes delacomunidad vasca, convenientemente cruzado con el correspondiente perfil personal, domiciliario y familiar. Y todo el mundo sabe en Euskadi lo que significa quedar expuesto a ese escrutinio. Ha cundido el pánico. Empresas de asesoría financiera han comenzado ya a recibir de sus clientes, empresarios y profesionales, instrucciones para proceder al desempadronamiento fiscal. Algunos han optado por solicitar el traslado de sus expedientes a Vizcaya con la esperanza de que el PNV establezca en sus dominios cortafuegos a la fuga de información; otros prefieren tributar fuera del País Vasco aun a costa de renunciar a los beneficios del concierto. De lo que nadie duda es del potencial de riesgo que supone la irrupción de Bildu en las instituciones con una ETA agazapada aunque sea en paro técnico. (Una inactividad relativa; acaban de detener a un tipo cargado de material para la fabricación de bombas- lapa) En un territorio en el que todos se conocen, los casuismos jurídicos sobre la falta de relación demostrable entre la banda y su nueva y tuneada franquicia política son irrelevantes. Don Pascual Sala y sus cinco colegas del Constitucional podrán decir lo que quieran; a efectos prácticos, los vascos saben que quienes acaban de adquirir el derecho a administrar y escudriñar sus datos confidenciales son los herederos de Batasuna. Los amigos más o menos cercanos- -más bien más- -de ETA. Como mínimo, la hegemonía guipuzcoana de Bildu supone un repliegue territorial del régimen de libertades, un éxodo interior cargado de desesperanza. He ido a comer a San Sebastián para despedirme de ella me confesaba esta semana un empresario vizcaíno con un rictus de ironía amarga. Pero la sensación de retroceso general es patente incluso para los más esperanzados: el reloj de la normalización ha retrocedido quince años. El Gobierno constitucionalista se ha convertido en un espejismo. Y ya no es un problema de principios, de haber entregado el poder sin contrapartidas, de haber pasado por encima de las víctimas en una nueva quimera de estrategia fallida. Se trata de una pragmática y desagradable realidad: los continuadores de ETA están ahí, con las manos en los botones del tablero de mandos. Y eso no ha ocurrido por casualidad. Es un dramático error que tiene responsables, dentro y fuera del País Vasco, aunque algunos se resistan todavía a nombrarlos.