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20 ESPAÑA Elecciones 22 M SÁBADO, 7 DE MAYO DE 2011 abc. es españa ABC Las pruebas del Supremo que no convencen al TC La Sala del 61 enumeró en su sentencia las conclusiones que consideró suficientemente acreditadas El regreso de Batasuna a las urnas estaba pactado con EA El dato relevante no es que EA se haya posicionado en contra de ETA- -algo que nadie discute- -sino el hecho cierto y acreditado de que llegó a un acuerdo con Batasuna para facilitar a través de una coalición la presentación de ésta a las elecciones en términos que salvaran su declaración judicial de ilegalidad Integrada en la coalición pero con autonomía operativa Bildu responde a lo que fue el designio inicial del acuerdo suscrito entre Batasuna, EA y Alternatiba: una coalición que permite a Batasuna ETA volver a la presencia institucional de acuerdo con sus estimaciones de electorado y con garantía de autonomía operativa, aun integrada en la coalición Magistrados del Supremo, indignados por la utilización política de la Justicia B Lamentan que se haya dado la imagen de que la decisión del TC estaba pactada de antemano NIEVES COLLI MADRID Dos piezas clave en la deliberación Lo grave no es que nos revoquen una sentencia, pues entra dentro de las reglas procesales; lo grave es que se ha transmitido a los ciudadanos una imagen de politización de la Justicia, de pacto previo sobre lo que iba a resolver el Tribunal Constitucional. El coste para las instituciones es tremendo Estas durísimas palabras resumen el sentir de un buen número de magistrados del Tribunal Supremio tras conocer la decisión del Tribunal Constitucional de estimar el recurso de amparo presentado por Bildu y echar así por tierra la convicción jurídica de la mayoría de la Sala del 61 respecto a la instrumentalización de la coalición por ETA Batasuna para colarse en las elecciones del próximo día 22. La indignación es tal que los magistrados- -sólo algunos de los consultados son miembros de la Sala del 61 -exponen sin pudor su sospecha sobre la existencia de un guión previo en el que el director ha sido el Gobierno y los actores, el Supremo y el Constitucional. Es lamentable- -aseguran- -que se hayan cumplido prácticamente todas las predicciones sobre lo que iba a ocurrir Aquí ha habido un trasfondo político y las cartas que se han jugado no son los argumentos jurídicos denuncian. Los magistrados consultados advierten del daño sufrido por la Justicia al conocerse con antelación a través de los medios de comunicación cuál iba a ser la decisión del Tribunal Constitucional e incluso los pasos que iban a llevar hasta ella. Desde el momento en que la Sala del 61 anuló las 254 candidaturas de Bildu, la actuación y declaraciones de los miembros del Gobierno y de significados di- PASCUAL SALA Presidente del TC Al presidente del Tribunal Constitucional se le atribuye el liderazgo de los magistrados del llamado sector progresista que con su voto han propiciado la revocación de la sentencia de la Sala del 61 del Supremo que había cerrado el paso a Bildu. Al prever que la Sala Segunda (a la que por turno había correspondido resolver el recurso de amparo presentado por la coalición proetarra) podía bloquearse con un empate a tres, el presidente del TC se mostró partidario desde el primer momento de que la sentencia la dictara el Pleno. y no la Sala Segunda. MANUEL ARAGÓN Magistrado Como en una moviola, en el Pleno del TC se vivió por segunda vez una secuencia calcada. El protagonista, Manuel Aragón, magistrado nombrado por el Gobierno y al que se encuadra en el llamado sector progresista Ocurrió con ocasión de la sentencia del Estatuto catalán y se repitió ayer con Bildu: Aragón se desmarcó del criterio de los progresistas y votó con los magistrados llamados conservadores partidarios de impedir el desembarco de ETA Batasuna en las elecciones. Para algunos, una muestra de independencia; para otros, simple oportunismo promotor de la demanda de la Abogacía del Estado sino también como tejedor de una decisión anunciada con demasiada anticipación. Según las fuentes consultadas, los intentos del Ejecutivo de dirigir las decisiones judiciales comenzaron con Sortu, pero la Sala del 61 del Supremo abortó la constitución del partido político que debía integrarse en Bildu junto a Eusko Alkartasuna y Alternatiba. La decisión fue ajustadísima- -9 votos frente a 7- -y se produjo la fractura del Tribunal en bloques ideológicos bastante definidos: conservadores y moderados por un lado, y progresistas por otro. Sólo tres magistrados anunciaron tras la votación que redactarían votos particulares. Durante las horas sucesivas, a esos tres magistrados se sumaron los otros cuatro discrepantes. Finalmente, hubo un único voto particular firmado por los siete. Detrás de ese movimiento, algunos ven un intento coordinado de debilitar la decisión mayoritaria Cuando llegaron al Supremo las demandas contra las candidaturas de Bildu, existía el convencimiento generalizado de que la votación sería idéntica o muy similar, con la incógnita del lado en el que se posicionaría el magistrado Xavier O Callaghan, ausente de la deliberación sobre Sortu, ocurrida unas semanas antes. Y así fue. Nueve votaron a favor de anular las candidaturas de Bildu y seis lo hicieron en contra. Todos los magistrados- -menos uno, que optó por una solución intermedia- -repitieron con Bildu el sentido de su votación en Sortu. Pero si algo parecía estar claro para el Gobierno era que el Tribunal Constitucional revocaría la sentencia del Supremo sobre Bildu. Ese mensaje sirvió al presidente Zapatero y al ministro Rubalcaba para calmar al PNV tras la anulación de las listas. Un día después de anunciar la ruptura total de su colaboración con el Ejecutivo, los nacionalistas suavizaron su discurso a la espera de la sentencia del Constitucional. Qué les dijeron se preguntan en el Supremo, donde existe un sentir generalizado Poca credibilidad Cartas marcadas rigentes políticos (tanto socialistas como del PNV) anticipaban el final de la película, fotograma a fotograma: se adelantó que la Sala Segunda del TC, llamada por el turno de reparto a resolver el recurso de Bildu, se bloquearía en un tres a tres dado el equilibrio ideológico de los magistrados que la integran; se sospechó que Eugeni Gay, presidente de esa Sala, no haría uso del voto de calidad para deshacer el empate; se intuyó, casi se supo con certeza, que, una vez en el Pleno, Bildu ganaría el recurso y podría presentarse a las elecciones. Hasta la fuga de Manuel Aragón y el definitivo 6- 5 de la votación estaban entre las probabilidades. El rumor que corría ayer por los pasillos del Supremo apuntaba a que la mano del Gobierno ha estado detrás de todo el proceso, y no sólo como