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16 OPINIÓN MIÉRCOLES, 4 DE MAYO DE 2011 abc. es opinion ABC POSTALES JOSÉ MARÍA CARRASCAL CARTAS AL DIRECTOR Objetivo: acabar con Bin Laden Me llama la atención la gran cantidad de gente que duda de la veracidad de la operación militar que ha tenido como resultado la muerte de Osama bin Laden. Creo que, de no ser auténtica y reconfirmada la noticia, todo un presidente de los Estados Unidos de América no se tiraría a una piscina como esa, sin agua y llena de cocodrilos. Siendo, como es Obama, el ídolo de cierto progresismo europeo, me choca que sea precisamente este sector de opinión el que ahora duda o critica el asunto, rasgándose las vestiduras porque no se muestren pruebas de ello, o porque se haya asesinado a quien hace diez años disfrutaba sin tapujos con su cuadrilla de lo bien que les había salido la brutal operación del 11- S en Nueva York, superando sus mas delirantes expectativas de víctimas y recalcando que, como luchadores de Alá, no distinguían entre objetivos civiles o militares porque todos los infieles somos su objetivo. ARTURO FERNÁNDEZ- MAQUIEIRA ALMERÍA La muerte de Osama bin Laden El anuncio de la muerte de Bin Laden ha servido para resucitar el ánimo del pueblo americano, que de un tiempo a esta parte se mostraba considerablemente mermado por la obstinación con la que los hechos han ido quitando razones al podemos sobre el que se alzó un nuevo ciclo político. El presidente de los EE. UU. se dirigió firmé hacia el atril desde el cual informó a sus compatriotas y al resto del mundo sobre la muerte del que era el principal objetivo en la lucha contra el terrorismo internacional, y desde el que resurgiría de pronto el crédito que alguno empezaba ya a quitarle. Queriendo o sin quererlo, Obama alcanzó con tal anuncio un doble cometido: por un lado, cumplir con una promesa que no tuvo tiempo de cumplir su predecesor en el cargo- Cazaremos a Bin Laden, ya sea vivo o muerto -y, por otro, hacer olvidar al pueblo americano que en la recta final de la legislatura aún le quedan promesas por cumplir. El cadáver de Bin Laden se acababa de convertir en la resurrección de la esencia del eslogan de Obama Yes, We Can de la autoestima de un pueblo que estaba perdiendo la fe en que querer es poder y, también, en el mejor reclamo electoral que el actual Gobierno americano jamás pudo imaginar. DAVID PÉREZ TALLÓN MADRID ENEMIGO PÚBLICO Ese comando iba a detener a uno de los mayores criminales de los tiempos modernos. Se resistió a tiros, y murió en el enfrentamiento, como tantas veces en estos casos A GOREROS y Casandras nos predicen una oleada de atentados de Al Qaida como reacción a la muerte de Bin Laden. ¡Como si Al Qaida hubiera dejado de matar ¡Ahí tienen el reciente atentado de Marrakech. Si no ha matado más es porque no ha podido, como ocurre a todos los grupos terroristas, que sólo dejan de asesinar por estrategia política o por impedírselo las fuerzas de seguridad. El terrorista mata porque matar causa terror, del que se alimenta y vive. Sin él, no sería un terrorista. Sería un político como los demás, sujeto a las normas establecidas, que es lo que ellos no aceptan. De ahí que nosotros tampoco podamos ni debamos aceptarlos y que el único diálogo posible con ellos sea a través de los tribunales y de la policía. Cualquier otra cosa lo tomarán como debilidad nuestra y refuerzo de sus convicciones. Es decir, como un incentivo a sus acciones violentas. Una realidad tan simple como tremenda, que deberíamos tener en cuenta en España al tratar con nuestro terrorismo, pero que nos cuesta aprender. Volviendo a Bin Laden, algunos y algunas de los que en su juventud vistieron la camiseta del Che, y que puede seguir poniéndose en la intimidad- -si caben en ella- -al considerarle un héroe y un ejemplo por haberse ido a Bolivia a matar contrarrevolucionarios y establecer allí un régimen comunista, cuestionan la operación de los comandos norteamericanos en Abbottabad, por haberse efectuado, dicen, en territorio extranjero y tomarse la justicia por su mano. Cuando ese comando iba a detener a uno de los mayores criminales de los tiempos modernos, buscado por todas las policías del mundo civilizado y condenado por los más diversos tribunales. Se resistió a tiros a ser detenido, muriendo en el enfrentamiento, como ocurre tantas veces en estos casos, sin que nadie eleve objeciones jurídicas. Si ahora alguno los eleva, es su problema, no el de los que creen en la ley, la justicia y la decencia, pues Bin Laden se había ganado con todo merecimiento un lugar entre los asesinos de masas, que no discriminan a sus víctimas, la inmensa mayoría de ellas inocentes. Como todos los grandes asesinos, cambió en parte el mundo en su dirección, es decir, haciéndolo más inhóspito, más amargo, más cruel. Ya no podemos subirnos en un avión sin someternos a los más incómodos registros ni movernos con la libertad que antes hacíamos. Pero por una vez, uno de los que predicaba el odio, la violencia, la intolerancia, el fanatismo y que el fin justifica los medios no ha triunfado. Al final, ha muerto por la violencia que él mismo desató. O, como ha dicho el presidente Obama, se ha hecho justicia De lo que todos debemos felicitarnos. Deberíamos. El mito del terror sigue atemorizando No estoy tan segura de que debamos alegrarnos de la desaparición de esa figura. No estoy tan segura de que Bin Laden haya sido una persona física No estoy segura de que haya muerto nadie en concreto, sino un montón de personas. No estoy segura de que el caserón, mas parecido a una fabrica abandonada, fuera la lujosa mansión de nadie que nos importe. No me gusta que no haya fotos. No me gusta tanta imprecisión. Y encima, puede explotar. Ni estoy segura ni me gusta. Me da más miedo muerto que vivo ISABEL ESTEBAN GÜELL BARCELONA dios en el que creen. No tengo dudas de la verídica percepción de la realidad por parte de Obama. De ahí que su pecado sea doblemente sancionable, pues su baño de masas- -gracias a la política que su antecesor inició antes- -no parece responder a otra razón que a la de enaltecer su figura debilitada. VICTORIA SUGRANYES TELLO BARCELONA Reacción sorprendente La noticia de la muerte de Osama bin Laden nos ha sorprendido a todos. He de reconocer que vi dos telediarios para enterarme bien, a pesar de que no tengo esa costumbre. También he dedicado más tiempo a leer el periódico para conocer más detalles. Y me he encontrado unas declaraciones sorprendentes, nada menos que del portavoz del Vaticano: Ante la muerte de un hombre, un cristiano no se alegra nunca ha dicho Lombardi. Podía haberse quedado callado y dejar pasar el asunto, pero el Vaticano ha querido dejar claro este mensaje. Veinte siglos después, el mandamiento de amor del Carpintero de Nazaret sigue siendo sorprendente. Si lo aplicásemos de verdad, muchos problemas se solucionarían. Pero es realmente muy exigente, y en casos como este resulta incluso difícil de comprender desde una visión meramente humana. JOSÉ M SALDAÑA MEDINA ZARAGOZA Una operación sin concluir La noticia de la muerte de Bin Laden ha tardado diez años en llegar y lo ha hecho con polémica: ¿dónde está el cadáver? Dicen que lo han tirado al mar para respetar un rito islámico, pero, si le pegan un tiro en la cabeza en lugar de detenerlo y juzgarlo, no tiene mucho sentido respetarlo después. Todo el mundo da la noticia por confirmada sin ver una imagen, porque así lo ha dicho el presidente de EE. UU. y tenemos que creerlo. Si de verdad Bin Laden ha muerto, alguien habrá hecho una fotografía que tarde o temprano aparecerá publicada. De no ser así, las teorías de la conspiración tendrán más fuerza con este final de película americana. EDUARDO CASSANO BARCELONA Los dragones de Obama El Obama decadente, tras tres años de incumplimiento de muchas de las expectativas que los estadounidenses que se creían más progresistas depositaron en él, se siente ahora un héroe. Sorprende que en el país más democrático del mundo se exciten las masas ante la muerte del malvado aplicando la ley del Talión, sin haber preferido una condena de los tribunales fruto de nuestra mejor arma, la Justicia. Bin Laden ha sido un símbolo, nada más. El verdadero dragón continúa vivo, incluso rabioso. Sus huevos siguen incubándose en todos esos seres que son capaces de inmolarse, aturdidos por el odio contra Occidente, abducidos por una errónea interpretación del mandato del Pueden dirigir sus cartas y preguntas al Director a: Por correo: C Juan Ignacio Luca de Tena 7. 28027 Madrid Por fax: 913 203 356. Por correo electrónico: cartas abc. es. ABC se reserva el derecho de extractar o reducir los textos de las cartas cuyas dimensiones sobrepasen el espacio destinado a ellas.