Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
18 PRIMER PLANO DOMINGO, 24 DE ABRIL DE 2011 abc. es sociedad ABC Joaquín Navarro- Valls No tenía miedo al cuerpo, ni al dolor ni a la vejez PORTAVOZ DEL VATICANO DURANTE 22 AÑOS BEATIFICACIÓN DE des exigían. Pero esa gama extraordinaria de virtudes no entraban en colisión unas con otras: había entre ellas una integración magnífica. Por ejemplo, no sabía perder un minuto pero, al mismo tiempo, nunca tenía prisa; nunca le vi tenso o ansioso. Yo recuerdo de modo especial su buen humor, su sonrisa. Incluso en ocasiones en las que todo parecía requerir las lágrimas. ¿Era un místico? -Tenía una intensa presencia de Dios, pero alimentaba su oración con las necesidades de los demás. Le llegaban mensajes de todo el mundo, y los tenía en el reclinatorio de su capilla. Le he visto pasarse horas de rodillas con estos mensajes, uno a uno, en la mano, sobre todo tipo de sufrimientos y necesidades. Pero sabía también dar gracias por tantas cosas buenas. Creo que en la oración no se ocupaba de las cosas suyas sino de las de los demás. Y confiaba mucho en la misericordia de Dios. Por eso su beatificación va a tener lugar en el Domingo de la Divina Misericordia, una fiesta que él instituyó y en cuya víspera falleció. ¿Le daba a usted indicaciones concretas sobre lo que tenía que decir como portavoz? -Confiaba en la profesionalidad de las personas que tenía a su alrededor. Por ejemplo, en 1991, me comunicó con detalle que le habían diagnosticado un tumor en el colon que, entonces, se presumía maligno. Su propósito era anunciar días después en el Ángelus, con pocas palabras, que iba a ser internado y que rezaran por él. Y B Testigo del pontificado de Wojtyla, Navarro- Valls muestra su retrato más íntimo siete días antes de su beatificación J JUAN VICENTE BOO CORRESPONSAL EN EL VATICANO oaquín Navarro- Valls, médico y periodista, es la persona que el mundo entero ha visto junto a Juan Pablo II a lo largo de sus 22 años como portavoz del Papa que ahora llega a los altares. Navarro- Valls y el cardenal de Cracovia, Stanislaw Dziwisz- -secretario de Karol Wojtyla durante 40 años- -son los dos testigos privilegiados de la extraordinaria dimensión humana y espiritual de Juan Pablo el Grande -Doctor Navarro- Valls, la presencia de Juan Pablo II ha permanecido viva incluso después de su fallecimiento. ¿Cómo la nota usted? -Es evidente su presencia, y no sólo en la riqueza de su magisterio y de sus escritos. Sigue siendo muy amado por millones de personas. Casi se diría que continúa su misión recibiendo cada día en las Grutas Vaticanas decenas de miles de visitantes. -Pero ¿no echa en falta su presencia física? -Pocos días después de su fallecimiento me preguntaron en una rueda de prensa si lo echaba de menos. Ya entonces dije: No, no le hecho de menos, sencillamente porque antes, según el trabajo que había, estaba con él dos o tres horas al día. Ahora, en cambio, puedo estar en contacto con él 24 horas al día. Le pido consejo, le pido que me ayude... ¿Cuál es su recuerdo más intenso? -Quizá el último, la despedida ya sin palabras, cuando su final era muy próximo. Como todos los días, yo estaba en la habitación, entre otras cosas porque había que seguir informando sobre su estado. Fue una despedida silenciosa. Nos miramos a los ojos y quedó todo dicho: no se sentía la falta de las palabras. Cuando murió, sucedió en esa habitación algo muy revelador. Al fallecer el Papa no se inició una oración por su alma sino un Te Deum de acción de gracias por su vida, una vida muy rica que terminaba su fase terrena en ese momento. -Juan Pablo II decía que sólo se le podía entender desde dentro ¿Cuál era el rasgo principal de su personalidad? -La que puede tener una criatura que es consciente de quién proviene y con quién permanece unido continuamente. Por eso su persona y su espiritualidad eran magnéticas, atractivas. Poseía muchas virtudes, que mejoraban cada día porque nunca dejó de luchar por vivir lo que esas virtu- Joaquín Navarro- Valls, durante una de sus últimas visitas a Madrid añadió: Luego, usted, que conoce los detalles, diga lo que le parezca oportuno Tenía mucha confianza en el criterio de cada uno de nosotros. En 22 años no recuerdo que, después de haber tratado a fondo algún tema, me dijera ni una sola vez: pero esta información es solo para usted, no la comunique -Los santos suelen tener buen humor. ¿Lo tenía Juan Pablo II? -Entre tantas cualidades humanas tenía también un extraordinario buen humor que iba más allá de un simple rasgo de carácter. Era tam- Extracto de su testamento escrito entre 1979 y el 2000 6 DE MARZO DE 1979 Velad, porque no sabéis el día en que vendrá nuestro Señor Estas palabras me recuerdan la última llamada, que tendrá lugar en el momento cuando el Señor lo quiera. Deseo seguirle y deseo que todo aquello que forma parte de mi vida terrena me prepare para este momento. No sé cuando sucederá, pero como en todo, también en este momento me pongo en las manos de la Madre de mi Maestro: Totus Tuus. En las mismas manos maternas dejo todo y todos aquellos con los que me ha relacionado mi vida y mi vocación. En estas manos dejo sobre todo a la Iglesia, y también a mi Nación y a toda la humanidad. Agradezco a todos. A todos pido perdón. Pido también la oración, para que la Misericordia de Dios se muestre más grande que mi debilidad e indignidad. Durante los ejercicios espirituales REUTERS