Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
VIERNES 25.2.2011 Editado por Diario ABC, S. L. Juan Ignacio Luca de Tena, 7, 28027 Madrid. DiarioABC, S. L. Reservados todos los derechos. Queda prohibida la reproducción, distribución, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta publicación, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción y o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos, a la que se manifiesta oposición expresa. Número 34.760 D. L. I: M- 13- 58 Apartado de Correos 43, Madrid. Publicidad 902 334 556 Suscripciones 901 334 554 Att. al cliente 902 334 555. Bajo sospecha Gene Hackman, Morgan Freeman y Monica Bellucci dan vida y gloria a un thriller de desenlace impredecible. A las 21.50 horas. Bailé siete años en las calles de Manhattan, la mejor escuela BAILARINA DE CLAQUÉ TAP DANCE MÚSICA Y POETISA Roxane Butterfly BLANCA TORQUEMADA ANTONIO ASTORGA VIRGINIA RÓDENAS. Roxane Semadeni, Roxane Butterfly (Toulon, Francia, 1970) estudió 18 años claqué en Nueva York con los mejores profesores, entre ellos Jimmy Slyde, que vio en su baile el vuelo de una mariposa. Fue la primera mujer en ganar un Bessie Award por su aportación al arte del tap (chapa, en inglés) Con su compañía Worldbeats recorrió el orbe, y por la Fundación John Simon Guggenheim ha llegado a España con Tap experience (roxanebutterfly. com) Soy ciudadana del mundo y lo reivindico. Mi madre nació en Marruecos y mi padre es de origen suizoitaliano. Nací en Francia, aunque me siento más neoyorquina. Y me puedo despertar en cualquier país y no me siento extranjera Ahora en Barcelona está su casa Arte sin fronteras. B Era una niña cuando me fascinó esta ciencia capaz de crear con el cuerpo una ecuación entre el tiempo y el espacio que producía música. Era la libertad absoluta B Hemos llegado en un momento de invisibilidad del claqué. Además, abrirse camino en este baile siendo mujer es muy difícil: casi todas han de tener un hombre que les dé el nombre L ERNESTO AGUDO a bailarina no ha venido sola a la entrevista. Junto a ella duerme un bebé. -Se llama Suri y es mi pequeño ángel. La adoro. ¡Me da tantas cosas! Tiene el síndrome de Dawn, pero eso no me importó, solo que sufriera por una dolencia física, porque lo peor para un padre es saber que su hijo siente dolor. Perotodo va bien. Tenemossuerte. He abortado ocho veces, y si llego a saber antes lo que le pasaba tal vez hubiera sido la nueve, por ignorancia. Pero supe lo que le pasaba un mes y medio después de nacer; antes ni un indicio, solo un sueño, a los cuatro meses de gestación, de que ella sería así. ¡Y es lo más maravillosoque me ha pasado en la vida! Viajamos, siempre a mi lado, en el estudio con la música, nadando... Por ella he decidido quedarme en España: no me veo enuna ciudad tancompetitiva comoNueva York, dondeelladosocialnole favorecemucho. Aquí miambiente es abierto, no hay tabúes, ¡y Suri se porta tan bien! Ella y yo tenemos el mundo a nuestros pies. -Los pies fueron el instrumento de los esclavos para hacer música al prohibírseles usar los de percusión. Fueron armas de rebeldía y reafirmación. -Era una niña cuando asistí por primera vez a una actuación de claqué o tap dance en vivo, en el sur de Francia, y me fascinó una ciencia que era capaz de crear con el cuerpo una ecuación dentro del espacio y el tiempo que producía música. Un estado de libertad total. Bailaba Jimmy Slade, que sería mi maestro. -Tan cerca de España, ¿no le sugirió algo parecido el zapateado de nuestro flamenco? -Son similares, no tanto por ser expresiones que usan el pie como percusión, sino por su génesis de resistencia a la opresión, y en el caso del flamenco hablo de los gitanos, pero también por su aspecto de celebración: un flamenco y un tap dance no necesitan un teatro para expresarse, en cualquier sitio se improvisa, porque su baile es una prolongación de su expresión oral. No se trata de yo bailo para ti, que has pagado veinte que levanta la luz en mis ojos En el tap y el flamenco hay interconexión espiritual. -Usted misma empezó bailando en las calles. -Las de Manhattan. Allí la calle se respeta. Music Under New York es una organización que se ocupa de la música que se hace en el metro, bajo la ciudad, y da licencias para bailar en la calle. Empecé en Broadway, ante los teatros y a la hora del intermedio, cuando la gentesalíaafumar, yenunahorameganabamidíaentero y vivía bien. Metía los dólares en un zapato y a fin de mes sacaba 300 para el alquiler. Así viví siete años. -Y de la acera al plató de Las Vegas. ¿Sintió vértigo? -Antes ya iba a clubes de jazz y a festivales, pero era la calle lo que me sostenía. Me contrataron para el hotel New York, New York para hacer de mí: de bailarín de la calle, sobre un escenario. Esa primera experienciaprofesional antecuatromilpersonas fue genial: podía compartir con otros músicos y bailarines mi arte. Y para ser honesta, debo decir que fue fácil: bailaba ante un público listo para verme y me daban la ropa y la música. No era como en la calle, el escenario más difícil y la mejor escuela, donde hay que lograr que gente que corre de un lado a otro se pare para verte. ¿Qué ha pasado con la gloria del tap Ya no hay estrellas como Rogers, Charisse, Hayworth... -Abrirse camino en el tap siendo mujer es muy difícil: casi todas han de tener un hombre que les dé el nombre. Pero tampoco hay muchos hombres de mi generación que bailen tap porque hemos llegado en un momento de invisibilidad del baile, que no ha encontrado sitio en la televisión y que se ha desconectado de su raíz jazzística. Mi escuela es una de sus ramas, el Bebop muy conectado al impulso de los derechos civiles en EE. UU. y mi gran maestro, Slade. -Él la apodó Butterfly Decía que al bailar volaba. -Me hizo y me dio el nombre. Lo llevo como un homenaje a él. Murió a los 80 años con los zapatos puestos. -Usted además hace música y poemas. ¿Un verso? La vida es un collar de momentos, y cada perla me es querida. Qué pena ver que te vayas, mi alma en tu mano y tu cuello desnudo