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ABC VIERNES, 25 DE FEBRERO DE 2011 abc. es cultura CULTURA 61 Ejemplo de comedia con sonrisa vertical LOS CHICOS ESTÁN BIEN El próximo domingo con ABC, por tan solo un euro más En tierra hostil Dirigida por Kathryn Bigelow, está interpretada por Jeremy Renner. Dirección: Lisa Cholodenko Hoffman. País: EE. UU. Año: 2010. Actores: Annette Bening, Julianne Moore, Mia Wasikowska, Mark Ruffalo, Josh Hutcherson, Yaya DaCosta, Rebecca Lawrence. E. RODRÍGUEZ MARCHANTE Seis Oscar en tierra hostil BLa película de Kathryn Bigelow se impuso a la de su ex marido James Cameron, Avatar ANTONIO WEINRICHTER Podría ser el punto de partida de una comedia de Billy Wilder, con un toque de los hermanos Wachovski: Annette Bening y Julianne Moore forman una pareja estable, tradicional y acomodada, y con unos hijos ejemplares, casi adultos, que tienen la pretensión de conocer a su verdadero padre, que, en principio, comparten, pues responde a la misma ficha de un banco de esperma. La directora es, en realidad, Lisa Cholodenko, quien en lugar de profundizar en su transgresora fotografía inicial con dos actrices tan conocidas y magníficas compartiendo cama, se esfuerza en justamente lo contrario, en que su historia se signifique como una lucha por mantener la normalidad la familia y las buenas costumbres, lo que probablemente venga a suponer una doble y mayor transgresión. A las interpretaciones brillantes les precede un buen guión, lleno de jugosos diálogos y con una enorme vocación de comedia, a la cual empuja sin contemplaciones el personaje que interpreta Mark Ruffalo con grandes dosis de extroversión, vulgaridad, heterosexualidad y simpleza (se hace muy obvio que es el único personaje al que la directora detesta) y a todo ello, al guión, las interpretaciones y el punto de vista de la directora, le preceden unas enormes ganas de jugar con la perplejidad del espectador, que se verá incapaz de prever la corrección o incorrección política, las pulsión sentimental, la dirección de los flujos emocionales, sexuales, dramáticos o cómicos... en fin, que tal vez un o una director o directora con más rigor ideológico hubiera conseguido un mejor drama pastoso y vulgarote sobre estos temas tan de hoy, pero Lisa y llanamente consigue justo lo contrario, una comedia ligera, que aboga sorprendentemente por la vida en familia y burguesa, con los vicios habituales del sentido de la propiedad, de la fidelidad, de la uniformidad, del conservadurismo... Francamente, si se para uno a pensarlo, es completamente in- to- le- ra- ble. Y con parecida franqueza, también es por completo intolerable que entre Annette Bening y Julianne Moore exista tanta química como entre Clark Gable y Ava Gardner en Mogambo Y Ruffalo, de nativo y porteador de safari. A pocos días vista de la ceremonia de los Oscar, he aquí una oportuna ocasión de revisar la gran vencedora del evento del año pasado, con seis Oscar, entre ellos el primer galardón al mejor director que otorgaba la Academia a una mujer, la altísima Kathryn Bigelow. Fue una victoria memorable porque Bigelow competía con su ex marido, James Cameron, y su monumental Avatar detallesconyugales aparte, era también- -y así fue percibido por muchos- -un combate entre dos tipos de cine, el gran espectáculo de Hollywood (alta tecnología en 3 D, argumento infantiloide) frente a una genuina producción independiente rodada con cuatro cámaras simultáneas de 16 mm. y con un tema que estaba lejos de poderse reducir al maniqueísmo de blanco (o, en este caso, azul) sobre negro. En tierra hostil pertenece al más delicado de los subgéneros bélicos, el que se centra en un conflicto en curso, sin solucionar, que hurga en heridas abiertas y produce un goteo de muertes diarias. Quiere de- cirse que Bigelow no podía permitirse el consuelo de recurrir al modo épico, ni al triunfalismo, ni siquiera podía contar con esa visión de consenso con la que se perciben los conflictos cuando pasa el tiempo y ocupan su lugar en la Historia (con lo que jugaba Tarantinoen Malditos bastardos la otrapelícula barrida poréstaen el teatro Kodak) Ese es el primer mérito de En tierra hostil está hecha en caliente, cuando aún no se han enfriado los cadáveres: piénsese que Hollywood sólo rodó un filme sobre Vietnam, su primera guerra impopular, mientras duró esta y se trataba de Las boinas verdes En segundo lugar, En tierra hostil plantea un tema recurrente del cine bélico- -la guerra es un infierno- -pero rehúye elmodo elegiaco que implantó precisamente el cine de Vietnam, centrado en las dolorosas secuelas de la guerra para los soldados americanos. Es notorio que la película de Bigelow se abre con una frasede Chris Hedges que dice: El subidóndelcombate esuna adicción potenteyletal, puesla guerraes una droga Es lo que parece ser, exactamente, para el protagonista William James, encarnado por un espléndido y hasta entonces desconocido Jeremy Renner, que eclipsa a todos sus compañeros. El trabajo de Bigelow, y esto es un tercer mérito, se centra en la pura mecánica diaria de la guerra: en concreto, el trabajo de una brigada americana de desactivación de explosivos en un entorno como Bagdad que puede esconder una mina en cada palmo de tierra. En la escena inicial vemos volar por los aires al jefe del escuadrón (Guy Pearce, con Ralph Fiennes, el único nombre estelar del reparto) su sucesor James se caracteriza por una actitud efectiva, pero digna de un kamikaze, a la hora de desactivar artilugios prescindiendo de los robots que les sirven de tentadero y hasta del engorroso traje lunar que les protege. Siete acciones, siete intervenciones, presenta la película, como una tarde de lidia, una tras otra, sin clímax ni moraleja, sin pretender explicarnos lo que ha llevado allí a estos adictos al polvo, sudor y lágrimas, sin percibir al enemigo más que como una fantasmagoría. Pero, gracias al estilo documental de la filmación, nos planta en el lugar mismo de los hechos, como si fuéramos un corresponsal de guerra adosado a una patrulla en tierra hostil.