Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC VIERNES, 25 DE FEBRERO DE 2011 abc. es sociedad SOCIEDAD 57 El corazón de los recién nacidos puede regenerarse por completo B Esa capacidad se mantiene en ratones, al menos, durante los primeros días de vida N. RAMÍREZ DE CASTRO MADRID CÉSAR NOMBELA Desde el nacimiento de un mamífero hasta un periodo de tiempo indeterminado, el corazón conserva la asombrosa capacidad para regenerarse por completo. Si se hiciera una herida o sufriera un infarto, la bomba cardiaca pondría en marcha un mecanismo de reparación para volver a reconstruirse, como hacen las lagartijas cuando pierden su cola. Esa capacidad reservada hasta la fecha para algunos anfibios y peces también parecen tenerla los mamíferos. Al menos los ratones, como demuestra un estudio publicado en la revista Science Aunque parece que esa habilidad es temporal y su fecha de caducidad está aún por determinar. El descubrimiento llega de Estados Unidos. Un grupo de investigadores de la Universidad Southwestern de Texas experimentaban con ratones recién nacidos cuando descubrieron que la porción de ventrículo que habían extirpado en el primer día de vida había vuelto a crecer y el tejido cardiaco estaba como si no hubiera sufrido ninguna agresión. La porción de tejido representaba aproximadamente el 15 del volumen total del órgano y en menos de tres semanas había vuelto a crecer. Esa capacidad casi milagrosa se desvanece unos días después, pero el experimento sugiere que el corazón de los mamíferos- -incluido el humano- -tiene un potencial de regeneración mayor del que se pensaba. El corazón humano posee esa habilidad aunque tras el nacimiento, de alguna manera, se desconecta. En mamíferos pequeños como los roedores se sabe que se pierde a la semana del nacimiento. Pero no se conoce la ventana de oportunidad que se tiene en el ser humano. Conocer esta información, así como los mecanismos que lo hacen posible darían paso a soluciones para personas que han sufrido un infarto. Eric Olson, uno de los autores del estudio, cree que la investigación claramente demuestra que la regeneración cardiaca es posible y solo falta encontrar métodos que permitan despertarla en la edad adulta De momento, ya se tienen pistas. A este estudio de la Universidad de Texas se suman otros trabajos capitaneados por el español Juan Carlos Izpisúa. Su equipo ha identificado el tipo de células cardiacas que participan en el milagro de la regeneración. Son los cardiomiocitos (las células del músculo cardiaco que permiten la contracción del corazón) Si se encuentra una fórmula para movilizarlas, este ejército de células se pondría en acción cuando se produce una agresión cardiaca. Tras un ataque al corazón, el músculo sano es reemplazado por un tejido con cicatrices que ya no vuelve a contraerse. Sin embargo, antes de que la bomba cardiaca se agote, las células del corazón entran en un estado de hibernación para intentar salvarse. Este comportamiento quizá sea un recuerdo de esa capacidad de regeneración que los mamíferos olvidan al crecer. Hasta la fecha, todos los intentos en humanos por recuperar el corazón tras un infarto se centran en la utilización de células madre, bien procedentes de la grasa, del músculo cardiaco o de la médula ósea. La manera en que la naturaleza regenera el corazón dañado parece ser mucho mas sencilla. La idea sería tratar de imitarla. Evitar el implante de células externas y tratar de activar la regeneración con fármacos. ECONOMÍA Y CONOCIMIENTO L La capacidad se olvida En mamíferos Extirparon una porción del ventrículo a ratones de un día de vida. En menos de tres semanas el corazón había vuelto a crecer BEl Discovery despega hacia su última misión El Discovery, el transbordador que más misiones espaciales ha realizado, inició ayer su último viaje rumbo a la Estación Espacial Internacional en un viaje que marca el principio del fin de la era de las lanzaderas espaciales. A bordo de la nave, que a su regreso se instalará en un museo, viajan seis astronautas. AP a inversión en conocimiento representa la mejor apuesta de futuro en el mundo actual. Desde el punto de vista de las administraciones públicas, cualquier planteamiento inversor debe basarse en una política adecuada para la gestión eficaz de los recursos. De lo contrario se convierte en un mero gesto vacío, que a la larga crea más frustración. Así lo demuestran experiencias recientes de cambios sucesivos en el gobierno español: la gestión de la educación superior y la ciencia ha sido objeto de los más diversos bandazos, en cuanto a los departamentos ministeriales en los ha estado residenciada. Por ello, no debe pasar desapercibida la decisión de crear una consejería de economía y conocimiento, que concentra en una misma instancia todas las responsabilidades de Hacienda, Economía, Universidades e Investigación. Aportar recursos para educación e investigación debe considerarse mucho más una inversión que un gasto. De ahí que los investigadores, especialmente los que hemos tenido responsabilidades de gestión de la política científica, experimentemos, con gran contrariedad, las dificultades que supone el que las instancias responsables no concedan la suficiente prioridad a la I+ D. El valor de la inversión en conocimiento se debe contabilizar a plazo medio o largo, mucho más que a corto plazo. Pero eso no significa que no se puedan evaluar sus resultados, o valorar qué iniciativas y proyectos aportan mayor rentabilidad, sin olvidar que hay intangibles que no se pueden cuantificar en dinero. La iniciativa Star Metrics, en marcha en Estados Unidos, se orienta a esta evaluación, en definitiva calcular la repercusión de financiación de la investigación en empleo y riqueza. Se impone el llevar a cabo este tipo de análisis, entre otras cosas porque los responsables políticos también deben ser evaluados en cuanto a las consecuencias de sus decisiones.