Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC VIERNES, 25 DE FEBRERO DE 2011 abc. es opinion OPINIÓN 15 EL BURLADERO CARLOS HERRERA DESDE LIBIA HASTA CUBA Así como en Cuba sabemos qué podría haber después, en Libia no sabemos qué nos espera después del tipo con pinta de folclórico ¿P UEDE, enunpaíscomoCuba, sinordenadorespersonales, sinInternetgeneralizado, sin redes sociales efectivas, extenderseunarevueltaquehaafectadoadictadurasde trazosemejante, aunquemenores, en el norte de África? Probablemente no. ¿Puede, no obstante, actuar como espoleta de la revuelta el hartazgo de una población depauperada, sin libertades esenciales, coincidiendo con el aniversario de la muerteen rebeldíade un disidentecomo OrlandoZapata? Yatengo misdudas. No debemosconfundirdeseos con realidad, ni pensar en lo que nosotros haríamos si estuviéramos allí: a nosotros no nos amenaza un sistema represivo casi perfecto ni nos acobarda la dureza probada de un régimen que tiene el suficiente númerode mercenarios y policías como para aplacar al más pintado. Nosotros somos muy valientes porque vivimos en un sistema garantista en el que decir lo que se piensa no es objeto de cárcel. Ellos, los cubanos, saben muy bien cómo se las gasta el comunismo revolucionario de los hermanos Castro y cómo se paga la disidencia: con cárcel, con destierro o con la muerte. Sinembargo, algo se mueve en Cuba ala SiCuba ta demostrara que se puede desalojar a un dictador del poder con la voluntad arriesgada de sus ciudadanos, Eldíaenqueesadictaduramuestreun solo signode aparentedebilidad, un germende contestación invencible brotará en el seno de las calles, de las casas, de las oficinas, de las escuelas, de las universidades, y la población perderá el miedo, cuya ausencia es uno de los dos ingredientes imprescindibles para enfrentarse al poder (el otro es el hastío, la hartura, laagonía) EnLibia, paísalquedefiendeyadmiraelsocialismocubano, unnutridogrupodesúbditos irritados está a punto de acabar con cuarenta y dos años de dictadura de un sujeto a medio camino entre el vodevil cómico- folclórico y el patetismo propio de los discursos inflamados y justicieros. Gadafi caerá, antes o después, porque es imposible vencer la voluntad de la mayoría de la población si ésta ha perdido el pavor reverencial al poder. Así como en Cuba sabemos qué podría haber después, ya que las alternativas son combativas y visibles, en Libia no sabemos qué nos espera después del tipo con pinta de folclórico avejentado que se defiende a manotazos bárbaros y calientes. Gadafi nos venía muy bien porque nos daba petróleo, nos impedía avalanchas de inmigrantes hambrientos y nos controlaba a los malos de la muerte que soñaban con atentar en Europa así se torciese la luna. Una vez eliminado el líder beduino puede resultar que aparezca cualquier iluminado conel Coránbajo el brazo dispuestoaajustar cuentas con un Occidente que ha consentido sin rechistar todas las tonterías del autor del Libro Verde. Problema de nuestras lumbreras en materia de exterior será embridar ese jaco, pero problema de todos será buscar suministros de energía alternativos que nos garanticen el agua caliente de la ducha de todas las mañanas si estos tíos cierran el grifo. Cuba, en cambio, no nos vende nada, está muy lejos y lleva muchos años con lo mismo. Cierto es que forma parte de la nostalgia familiar de España, pero, desgraciadamente, parece que nos hayamos acostumbrado a que sea la finca privada de una ideología criminaloide. ¡Qué sorpresa se llevarían algunos si mañana los cubanos salen a la calle a reclamar lo que les corresponde, la libertad, como consecuencia del latigazo contagioso del bajo vientre del mediterráneo! Deseandito estamos algunos. UNA RAYA EN EL AGUA IGNACIO CAMACHO AIRE DE PRIMARIAS Con su feminismo icónico y su estilismo de diseño, Chacón encarna la impronta posmoderna del zapaterismo A MÁXIMO UNQUE la coherencia no haya sido nunca el punto fuerte de José Luis Rodríguez Zapatero- -cuyo relativismo pragmático arrancó con la declaración de que las palabrasestánalservicio delapolítica paraacabar poniendo los principios, los hechos y hasta la propia política al servicio del poder- la escasa lógica y los pocos rasgos dominantes de su liderazgo permitirían dibujar como retrato robot de su perfil sucesorioideal el deuna mujer. Unamujerzapaterista, claro está, y a ser posible una mujer catalana. Circunstancias todas que concurren en la figura de Carme- -pronúnciese Carma- -Chacón, epítome del concepto posmoderno que dominó el mandato presidencial hasta la brusca reconversión impuesta por el desplome económico: estilismo de diseño, feminismo icónico, pátina federalista y una inclinación suelta y natural hacia los aspectos escenográficos de la vida pública. No existe en la actual nomenclatura socialista una persona que reúna o clone más trazos característicos de la impronta del zapaterismo, ni tampoco que haya recibido del líder un más cuidadoso blindaje político. Abierto con toda claridad el debate del relevo, es del todo natural que la ministra de Defensa y su entorno se consideren en condiciones de postular una candidatura que podría aglutinar a la amplia coalición que desconfía de Rubalcaba como eslabón perdido del tardofelipismo. El silencio presidencial empieza a dar pie a movimientos estratégicosdetoma de posicionescuya primera fase es la tímida presentaciónde credenciales deautoconfianza. Chacón ha dejado entrever por dos veces- -la última, esta semana- -que está lista para concurrir a unas primarias y que probablemente desee hacerlo; el fondo del mensaje es que nadie debe hacerse a la idea de beneficiarse de un dedazo sucesorio. Sus opciones, sin embargo, son inversamente proporcionales a su proximidad a Zapatero; si algo parece claro en caso de confrontación abierta es que, como en el caso de Trinidad Jiménez en Madrid, el legado del presidente no va a constituir un aval para quien pueda encarnarlo. ChacónyRubalcaba son adía de hoylos caballos más visibles en la pista del postzapaterismo, pero no los únicos. Blanco permanece en una ambigüedad deliberada; Bono nunca es una opción descartable; Fernández Vara puede crecer en proyección si gana con claridad las elecciones de mayo en Extremadura; Patxi López tiene un interesante aval deseriedad. Y queda margenpara alguna emergencia sorpresa tal como fue hace once años la del propio ZP. Por quedar queda incluso la hipótesis- -remota, pero viable- -de que el interesado se sienta en condiciones de tratar de sucederse a sí mismo. El problema es que su desgaste es tan intenso que quizá no sólo ya no pueda controlar la sustitución, sino que hasta es verosímil que vea cuestionada la posibilidad de no llevarla a cabo.