Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
14 OPINIÓN AD LIBITUM PUEBLA SÁBADO, 11 DE DICIEMBRE DE 2010 abc. es opinion ABC M. MARTÍN FERRAND ELOGIO DE LA SIMETRÍA En las relaciones internacionales, la simetría se hace imprescindible para el buen orden entre países G RAN cosa la simetría. Prácticamente todos los seres vivos y con capacidad de movimiento le deben a su configuración bilateral la superioridad sobre las plantas y los minerales. Si nos fijamos en el dibujo con el que Leonardo da Vinci sintetizó los cánones precristianos del arquitecto Marco Vitruvio, veremos que ese hombre de Vitruvio- Leonardo es un himno a la simetría como esencia del movimiento y, más aún, del equilibrio. Es algo más que un concepto estético o un planteamiento geométrico. Es la clave para el correcto entendimiento entre las personas y, más allá, de los pueblos y los Estados. No sé si era Oscar Wilde o Bernard Shaw quien aseguraba que los ingleses están dispuestos a tratar a los demás de igual a igual- -simétricamente- -con la condición de que los demás les acepten como superiores. Con asimetría. Así, por ejemplo, cuando Mariano Rajoy irrita a José Blanco con una cita literal de los improperios que, en su día, Alfredo Pérez Rubalcaba le dirigió al entonces ministro de Fomento, Rafael Arias Salgado, es un ejercicio de justicia simétrica, algo conveniente para dejar sentado un supuesto de igualdad, con respecto al eje constitucional, que los socialistas tienden a olvidar en su permanente desprecio y descalificación a quienes no piensan como ellos y se manejan desde otros supuestos ideológicos y pragmáticos. A tal punto han llegado en eso los voceros del PSOE y de sus franquicias regionales- -con excepción de la vasca- -que tienen acuñados como insultos graves palabras y conceptos tan limpios como liberal conservador y de derechas En las relaciones internacionales, la simetría se hace imprescindible para el buen orden entre paises desiguales. En esto, según parece, los EE. UU. parecen haber heredado la distante altanería de Inglaterra cuando era la cabeza de un imperio y no un país del montón en el lote de la UE. Los papeles del Departamento de Estado, mal obtenidos por Wikileaks y bien difundidos por cinco grandes diarios del mundo, dan testimonio, entre un aluvión de cotilleos, de la asimetría made in USA. En España, por ejemplo, el que fue embajador Eduardo Aguirre, desaprensivo en sus modos y temerario en sus juicios, se permitió el desprecio calificativo de varios ministros del Gobierno- -que no serán muy buenos, pero son nuestros ministros- -y llegó a abroncar a Miguel Ángel Moratinos por su política frente a Cuba y Venezuela. Algo asimétrico que se extrema cuando un banco tan de aquí como el BBVA le premia con una canonjía y le hace consejero en su organización de allá. Sin simetría no hay orden, ni concierto, ni democracia. Igual que con la memoria. HAY MOTIVO TOMÁS CUESTA GALGO POR LIEBRE Hoy, los médicos tienen problemas para distinguir los flujos de un deportista de los restos biológicos de un yonki E L señor Lissavetzky (o Lissabussines tal cual le han motejado las lenguas cachicuernas) a la hora de chupar podio corre que se las pela. Cuando vienen mal dadas, sin embargo, se evapora en el éter con igual presteza. Ayer, sin ir más lejos, el secretario de Estado para las glorias deportivas, el challenger que aspira a desbancar a Gallardón de la poltrona de la plaza de Cibeles, se puso de perfil ante las hieles después de posar de frente ante las mieles. Si Marta Domínguez es responsable o no de darle al personal galgo por liebre es algo que, en su día, decidirán los jueces. Entre tanto, y para salvar las apariencias, se presume que la encausada es inocente pese a que nadie ignora que, a la postre, el veredicto es previo a la sentencia. La campeona palentina es, volens nolens se quiera o no se quiera, un nuevo juguete roto en la trastienda de los héroes. Un negocio fallido del que don Jaime Lissabussines intentará salir por pies sin pagar intereses. O sea, lo de siempre: aquí, el que no trota vuela. Volar debe ser el efecto primario del clembuterol, complemento energético de la dieta mediterránea y materia prima de la casquería atlética. Lissabussines no sabe nada, pero pone la misma cara que un ex nadador del equipo femenino de la RDA. ¿Qué se creían, que el Tour se gana con helados y plátanos de Canarias? Si en la trastienda de la novela negra los gansters desparraman alcohol en los burdeles y viudas en los templos, en los vestuarios de los estadios deportivos nuestros chicos se frotan (o se meten, vayan a saber) el agua milagrosa cocinada en las barranquillas federativas, donde ejercía la presunta hasta anteayer. Nadie sabe nada, pero el negocio de las becas depende de la cafeína; las medallas, de la efedrina y si París bien vale una misa, qué decir de los Campos Elíseos. Si Mariano Haro hubiera pasado por un control antidopaje los doctores sólo habrían encontrado garbanzos y testosterona. Hoy, los médicos tienen problemas para distinguir los flujos de un deportista de los restos biológicos de un yonki En los ámbitos deportivos, la curiosa coincidencia de hematocrito entre colocados y colgados se atribuye a los daños colaterales, perfectamente asumidos por tanto, de la tecnificación del esfuerzo. Con ese eufemismo se etiquetan las bolsas de plasma congelado que son las papelinas de gloria en polvo de nuestros futuros campeones. Pulverizada la marca de España, a Lissabussines y sus jefes sólo le importan las marcas, el oro de Moscú y la verdadera patria de propios y nacionalizados, de Juanito Muehlegg (el esquiador) y del doctor Fuentes. Marcas que dejan huella y cicatrices tan horrendas como la sonrisa congelada de los cuelgamedallas. Quizá esta triste historia nos sirva de escarmiento y aprendamos al fin que la grandeza de un país no se edifica ni en las pistas ni en el césped. Porque mira que es triste, hablando de tristezas, que, al cabo de veinticinco siglos, la admonición de Eurípides todavía nos pruebe: De los innumerables males que afligen a la Hélade ninguno es peor que la raza de los atletas... Ídolos de la ciudad, consumen su juventud entre vítores y fiestas, mas, luego, al asaltarles la vejez, nadie se acuerda de ellos... En el pecado llevan, pues, la penitencia: ¿Quién ha sacado a su patria de un apuro a fuerza de conquistar laureles?