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76 CULTURA La noche de los Cavia VIERNES, 24 DE SEPTIEMBRE DE 2010 abc. es cultura ABC Francisco González saluda a José Manuel Vargas Fernando Satrústegui Ignacio Ybarra Aznar Ignacio Eyries, Carlos Guembe y Emilio Ybarra Álvaro de Ybarra y Zubiría a sentarse en una Redacción- cuando voy a una me siento como un mendigo -ha vivido a salto de mata y como ha podido. Pero ha escrito centenares de artículos, más de cuarenta libros y ha hecho reportajes inolvidables, como aquel del asesinato de los jesuitas de El Salvador. Miguel Delibes hizo su mejor retrato: No has hecho libros de ficción, ni de guerras, sino crónicas creativas y humanas de hombres que no se entendían entre sí porque nadie les había enseñado otra cosa Hoy vive en la paz de La Alcarria, en Brihuega, en la casa que fue de unos gramáticos del siglo XVIII y del amor platónico- -y trágico- -de Juan Ramón Jiménez. Desde esa capital del silencio contempla Manu Leguineche, sereno, el rodar alocado del mundo. Tal vez sueña que, cualquier día, coge de nuevo el macuto y nos hace su crónica. El Premio Mingote se lo hemos concedido a un fotoperiodista joven en el oficio, que, según ha declarado, en los últimos cinco años ha observado con su objetivo numerosas DISCURSO DE VÍCTOR GARCÍA DE LA CONCHA (PRESIDENTE DEL JURADO) P Tres premios a la excelencia ermitidme, ante todo, una confidencia. Quien debiera estar aquí hablando como presidente del Jurado es Antonio Mingote, que era el llamado a serlo, y que, previsor, no quiso fungir como tal para evitar que la emoción del recuerdo de Guillermo Luca de Tena le impidiera hablar. En verdad, a cuantos somos asiduos del Cavia va a resultarnos difícil no oír su vozarrón invitando al brindis final Por el Rey Al margen de eso, el Jurado no lo ha tenido fácil ya que en los tres premios había muchas y buenas candidaturas. Pero, en cambio, lo hemos tenido claro, porque en los tres casos se confirmaba evidente la excelencia. En medio de tanta vocinglería mediática, de tertulianos ubicuos que parecen reinstaurar aquella glosogracia que en los años veinte del pasado siglo denunciaba Ortega y ante la que Unamuno preguntaba ¿cuándo leen, cuándo piensan? la voz de Ignacio Camacho- educada dijo Manuel Alcántara- -denuncia desde su columna, con pasión pero sin aspavientos, el actual revisionismo histórico de aquel tiempo fértil de grandeza creativa y concordia civil que fue la Transición Donde se grita no hay ciencia posible sentenció Leonardo en los albores de la modernidad histórica. A Ignacio Camacho, premio Mariano de Cavia, le basta un puñado de palabras verdaderas- -lealtad, generosidad moral, memoria- -para desenmascarar en su artículo, La enfermedad del olvido los conatos de una historia- ficción de aquella época, y proclamar una sincera y actualizada profesión de fe en el pacto constitucional de ciudadanía que permanece intacto en sus principios esenciales de convivencia plural. No se trata solo de un análisis certero. Es una llamada apremiante, que nos interpela desde el corazón de la memoria y que, brotando con fuerza del alma, resulta convincente porque está escrito con filología, esto es, con respeto y amor a lo que las palabras significan y pueden lograr engarzadas en una prosa bella. Manuel, Manu Leguineche, premio Luca de Tena, pudo ser director de ABC, y de La Vanguardia y de los servicios informativos de RTVE y de cien cosas más. Pero a él le bastó un corto aprendizaje periodístico con Miguel Delibes en El Norte de Castilla- Él me lo enseñó todo suele decir- -y una corta carrera oficial- -treinta asignaturas en tres años- -para echarse a andar por el mundo a buscar noticias en guerras, revoluciones y golpes de Estado Alérgico