Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
32 INTERNACIONAL VIERNES, 24 DE SEPTIEMBRE DE 2010 abc. es internacional ABC La marea roja inundó las calles de Caracas el pasado miércoles, en el cierre de campaña electoral de las filas chavistas. AP El comandante bolivariano, ante su decimoquinto plebiscito BLa oposición aspira en Venezuela a que Hugo Chávez no consiga la mayoría cualificada MANUEL M. CASCANTE ENVIADO ESPECIAL EN CARACAS Venezuela tiene este domingo otra cita trascendental con las urnas, y con ésta son al menos quince (nadie lleva ya la cuenta) en los once años escasos de régimen chavista. La excusa para la ocasión es renovar a los representantes en la Asamblea Popular, pero el fondo es el mismo: un plebiscito al comandante Hugo Chávez y a su difuso proyecto revolucionario- socialista del siglo XXI camino de la reelección presidencial en 2012. Chávez es el primero en convertir cada elección en un referéndum sobre su figura y su política (marcada por la improvisación y las ocurrencias Pareciera que él es candidato en cada circunscripción, y que los aspirantes del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) no son sino comparsas dispuestas a reírle las gracias al líder supremo. Pues no otra cosa que una claque jaula de las focas la bautizó el opositor Teodoro Petkoff) fue el Parlamento en esta pasada legislatura. Su única función consistió en aprobar por aclamación cada propuesta del Ejecutivo, toda vez que la oposición renunciara a presentarse a las legislativas de 2005, dejando los 165 escaños en poder de los bolivarianos. Escarmentados de aquel suicidio político, los fragmentados restos del naufragio sufrido por los partidos tradicionales que dominaron Venezuela durante cuatro décadas han conseguido recomponerse y navegar unidos en estas elecciones. Sus aspiraciones no pueden ser muy altas: lograr que el oficialismo no alcance una mayoría cualificada de 110 curules sería todo un triunfo, el cual impediría a la bancada chavista repetir el rodillo parlamentario impuesto en los últimos cinco años. Chávez cuenta en su contra una merma histórica en popularidad (aún así, el 37 por ciento de los venezolanos están de su parte) alimentada por la crisis energética (en el quinto productor mundial de petróleo, los cortes de suministro eléctrico son diarios) y el incremento de la crimina- lidad. El ex militar golpista continúa atribuyendo todos los males a la IV República, pero, después de una década en el poder, son más quienes lo responsabilizan por su mala gestión pública, agravada por la corrupción de la nueva clase social surgida con la revolución: la boliburguesía Pero el antiguo teniente coronel, que ha sobrevivido a situaciones peores, tiene casi todo a su favor, empezando por unas instituciones dispuestas a asentir con un taconazo las órdenes presidenciales. Desde su llegada al poder, Chávez ha copado con adeptos todos los poderes del Estado, incluido un Consejo Nacional Electoral que, en un ejercicio de ingeniería demográfica, ha redistribuido el censo, en beneficio, obviamente, de los intereses del PSUV y sus aliados. Los medios de comunicación públicos son pura propaganda roja y los medios opositores han sido laminados durante el proceso. Y Chávez cuenta, sobre todo, con el lumpen proletariat excluido durante décadas de la vida política nacional y que ahora tiene voz y voto: unidireccional y fiel, gracias a la munificencia pública, siempre dispuesta a la dádiva cautiva en forma de misiones educativas o mercales populares con productos a bajo precio. Su penúltima conquista una línea de electrodomésticos baratos de fabricación china que el propio presidente promociona como si fuera un presentador de teletienda En su contra, la clase media, a la que Chávez ha dado la espalda. Sus adeptos, en el poder Socialismo en un país consumista Mientras espera su maleta, el visitante obtiene en el aeropuerto de Maiquetía una esclarecedora imagen del país: a un lado, un anuncio del Seniat (agencia tributaria) con una imagen gigante de Hugo Chávez y las leyendas Sistema tributario socialista y Patria socialista o muerte: ¡Venceremos! al otro extremo, una tienda libre de impuestos con licores de primeras marcas y cachivaches electró- nicos de última generación. Toda una quimera: convertir al socialismo al país más consumista de Iberoamérica, donde los pobres siempre tuvieron tele en color. Y hacer la revolución pendiente a través de métodos democráticos, si por democracia entendemos únicamente votar con frecuencia sin que el pucherazo sea demasiado evidente (esta vez, menos de la mitad de los votos podrían aportarle al chavismo el 60 por ciento de los escaños) y nos olvidemos de Montesquieu y la ineludible separación de poderes.